Lo que hace un aspecto europeo occidental como

Civilización, fuentes y antropoceno (17 agosto)

2020.09.07 07:10 EdwinTec Civilización, fuentes y antropoceno (17 agosto)

En este bloque trataré temas de la historia en México, fuentes primarias y secundarias, Hong Kong, expansionismo americano, inicio de civilizaciones y el concepto de antropoceno.
Como punto inicial puedo hablar de cómo aquellos temas del pasado tienen una gran trascendencia en el presente, que mas allá de ser algo que marcó nuestra historia, se trata de algo que cambió un aspecto de nuestro país. Se puedan nombrar muchos hechos como la revolución, la constitución o la matanza de Tlatelolco.
De este ultimo evento se sabe que dejó muchas implicaciones en la política y la cultura, las cosas han cambiado desde aquel día, pero sigue estando esa marca tan horrorosa de nuestra historia. Hay muchas personas que quitan a Díaz Ordaz de la lista de presidente, e incluso en muchas ciudades en donde aparezca el nombre del ex-presidente, se ha borrado totalmente de donde haya estado.
Cambiando de tema, de China e Inglaterra es uno de los que se habla mas en estos tiempos. Hong Kong es una provincia que pertenece a China, pero anteriormente era de Reino Unido. Hay una disputa por que Hong Kong se separe de China, pelea que lleva años y tiene un futuro no muy claro. Aquí la historia entra mucho en juego, pero entre China e Inglaterra, cuando hace muchos años, el país europeo exportaba al mundo una gran cantidad de productos y materiales, sin embargo, China no importaba nada de Inglaterra. Reino Unido empezó a exportar ilegalmente a China grandes cantidades de opio, por lo que según muchas fuentes se considera que Gran Bretaña fue el primer gran cártel. La historia ayuda a clarificar que el narcotrafico no empezó en países como Colombia o México, sorprendentemente en Gran Bretaña. China se vio obligada a aceptar el libre comercio, cediéndole también Hong Kong a Inglaterra por 150 años.
Hong Kong volvió a China en 1997, estando influenciado por mas de un siglo y medio por la cultura occidental, lo que puede explicar el por qué Hong Kong tiene tantas diferencias con China. Aquí se puede ver la importancia de saber la historia de un suceso para ver lo que pasa en el presente.
Lo anterior se puede considerar un hito histórico, en pocas palabras un suceso o hecho que ocurre en la historia y que marca un cambio. El historiador trabaja por medio de fuentes primarias y secundarias, en pocas palabras, la primaria incluye libros, revistas y todo material que analice un hecho sin tomarlo o copiarlo de otro, mientras que la fuente secundaria es aquella que se basa de una fuente primaria.
Se puede hablar del expansionismo americano, el cual es analizado por John Quincy Adams en América para los americanos, y en donde explica que Estado Unidos esta destinada a expandirse de la costa atlántica a la del pacifico basándose desde las 13 colonias.
Para reunir todos los hecho anteriores, según Paul Crutzen (holandés ganador de premio nobel de química), en el 2000 acuñó el termino antropoceno, que abarca de la revolución industrial hasta nuestros años actuales. Muchos historiadores plantean que inicia desde que sale el primer humano, otros en el siglo XX, pero la mayoría están de acuerdo que surge en la revolución industrial.
Dentro de esto empiezan a caer conceptos como los tipos organización social (sociedades igualitaria, jerárquicas, y sociedades ciudad-estado) Las ciudades-estado surgen cuando inician las primeras civilizaciones, según de cada uno de las diferentes ideas de donde surge la civilización. Hay muchas ideas y teorías del surgimiento de la civilización, China, África, América, pero sin importar el origen, todas comparten características como la unión, organización, asentamiento estratégico, etc.
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2020.06.25 18:33 diyexageh Banca internacional #02 GB UK IM JE – United Kingdom, where it all began

Este contenido fue publicado originalmente el 01/08/2019 - Aca
Para los que se perdieron del primer post

Background e intro
United Kingdom, eufemismo para describir un país en poco unido en profunda transición intentando des-europeizarse, un país que en realidad son 4 y donde se encuentra una de las dos Irlandas. Una, si no es la primera de mis jurisdicciones favoritas.

Lo que hay que entender quizás sobre Reino Unido es que es un off-shoot del Imperio Británico y esto es solo relevante para nosotros porque la mayoría de los centros de banca internacional hoy dia son o fueron dependencias de la corona (Crown dependencies).

A nivel histórico muchos centros comerciales en los Ingleses establecieron relaciones en el pasado fueron Free ports y algunos de estos eventualmente fueron desarrollados como centros financieros (HK, Singapore, Brunei, Malaysia, Dubai(No es un país pero fue un protectorado). Este es el motivo principal por el cual English common law se usa como plataforma base para todos los centros financieros y en particular los que fueron parte de la corona. Muchos han cambiado o han adecuado ciertos aspectos en base a las necesidades o creencias de sus poblaciones como es el ejemplo del Sultanato de Brunei o Los Emiratos Árabes Unidos donde se usa un mix de Sharia law, civil y common law. Brunei es más duro y aplica mayoritariamente Syariah law (su interpretación de Shariah) y a nivel financiero Common law e islamic banking services. No hace mucho estuvo en las noticias por haber pasado una ley que permite ejecutar a homosexuales.

A diferencia de otros países, Reino Unido posee varios centros offshore muy cerca de casa, de hecho el principal se encuentra “onshore” y es The city of London. Para los que no lo tienen claro, The city of London se encuentra en London city. The city, for shorts hoy día es un barrio, centro financiero que tiene un marco legal diferente al resto de la ciudad y el país donde se encuentra y se l considera una corporación. A punto tal que el Mayor of London tiene que pedir permiso al Lord Mayor quien es un Aldermen y es el miembro superior del Aldermen court quienes a su vez son los principales miembros que aprueban Livery corporations of freemen. Y si, si quieren tienen tiempo y dinero pueden obtener un certificado oficial de la City of London corporation estableciendo que son Freemen de una livery corporation para lo cual primero deben ser Livery men.

En The City hay cantidades de bancos y establecimientos financieros cuales ofrecen servicios a HNWI y UHNWI, High and Ultra High Net Worth Individuals en forma de banca privada o family offices. El banco más antiguo de Inglaterra con única sucursal y no asociado con ningún otro banco de una network se encuentra ahí. La familia que lo fundo todavía lo administra.

Los otros centros de banca internacional en el país son las islas del Canal de la Mancha. En particular, Isle of Man, Jersey, The Bailiwick of Guernsey, Stark y Gibraltar.

Considerando que la mayoría de los interesados en el sub son gente que no tiene 5 millones de libras para invertir, (y si este fuese el caso no se que haces leyéndome) me voy a concentrar en productos accesibles al usuario retail normal, voy a evitar The City of London y nos vamos a concentrar en las islas.

Regulacion:
Desde el 2016 hay dos grandes diferencias entre bancos en las islas y bancos “onshore”. Después de la crisis del 2008 se pasó legislación para separar los bancos offshore y banca de inversión de los bancos retail tradicionales para proteger a los ahorristas.
Ringfencing, es el termino que se aplica y lo que separa a los bancos a los que podemos acceder de los cuales están reservados para residentes y compañías residentes. Non-ringfenced Banks incluye los bancos de las islas aunque no todos. Algunos bancos son pura y exclusivamente para hacer servicing a no residentes y otros como el Caso de LLoyds, NatWest, HSBC extecera tienen dos sitios diferentes para residentes en la isla (ringfenced) y no residentes (non-ringfenced). Ringfence me suena a corralito en lo personal pero nada por el estilo.

CRS: Si. Consecuentemente tienen que declarar sus cuentas a la AFIP.

Taxation: No hay impuestos a los depósitos en ninguna moneda, taxacion transparente o “pass through”, pagan intereses y dividendos lump sum y es el deber del cliente declararlo y pagar las tasas correspondientes en su pais de residencia. Esto de por si, a nivel impositivo es muy superior a EEUU para establecer una relación bancaria. No hay widthholding tax.
En este aspecto funciona como las UK LP o LLPs, ya que estas también son passthrough entities y los impuestos se pagan en la jurisdicción de residencia donde el partner miembro reside. Muy útil a la hora de no ser taxeable dos veces si hay carencia de DTA

Divisa: Depende de la institución pero en general mínimo 3 diferentes divisas, GBP, USD, EUR. Siendo que la mayoría de los bancos lidian con clientes internacionales es común encontrar divisas mas exóticas. Las comunes en general son CHF, HKD, SGD, ZAR.

Control de capitales: No.

Inversiones: Si, dependiendo de la institución habrá más o menos variedad disponible. Existen plazos fijos reales y no certificados de depósito. Si invierten en un fondo radicado offshore en la misma u otra isla británica la taxación va a funcionar de manera similar. En general como ya se que tienen en cuenta, invertir en el banco es más caro que invertir via bróker.

Depositors Insurance: Si, cada isla tiene regulación diferente. No es el mismo deposito que existe en los bancos onshore (ringfenced) ofrecido via FSCS. Pero existe y cubre 50.000 GBP o equivalente x entidad Máximo 100,000,000 GBP en un periodo de 5 años. Si la cuenta esta a nombre de dos personas, es el doble. Limitaciones: Existen, dependiendo residencia, nacionalidad y profiling. Si bien no hay problema con ser Argentino, no todos los bancos tienen licencia para operar con clientes Argentinos. Si uno tiene la suerte de ser ciudadano europeo la mayoría de estas limitaciones desaparecen inclusive si se es residente en Argentina.

SEPA: Si! Es uno de los mejores beneficios. Euro offshore + créditos y débitos SEPA sin costo en la mayoría de los casos. Si estás pensando en crypto, estas en lo correcto. Olvidate de pagar 50 a 90 dolares por una transferencia SWIFT en dólares. Welcome SEPA, gratis o menos de 0.9 Euro.

Costo: En general es más barato mantener y utilizar una cuenta en Channel islands que en EEUU. Por la sola razón que se encuentran fuera de Estados Unidos las transferencias (dependiendo de arreglos bancarios personales) muy probablemente utilicen correspondent Banks. Por otro lado desde Argentina ya deben estar acostumbrados a ese costo. En USD las transferencias van a tener que ser todas SWIFT, no existe el ACH fuera de EEUU. En GBP siendo la moneda del pais hay varios tipos diferentes de transferencias entre entidades. Los costos varían pero en general son gratuitas. Pagos CHAPS entre las islas pueden ser más caros, pero pueden evitarse simplemente no usando ese protocolo.

Bancos:
Esta lista no va pretende cubrir todas las instituciones disponibles y les recomiendo que siempre hagan averiguaciones por su cuenta. Mi situación es y puede ser diferente a la de ustedes y siempre haya cosas nuevas que podemos compartir.
Siempre revisen los costos, ya que pueden variar de gran manera de una entidad a la otra.

Standard Bank international
https://international.standardbank.com/
Algunos lo deben recordar de cuando estaba presente en Argentina. Fue el banco que compro Bank Boston y es el banco más grande de Sud Africa. Yo entiendo que esto para muchos suena a descarte instantáneo.
Es una entidad separada de la sudafricana de la misma manera que HSBC en Hong Kong es completamente diferente a HSBC en Inglaterra o Argentina.
Deposito mínimo: £2000 o 3000 USD/EUAUD
Balance mínimo: £0.
Costo Mensual: £0.
Underfunding: £0 o £60 dependiendo de la cuenta.
Divisas: GBP, USD, EUR, AUD.
Tarjetas de débito: Si, una por divisa GBP, USD, EUR. No todas las demás ofrecen tarjetas.
Tarjetas de crédito: No.
Divisas exoticas: ZAR, DKK, JPY, CAD, NOK, SEK, CHF, AED, HKD, NZD, SGD.
Limitaciones: Si, Argentinos residentes en Argentina no son aceptados. Sin embargo si son ciudadanos de algún otro país y residen en Argentina no hay problema. En la página se puede chequear.

Santander International
https://www.santanderinternational.co.uk/
El mismo banco que se encuentra en Argentina de capitales Españoles pero versión offshore.
Deposito mínimo: £75000 o equivalente.
Balance mínimo: N/A.
Costo Mensual: £0.
Underfunding: £0.
Divisas: GBP, USD, EUR.
Tarjetas de débito: Si, una por divisa GBP, USD, EUR.
Tarjetas de crédito: No.
Divisas exóticas: No.
Notas extra: Disponible en Isle of Man y Jersey
Limitaciones: En el momento que hable con ellos no pregunte directamente si había limitaciones con respecto a residencia en Argentina. Siendo que el banco tiene presencia en Argentina sería interesante saber si es posible abrir una cuenta via las sucursales en Argentina (lo dudo ya que HSBC no ofrece este servicio en el pais) o si pueden al menos ayudar a certificar la documentación.

Lloyds bank International
https://international.lloydsbank.com/
Uno de los tantos bancos que se perdieron en Argentina después del 2001. También se fueron de Uruguay cuando endurecieron la banca IFE. después del 2008 se achicaron en gran medida y cerraron la mayoría de sus sucursales internacionales. En Reino Unido siguen firmes.
Deposito mínimo: Depende de la cuenta £500, 5000 USD/GBP, £50.000 o equivalente.
Balance mínimo: N/A.
Costo Mensual: Depende de la cuenta desde £0 hasta £7.50, €8, US$10.
Underfunding: N/A.
Divisas: GBP, USD, EUR.
Tarjetas de débito: Si, una por divisa GBP, USD, EUR.
Tarjetas de crédito: No para clientes offshore. Si residiste en UK y mantenes tu tarjeta una vez que dejas el país podes mantenerla
Divisas exóticas: Si.
Notas extra: Disponible en Isle of Man, Jersey y Gibraltar. Los plazos fijos son únicamente anuales. Solo las cuentas corrientes en GBP tienen acceso via la aplicación. De hecho la cuenta corriente en GBP tiene una plataforma de internet banking separada. Un poco engorroso.
Limitaciones: Argentinos residentes en Argentina no, doble ciudadanos si residentes en Argentina si, no solo ciudadanos Europeos. Argentinos residentes en otras jurisdicciones si. Una nueva regla desde que UK eligio no ser parte de la Unión Europea, si uno se vuelve residente en la EU, no te pueden ofrecer servicio. Y ahí es donde se encuentra el caveat principal, no te pueden ofrecer servicio, pero si la apretura de cuenta precede tu residencia en la EU, podes mantener la cuenta y te ofrecen servicios con respecto a esa cuenta. Pero no se puede abrir nuevas cuentas ya sea de inversión o cuentas en otras divisas.

HSBC Expat (Previamente HSBC Offshore markets limited)
https://www.expat.hsbc.com
Mas allá de las criticas que se hacen al servicio de HSBC Premier, está a mi criterio es su versión más interesante.
Deposito mínimo: £75.000 50.000 GBP o equivalente, depósitos o inversiones.
Balance mínimo: £5,000, US$5,000 o €10,000.
Costo Mensual: £0.
Underfunding: £35.
Divisas: GBP, USD, EUR.
Tarjetas de débito: Si, una por divisa GBP y USD.
Tarjetas de crédito: Si, hay variedad todas en GBP excepto las tarjetas American Express donde hay alternativa en Euros.
Divisas exóticas: Si, 15. AUD, CAD, DKK, HKD, HUF, JPY, NZD, NOK, PLN, RMB*(en realidad CNY)*, ZAR, SEK, CHF, SGD,THB, AED. En otras jurisdicciones ofrecen mas, info mas adelante.
Notas extra: Disponible en Jersey unicamente.
Limitaciones: La cuenta en Euros no es SEPA, aunque pueden abrir luego una cuenta HSBC en un pais en EU y pueden mover fondos desde Expat a Onshore instantaneamente sin costo y luego usar la cuenta onshore para las transferencias SEPA, es un workaround mas que una solucion honestamente. HSBC como todo banco de origen Asiático es un banco risk averse, sin embargo en el mundo occidental suelen ser bastante menos severos. En Argentina no se puede hacer uso de Global view y global transfers pero hay un pequeño hack que no mucha gente se ha percatado. Si bien el deposito mínimo es alto, solía ser más alto. Si alguno de Uds. Es cliente Premier en Argentina el mínimo es algo de 20.000 USD o equivalente. Atencion que en Argentina tiene Premier y Premier black, cosa que en el resto del mundo no existe. Por lo que yo vi, Premier Black es el Premier ofrecido normalmente en otras jurisdicciones. Y esa es su ventana, HSBC Premier en otros países tiene un menor entry level. En EEUU en este momento son 75.000 USD y hay que pagar impuestos federales. Al cambio, en Expat hoy día uno puede parkear depósitos e invertir en los fondos HSBC offshore por 60.000 USD en USD sin pagar los federal taxes porque no aplican. Sin embargo si realmente necesitan una cuenta en USA por alguna razón, solo tienen que enviar un email a su relationship manager y pedirla. Una charla telefónica después y unos días, reciben el welcome pack en el correo. Pueden hacer lo mismo con casi cualquier otra jurisdicción. Inclusive, más allá de que lo nieguen en las sucursales, Argentina. “Premier in one Premier in all” es valido en Argentina. Si uno es cliente Premier en otra jurisdicción, puede hacer uso del mismo servicio para abrir una cuenta Expat ya que si se califica en una jurisdicción es suficiente. Si es una jurisdicción como en el caso de Argentina, pueden pedir que deposites mas fondos en tu nueva cuenta.

Hay otros bancos?
Si, hay montones más. No en todas las islas estan los mismos asi que pueden ir investigando. Muchos que van a reconocer y otros que no tanto. Algunos de estos nunca tuve relación pero los incluyo por si quieren ver que ofrecen.

Barclays Bank International
https://international.barclays.com/
Ya no acepta clientes de Argentina lamentblemente.

Investec International
https://www.investec.com/en_gb/banking/offshore-bank-account.html
Otro banco Sudafricano. Tengo conocidos Sudafricanos que lo usan offshore porque usaban Investec en Sudafrica. En el momento que lo entonces me resulto un poco caro de operar en comparación a otras ofertas.

Natwest International (Tambien conocido como National Westminster bank y en el pasado conocido en IoM como RBS Offshore)
https://www.natwestinternational.com/personal/products/international-customers.html

First National Bank (FNB)
https://www.fnbci.co.uk/
Otro banco Sudafricano con depositos minimos bajos pero fees altos.


Hay otras entidades? Aceptan Argentinos?
Si, hay montones mas de entidades, no las use a todas y algunas tienen fines particulares tipo banca privada o trusts (fideicomisos). Otros bancos son unicamente corporativos o business banking. Incorporar una Limited Partnership en Reino Unido puede ser un buen vehiculo para no pagar impuestos de manera doble dependiendo de cuanto uno facture. Pueden buscar bancos en las islas y los discutimos entre todos. No tengo conocimiento de absolutamente todos lose servicios disponibles y me imagino que algunos de ustedes buscaran servicios que les sean relevantes a sus actividades.

El futuro, Alternativas Fintech:
Este es el segmento donde todo está cambiando y rapido. Debido al passporting de ofrecimientos en la Union Europea muchos servicios que se ofrecen en Europa están domiciliados en Reino Unido y viceversa.
Algunos de estos servicios estaban disponibles para no residentes anteirormente (Monzo, Monese) pero desde que obtuvieron su licencia bancaria desistieron. La razón principal es que antes estaban operando via passporting de servicios y en preparación al Brexit, se localizaron porque no va ser posible hacer passporting. A los que no les intereso hacer eso (Fidor bank por ejemplo, el banco Aleman pero UK Branch) directamente dejo el pais. Duraron 3 años y medio.
Transferwise es un ejemplo de una emperesa que todos deben conocer. La compañía está basada en Estonia sin embargo su cuenta USD y oficina principal es en Carnary Wharf, la extensión de The City of London.
Ahora lo que hay que entender es que la mayoría de las instituciones, si bien están reguladas por la FSCS no son bancos. Son lo que en Europa se llama EMIs Electronic Money Institutions. Los depósitos solo están asegurados si esta anunciado explícitamente. Como se imaginan a esta altura, visto que estos servicios están basados en Reino Unido onshore, están ringfenced y no deberían tomar como clientes a no residentes.

Transferwise borderless
Deben conocerla ya, ayer de casualidad un usuario me comento que desde Argentina ya no se puede obtener cuentas en USD. Por el momento no conozco limitación tal para GBP/EUAUD/NZD. Sin embargo la tarjeta de debito creo que no se ofrece en Argentina.
Si poseen un pasaporte Europeo, y pueden producir una dirección de correo físico (familiaamigo/remailer) doy fe que se puede obtener la tarjeta. Esto no es un área gris de la reglamentación, en realidad va en contra de los términos y condiciones.
Para el resto de los servicios transferwise de transferencias y holding de divisas no es necesario mucho mas.
No son crypto friendly, si es lo que se busca, necesitan una cuenta similar a las que discutimos anteriormente.

Monzo
Banking license: Si.
Depositors insurance: Si. £85.000.
Regulado por FSCS. Se puede en teoría abrir una cuenta via la app sin ser residente fiscal en UK pero se necesita una dirección en UK.

Starling
Banking license: Si.
Depositors insurance: Si. £85.000.
Situacion similar a Monzo, tambien regulado por FSCS. Se puede en teoría abrir una cuenta via la app sin ser residente fiscal en UK pero se necesita una dirección en UK.

Tandem, Plum, Atom, Loot, Chip son alternativas similares y en general todas requieren residencia, los Fintech con ofrecimientos más abiertos van a estar en el artículo de Europa.
Algo interesante para tener en cuenta sobre estas alternativas Fintech al menos en el caso de Reino Unido es que en la mayoría de los casos, los términos y condiciones no solo no toman no residentes, sino que al momento de viajar, algunas requieren darte un permiso para usar sus productos.

Donations.
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2020.05.01 10:57 kong-dao COVID-19: GDPR Violado

La pandemia abrazó al mundo en un aspecto sanitario y tecnológico, las distopias de Aldous Huxley o George Orwell (entre otros) aparecieron para quedarse, la realidad siempre supera la ficción, oculta desde la sombra miraba todo, lista para arrimarse cuando quisiera.
Con la idea de mezclar ambas partes, ciencia y tecnología, las empresas no tardaron en hacer una sinfonía orquestada que aturde a usuarios con el bombarde de información por medio de la televisión, radio, prensa o internet, que además utiliza como herramientas de control sin su conscentimiento, la excusa: COVID-19. No ahondaré en países donde la vigilancia rompe con todas las "libertades civiles" como China, Rusia, Corea del Norte, Corea del Sur, Estados Unidos, Australia, Canada, Nueva Zelanda, Japón, Israel, Iran y más, pero sí donde los políticos se regocijan y vanaglorian de las leyes aprobadas: Europa.
La "fiebre tecnológica" saltó al mundo cuando la OMS declaró la pandemia, miles de empresas de hardware y software especializadas en mediciones térmicas empezaron a frotarse las manos para "predecir" los síntimas del virus: fiebre, fatiga, pérdida del apetito y el olfato, tos, dolor muscular (efecto secundario de la fiebre), son los más "comunes" Resulta dificil atribuir a un virus síntomas tan generales, pero no tanto gracias a la tecnología que se instalará en aeropuertos, aviones, edificios públicos y privados (compañías) y no es casualidad que el "mercado térmico" haya saltado como nunca antes con un valor estimado de €65 Billones según Telegraph
Recientemente Google y Apple se asociaron para "ayudar" con su aporte tecnológico, crearon una API (Programa de Aplicación con Interfaz - Application Programming Interface) hoy conocida como "app", que estará en los sistemas operativos Android e iOS a partir de las proximas actualizaciones de software. La aplicación utilizará el sistema de Bluethooth para identificar, gracias al GPS, cerca de quien estuvo, cuándo y dónde, hará "tests" de COVID-19 que si da positivo se enviará a las autoridades y luego se enviarán una alerta de forma anónima a la persona que estuvo en contacto con el "infectado". Ante esta iniciativa del sector privado, los gobiernos de Francia y Alemania levantaron la mano para pedir acceso a los códigos, mientras ellos desarrollan sus propias APIs con la ayuda de los institutos Inria (Francia) y Fraunhofer (Alemania) ambos miembros del proyecto PEPP-PT (Pan-European Privacy-Preserving Proximity Tracing) los que según la documentación oficial subida a Github (compañía adquirida en 2018 por Microsoft en U$7.5 Billones) no muestra el código fuente, solamente se ven unos cuantos pdf además de las 43 incidencias entre las que se relacionan los problemas de privacidad y seguridad que ofrece la "app", cuyo último documento fue subido por el primer instituto fechada el 30 de Abril de 2020 diciendo respetar las normas mínimas del GDPR (¿Qué dice el GDPR? Lo aclaro debajo) La pregunta sería ¿cómo la API puede descartar los falsos-positivos? Aún no está claro. Lo que si está claro es que el mismo documento oficial aclara que el impacto será la Vigilancia Masiva, los informes son precarios con respecto a la información técnica sobre la tegnología que utilizarán y si la app será centralizada o descentralizada, es decir de código abierto (open-source) o código cerrado (al que acceden solamente los "dueños") que de momento sería el último caso. Este plan o proyecto "pan-europeo",comenta Thomson Reuters, fue apoyado por las más grandes empresas de telecomunicaciones de Europa entre las que se encuentran: Vodafone, Deutsche Telekom, Orange, Telefonica, Telecom Italia , Telenor, Telia y Telekom donde la primer ministra alemana Angela Merkel apoyó de forma rotunda tras bloquear las acciones de Trump para comprar vacunas a CureVac (farmaceutica alemana subvencionada por la Fundación Bill & Melinda Gates) Desde el mes de Abril los países que comenzar con el plan fueron: España, Italia, Noruega, Belgica, Inglaterra, Portugal y Grecia.
La página oficial de la empresa española Telefónica muestra de forma orgullosa su historia colaborativa con Facebook, además de asociarse con Google y el gobierno español para desarrollar una "app" local y combatir el COVID, empresas que la Comunidad Europea estaba bloqueando por considerarlas "comeptencia".
Vodafone tiene actualmente trabajando a investigadores pagados por la Fundación Bill & Melinda Gates para luchar contra la pandemia, una con la que tienen relación hace más de 10 años según la web oficial de la institución. (Esta fundación ya fue expuesta en otro articulo sobre su intención de reducir la población mundial y cómo se relaciona con la infame OMS)
GDPR
En 2016 la Comunidad Europea aprobó la Regulación de Protección General de Datos (siglas en inglés: GDPR) aplicada (tardíamente) en 2018 para trabaja a la par es el Comité Europeo de Protección de Datos (EDPB por sus siglas en inglés) Esta última, dirigada por la abogada Andrea Jelinek, hizo publico un breve comunicado de 3 páginas en la web oficial el día 19 de Marzo de 2020, en la 1er pág. cita:
Emergency is a legal condition which may legitimise restrictions of freedoms provided these restrictions are proportionate and limited to the emergency period. (La emergencia es una condición legal que puede legitimar las restricciones de las libertades\, siempre que estas restricciones sean proporcionadas y limitadas al período de emergencia)*
*[La palabra legitimar deriva de legítimo, es decir, legal, lícito o permitido, lease "es permitido restringir las libertades"] Condición anti-ćonstitucional de los "derechos humanos" que rechaza de pleno el Articuloº13 sobre la libre circulación.
El 20 de Abril, una publicación de Bloomberg declara:
We know that cellphone contact tracing is effective, though, in part through documents made public by the former U.S. intelligence contractor Edward Snowden describing how the National Security Agency gained access to global location data by tapping into mobile network cables. Intelligence agencies used this data to uncover hidden associations of known targets based on intersecting movements. (Sin embargo, sabemos que el rastreo de contactos de teléfonos celulares es efectivo, en parte a través de documentos hechos públicos por el ex contratista de inteligencia de los Estados Unidos, Edward Snowden, que describen cómo la Agencia de Seguridad Nacional obtuvo acceso a datos de ubicación global al conectarse a cables de redes móviles. Las agencias de inteligencia utilizaron estos datos para descubrir asociaciones ocultas de objetivos conocidos basados en movimientos de intersección.)
Recientemente el navegador Brave que apunta a la privacidad de los usuarios (pero no más que el open-source Firefox) denunció a la comunidad Europea por violar las políticas de GDPR con respecto a los usuarios, alegando que los gobiernos están fallando en respetar las políticas que ellos mismos crearon para proteger a los usuarios.
El periódico inglés Daily Mailpublicó un articulo titulado: "Cuando las pandemias golpean, el libro de reglas sale volando por la ventana": Expertos advierten que el rastreo de smartphones para encontra el coronavirus puede pavimentar un gran camino a la vigilancia masiva
Otro medio que levantó la alarma fue Politico con el titular: La privacidad amenazada en Occidente por combatir el virus
Está claro que gracias a la tecnología GPS se puede hacer un seguimiento bastante preciso, se puede saber dónde vive, dónde trabaja, con quien se junta (por proximidad entre los móviles que transmiten beams o beacons) y dónde, con qué frecuencia visita x lugares, los sitios turisticos o de consumo que frecuenta, información obviamente detallada por una cronología que indica en qué hora, min y seg, si se estuvo moviendo o estuvo quieto. Un instrumento más del hoy llamado Big Data
Las más grandes tecnologías, medios de comunicación, y gobiernos están haciendo de "reguladores de información" contra las "fake news", unas falsas noticias que ellos mismos crean para generar confusión y desinformación en la sociedad actual, así es más fácil de dirigir a las masas hacia un futuro sin libertad de expresión, sin libre-pensamiento, sin democracia, es decir, sin libertad(es) y que además viola los derechos humanos, y las leyes que los mismos gobiernos crearon.
La tecnología es una poderosísima herramienta, saber usarla está en sus manos, ignorarla es dejar que otros la usen en su nombre para hacer bien o para hacer mal, algo que usted nunca sabrá.
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Anexos:
Población de Europa (2020) - Fuentes:
World Population ReviewPopulation PiramidWorld Meters
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2017.08.18 19:56 Subversivos Es la guerra santa, idiotas.

Después de cada atentado de terroristas islámicos en Europa, cuatro artículos ya clásicos de Arturo Pérez-Reverte sobre el asunto, publicados en los últimos diez años (el primero apareció en febrero de 2006, como lúcido pronóstico de lo que estaba por venir) suelen ser difundidos profusamente en las redes sociales, algunas veces con alteraciones ajenas al autor. Zenda ha reunido para sus lectores los textos originales, por orden cronológico.
POR QUÉ VAN A GANAR LOS MALOS
2 de febrero de 2006
De la movida mahometana me quedo con una foto. Dos jóvenes tocados con kufiyas alzan un cartel: Europa es el cáncer, el Islam es la respuesta. Y esos jóvenes están en Londres. Residen en pleno cáncer, quizá porque en otros sitios el trabajo, la salud, el culto de otra religión, la libertad de sostener ideas que no coincidan con la doctrina oficial del Estado, son imposibles. Ante esa foto reveladora -no se trata de occidentalizar el sano Islam, sino de islamizar un enfermo Occidente-, lo demás son milongas. Los quiebros de cintura de algunos gobernantes europeos, la claudicación y el pasteleo de otros, la firmeza de los menos, no alteran la situación, ni el futuro. En Europa, un tonto del haba puede titular su obra Me cago en Dios, y la gente protestar en libertad ante el teatro, y los tribunales, si procede, decidir al respecto. Es cierto que, en otros tiempos, en Europa se quemaba por cosas así. Pero las hogueras de la Inquisición se apagaron -aunque algún obispo lo lamente todavía- cuando Voltaire escribió: «No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero lucharé hasta la muerte para que nadie le impida decirlo».
Aclarado ese punto, creo que la alianza de civilizaciones es un camelo idiota, y que además es imposible. El Islam y Occidente no se aliarán jamás. Podrán coexistir con cuidado y tolerancia, intercambiando gentes e ideas en una ósmosis tan inevitable como necesaria. Pero quienes hablan de integración y fusión intercultural no saben lo que dicen. Quien conoce el mundo islámico -algunos viajamos por él durante veintiún años- comprende que el Islam resulta incompatible con la palabra progreso como la entendemos en Occidente, que allí la separación entre Iglesia y Estado es impensable, y que mientras en Europa el cristianismo y sus clérigos, a regañadientes, claudicaron ante las ideas ilustradas y la libertad del ciudadano, el Islam, férreamente controlado por los suyos, no renuncia a regir todos y cada uno de los aspectos de la vida personal de los creyentes. Y si lo dejan, también de los no creyentes. Nada de derechos humanos como los entendemos aquí, nada de libertad individual. Ninguna ley por encima de la Charia. Eso hace la presión social enorme. El qué dirán es fundamental. La opinión de los vecinos, del barrio, del entorno. Y lo más terrible: no sólo hay que ser buen musulmán, hay que demostrarlo.
En cuanto a Occidente, ya no se trata sólo de un conflicto añejo, dormido durante cinco siglos, entre dos concepciones opuestas del mundo. Millones de musulmanes vinieron a Europa en busca de una vida mejor. Están aquí, se van a quedar para siempre y vendrán más. Pero, pese a la buena voluntad de casi todos ellos, y pese también a la favorable disposición de muchos europeos que los acogen, hay cosas imposibles, integraciones dificilísimas, concepciones culturales, sociales, religiosas, que jamás podrán conciliarse con un régimen de plenas libertades. Es falaz lo del respeto mutuo. Y peligroso. ¿Debo respetar a quien castiga a adúlteras u homosexuales? Occidente es democrático, pero el Islam no lo es. Ni siquiera el comunismo logró penetrar en él: se mantiene tenaz e imbatible como una roca. «Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia», ha dicho Omar Bin Bakri, uno de sus los principales ideólogos radicales. Occidente es débil e inmoral, y los vamos a reventar con sus propias contradicciones. Frente a eso, la única táctica defensiva, siempre y cuando uno quiera defenderse, es la firmeza y las cosas claras. Usted viene aquí, trabaja y vive. Vale. Pero no llame puta a mi hija -ni a la suya- porque use minifalda, ni lapide a mi mujer -ni a la suya- porque se líe con el del butano. Aquí respeta usted las reglas o se va a tomar por saco. Hace tiempo, los Reyes Católicos hicieron lo que su tiempo aconsejaba: el que no trague, fuera. Hoy eso es imposible, por suerte para la libertad que tal vez nos destruya, y por desgracia para esta contradictoria y cobarde Europa, sentenciada por el curso implacable de una Historia en la que, pese a los cuentos de hadas que vocea tanto cantamañanas -vayan a las bibliotecas y léanlo, imbéciles- sólo los fuertes vencen, y sobreviven. Por eso los chicos de la pancarta de Londres y sus primos de la otra orilla van a ganar, y lo saben. Tienen fe, tienen hambre, tienen desesperación, tienen los cojones en su sitio. Y nos han calado bien. Conocen el cáncer. Les basta observar la escalofriante sonrisa de las ratas dispuestas a congraciarse con el verdugo.
ES LA GUERRA SANTA, IDIOTAS
1 septiembre de 2014
Pinchos morunos y cerveza. A la sombra de la antigua muralla de Melilla, mi interlocutor –treinta años de cómplice amistad– se recuesta en la silla y sonríe, amargo. «No se dan cuenta, esos idiotas –dice–. Es una guerra, y estamos metidos en ella. Es la tercera guerra mundial, y no se dan cuenta». Mi amigo sabe de qué habla, pues desde hace mucho es soldado en esa guerra. Soldado anónimo, sin uniforme. De los que a menudo tuvieron que dormir con una pistola debajo de la almohada. «Es una guerra –insiste metiendo el bigote en la espuma de la cerveza–. Y la estamos perdiendo por nuestra estupidez. Sonriendo al enemigo».
Mientras escucho, pienso en el enemigo. Y no necesito forzar la imaginación, pues durante parte de mi vida habité ese territorio. Costumbres, métodos, manera de ejercer la violencia. Todo me es familiar. Todo se repite, como se repite la Historia desde los tiempos de los turcos, Constantinopla y las Cruzadas. Incluso desde las Termópilas. Como se repitió en aquel Irán, donde los incautos de allí y los imbéciles de aquí aplaudían la caída del Sha y la llegada del libertador Jomeini y sus ayatollás. Como se repitió en el babeo indiscriminado ante las diversas primaveras árabes, que al final –sorpresa para los idiotas profesionales– resultaron ser preludios de muy negros inviernos. Inviernos que son de esperar, por otra parte, cuando las palabras libertad y democracia, conceptos occidentales que nuestra ignorancia nos hace creer exportables en frío, por las buenas, fiadas a la bondad del corazón humano, acaban siendo administradas por curas, imanes, sacerdotes o como queramos llamarlos, fanáticos con turbante o sin él, que tarde o temprano hacen verdad de nuevo, entre sus también fanáticos feligreses, lo que escribió el barón Holbach en el siglo XVIII: «Cuando los hombres creen no temer más que a su dios, no se detienen en general ante nada».
Porque es la Yihad, idiotas. Es la guerra santa. Lo sabe mi amigo en Melilla, lo sé yo en mi pequeña parcela de experiencia personal, lo sabe el que haya estado allí. Lo sabe quien haya leído Historia, o sea capaz de encarar los periódicos y la tele con lucidez. Lo sabe quien busque en Internet los miles de vídeos y fotografías de ejecuciones, de cabezas cortadas, de críos mostrando sonrientes a los degollados por sus padres, de mujeres y niños violados por infieles al Islam, de adúlteras lapidadas -cómo callan en eso las ultrafeministas, tan sensibles para otras chorradas-, de criminales cortando cuellos en vivo mientras gritan «Alá Ajbar» y docenas de espectadores lo graban con sus putos teléfonos móviles. Lo sabe quien lea las pancartas que un niño musulmán -no en Iraq, sino en Australia- exhibe con el texto: «Degollad a quien insulte al Profeta». Lo sabe quien vea la pancarta exhibida por un joven estudiante musulmán –no en Damasco, sino en Londres– donde advierte: «Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia».
A Occidente, a Europa, le costó siglos de sufrimiento alcanzar la libertad de la que hoy goza. Poder ser adúltera sin que te lapiden, o blasfemar sin que te quemen o que te cuelguen de una grúa. Ponerte falda corta sin que te llamen puta. Gozamos las ventajas de esa lucha, ganada tras muchos combates contra nuestros propios fanatismos, en la que demasiada gente buena perdió la vida: combates que Occidente libró cuando era joven y aún tenía fe. Pero ahora los jóvenes son otros: el niño de la pancarta, el cortador de cabezas, el fanático dispuesto a llevarse por delante a treinta infieles e ir al Paraíso. En términos históricos, ellos son los nuevos bárbaros. Europa, donde nació la libertad, es vieja, demagoga y cobarde; mientras que el Islam radical es joven, valiente, y tiene hambre, desesperación, y los cojones, ellos y ellas, muy puestos en su sitio. Dar mala imagen en Youtube les importa un rábano: al contrario, es otra arma en su guerra. Trabajan con su dios en una mano y el terror en la otra, para su propia clientela. Para un Islam que podría ser pacífico y liberal, que a menudo lo desea, pero que nunca puede lograrlo del todo, atrapado en sus propias contradicciones socioteológicas. Creer que eso se soluciona negociando o mirando a otra parte, es mucho más que una inmensa gilipollez. Es un suicidio. Vean Internet, insisto, y díganme qué diablos vamos a negociar. Y con quién. Es una guerra, y no hay otra que afrontarla. Asumirla sin complejos. Porque el frente de combate no está sólo allí, al otro lado del televisor, sino también aquí. En el corazón mismo de Roma. Porque -creo que lo escribí hace tiempo, aunque igual no fui yo- es contradictorio, peligroso, y hasta imposible, disfrutar de las ventajas de ser romano y al mismo tiempo aplaudir a los bárbaros.
SOBRE IDIOTAS, VELOS E IMANES
29 de septiembre de 2014
Vaya por Dios. Compruebo que hay algunos idiotas –a ellos iba dedicado aquel artículo– a los que no gustó que dijera, hace cuatro semanas, que lo del Islam radical es la tercera guerra mundial: una guerra que a los europeos no nos resulta ajena, aunque parezca que pilla lejos, y que estamos perdiendo precisamente por idiotas; por los complejos que impiden considerar el problema y oponerle cuanto legítima y democráticamente sirve para oponerse en esta clase de cosas.
La principal idiotez es creer que hablaba de una guerra de cristianos contra musulmanes. Porque se trata también de proteger al Islam normal, moderado, pacífico. De ayudar a quienes están lejos del fanatismo sincero de un yihadista majara o del fanatismo fingido de un oportunista. Porque, como todas las religiones extremas trajinadas por curas, sacerdotes, hechiceros, imanes o lo que se tercie, el Islam se nutre del chantaje social. De un complicado sistema de vigilancia, miedo, delaciones y acoso a cuantos se aparten de la ortodoxia. En ese sentido, no hay diferencia entre el obispo español que hace setenta años proponía meter en la cárcel a las mujeres y hombres que bailasen agarrados, y el imán radical que, desde su mezquita, exige las penas sociales o físicas correspondientes para quien transgreda la ley musulmana. Para quien no viva como un creyente.
Por eso es importante no transigir en ciertos detalles, que tienen apariencia banal pero que son importantes. La forma en que el Islam radical impone su ley es la coacción: qué dirán de uno en la calle, el barrio, la mezquita donde el cura señala y ordena mano dura para la mujer, recato en las hijas, desprecio hacia el homosexual, etcétera. Detalles menores unos, más graves otros, que constituyen el conjunto de comportamientos por los que un ciudadano será aprobado por la comunidad que ese cura controla. En busca de beneplácito social, la mayor parte de los ciudadanos transigen, se pliegan, aceptan someterse a actitudes y ritos en los que no creen, pero que permiten sobrevivir en un entorno que de otro modo sería hostil. Y así, en torno a las mezquitas proliferan las barbas, los velos, las hipócritas pasas -ese morado en la frente, de golpear fuerte el suelo al rezar-, como en la España de la Inquisición proliferaban las costumbres pías, el rezo del rosario en público, la delación del hereje y las comuniones semanales o diarias.
El más siniestro símbolo de ese Islam opresor es el velo de la mujer, el hiyab, por no hablar ya del niqab que cubre el rostro, o el burka que cubre el cuerpo. Por lo que significa de desprecio y coacción social: si una mujer no acepta los códigos, ella y toda su familia quedan marcados por el oprobio. No son buenos musulmanes. Y ese contagio perverso y oportunista –fanatismos sinceros aparte, que siempre los hay– extiende como una mancha de aceite el uso del velo y de lo que haga falta, con el resultado de que, en Europa, barrios enteros de población musulmana donde eran normales la cara maquillada y los vaqueros se ven ahora llenos de hiyabs, niqabs y hasta burkas; mientras el Estado, en vez de arbitrar medidas inteligentes para proteger a esa población musulmana del fanatismo y la coacción, lo que hace es ser cómplice, condenándola a la sumisión sin alternativa. Tolerando usos que denigran la condición femenina y ofenden la razón, como el disparate de que una mujer pueda entrar con el rostro oculto en hospitales, escuelas y edificios oficiales –en Francia, Holanda e Italia ya está prohibido–, que un hospital acceda a que sea una mujer doctor y no un hombre quien atienda a una musulmana, o que un imán radical aconseje maltratos a las mujeres o predique la yihad sin que en el acto sea puesto en un avión y devuelto a su país de origen. Por lo menos.
Y así van las cosas. Demasiada transigencia social, demasiados paños calientes, demasiados complejos, demasiado miedo a que te llamen xenófobo. Con lo fácil que sería decir desde el principio: sea bien venido porque lo necesitamos a usted y a su familia, con su trabajo y su fuerza demográfica. Todos somos futuro juntos. Pero escuche: aquí pasamos siglos luchando por la dignidad del ser humano, pagándolo muy caro. Y eso significa que usted juega según nuestras reglas, vive de modo compatible con nuestros usos, o se atiene a las consecuencias. Y las consecuencias son la ley en todo su rigor o la sala de embarque del aeropuerto. En ese sentido, no estaría de más recordar lo que aquel gobernador británico en la India dijo a quienes querían seguir quemando viudas en la pira del marido difunto: «Háganlo, puesto que son sus costumbres. Yo levantaré un patíbulo junto a cada pira, y en él ahorcaré a quienes quemen a esas mujeres. Así ustedes conservarán sus costumbres y nosotros las nuestras».
LOS GODOS DEL EMPERADOR VALENTE
13 de septiembre de 2015
En el año 376 después de Cristo, en la frontera del Danubio se presentó una masa enorme de hombres, mujeres y niños. Eran refugiados godos que buscaban asilo, presionados por el avance de las hordas de Atila. Por diversas razones –entre otras, que Roma ya no era lo que había sido– se les permitió penetrar en territorio del imperio, pese a que, a diferencia de oleadas de pueblos inmigrantes anteriores, éstos no habían sido exterminados, esclavizados o sometidos, como se acostumbraba entonces. En los meses siguientes, aquellos refugiados comprobaron que el imperio romano no era el paraíso, que sus gobernantes eran débiles y corruptos, que no había riqueza y comida para todos, y que la injusticia y la codicia se cebaban en ellos. Así que dos años después de cruzar el Danubio, en Adrianópolis, esos mismos godos mataron al emperador Valente y destrozaron su ejército. Y noventa y ocho años después, sus nietos destronaron a Rómulo Augústulo, último emperador, y liquidaron lo que quedaba del imperio romano.
Y es que todo ha ocurrido ya. Otra cosa es que lo hayamos olvidado. Que gobernantes irresponsables nos borren los recursos para comprender. Desde que hay memoria, unos pueblos invadieron a otros por hambre, por ambición, por presión de quienes los invadían o maltrataban a ellos. Y todos, hasta hace poco, se defendieron y sostuvieron igual: acuchillando invasores, tomando a sus mujeres, esclavizando a sus hijos. Así se mantuvieron hasta que la Historia acabó con ellos, dando paso a otros imperios que a su vez, llegado el ocaso, sufrieron la misma suerte. El problema que hoy afronta lo que llamamos Europa, u Occidente (el imperio heredero de una civilización compleja, que hunde sus raíces en la Biblia y el Talmud y emparenta con el Corán, que florece en la Iglesia medieval y el Renacimiento, que establece los derechos y libertades del hombre con la Ilustración y la Revolución Francesa), es que todo eso –Homero, Dante, Cervantes, Shakespeare, Newton, Voltaire– tiene fecha de caducidad y se encuentra en liquidación por derribo. Incapaz de sostenerse. De defenderse. Ya sólo tiene dinero. Y el dinero mantiene a salvo un rato, nada más.
Pagamos nuestros pecados. La desaparición de los regímenes comunistas y la guerra que un imbécil presidente norteamericano desencadenó en el Medio Oriente para instalar una democracia a la occidental en lugares donde las palabras Islam y Rais –religión mezclada con liderazgos tribales– hacen difícil la democracia, pusieron a hervir la caldera. Cayeron los centuriones –bárbaros también, como al fin de todos los imperios– que vigilaban nuestro limes. Todos esos centuriones eran unos hijos de puta, pero eran nuestros hijos de puta. Sin ellos, sobre las fronteras caen ahora oleadas de desesperados, vanguardia de los modernos bárbaros –en el sentido histórico de la palabra– que cabalgan detrás. Eso nos sitúa en una coyuntura nueva para nosotros pero vieja para el mundo. Una coyuntura inevitablemente histórica, pues estamos donde estaban los imperios incapaces de controlar las oleadas migratorias, pacíficas primero y agresivas luego. Imperios, civilizaciones, mundos que por su debilidad fueron vencidos, se transformaron o desaparecieron. Y los pocos centuriones que hoy quedan en el Rhin o el Danubio están sentenciados. Los condenan nuestro egoísmo, nuestro buenismo hipócrita, nuestra incultura histórica, nuestra cobarde incompetencia. Tarde o temprano, también por simple ley natural, por elemental supervivencia, esos últimos centuriones acabarán poniéndose de parte de los bárbaros.
A ver si nos enteramos de una vez: estas batallas, esta guerra, no se van a ganar. Ya no se puede. Nuestra propia dinámica social, religiosa, política, lo impide. Y quienes empujan por detrás a los godos lo saben. Quienes antes frenaban a unos y otros en campos de batalla, degollando a poblaciones enteras, ya no pueden hacerlo. Nuestra civilización, afortunadamente, no tolera esas atrocidades. La mala noticia es que nos pasamos de frenada. La sociedad europea exige hoy a sus ejércitos que sean oenegés, no fuerzas militares. Toda actuación vigorosa –y sólo el vigor compite con ciertas dinámicas de la Historia– queda descartada en origen, y ni siquiera Hitler encontraría hoy un Occidente tan resuelto a enfrentarse a él por las armas como lo estuvo en 1939. Cualquier actuación contra los que empujan a los godos es criticada por fuerzas pacifistas que, con tanta legitimidad ideológica como falta de realismo histórico, se oponen a eso. La demagogia sustituye a la realidad y sus consecuencias. Detalle significativo: las operaciones de vigilancia en el Mediterráneo no son para frenar la emigración, sino para ayudar a los emigrantes a alcanzar con seguridad las costas europeas. Todo, en fin, es una enorme, inevitable contradicción. El ciudadano es mejor ahora que hace siglos, y no tolera cierta clase de injusticias o crueldades. La herramienta histórica de pasar a cuchillo, por tanto, queda felizmente descartada. Ya no puede haber matanza de godos. Por fortuna para la humanidad. Por desgracia para el imperio.
Todo eso lleva al núcleo de la cuestión: Europa o como queramos llamar a este cálido ámbito de derechos y libertades, de bienestar económico y social, está roído por dentro y amenazado por fuera. Ni sabe, ni puede, ni quiere, y quizá ni debe defenderse. Vivimos la absurda paradoja de compadecer a los bárbaros, incluso de aplaudirlos, y al mismo tiempo pretender que siga intacta nuestra cómoda forma de vida. Pero las cosas no son tan simples. Los godos seguirán llegando en oleadas, anegando fronteras, caminos y ciudades. Están en su derecho, y tienen justo lo que Europa no tiene: juventud, vigor, decisión y hambre. Cuando esto ocurre hay pocas alternativas, también históricas: si son pocos, los recién llegados se integran en la cultura local y la enriquecen; si son muchos, la transforman o la destruyen. No en un día, por supuesto. Los imperios tardan siglos en desmoronarse.
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2016.11.08 13:06 EDUARDOMOLINA ENTREVISTA / Mervyn King, ex gobernador del Banco de Inglaterra: "España debería abrir un debate sobre su pertenencia a la zona euro". "No tiene ningún sentido imponer altos niveles de austeridad a países cuyo único resultado es una alta tasa de desempleo y una contracción de la demanda"

Hernán Garcés
http://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/Espana-deberia-debatir-pertenencia-euro_6_576102417.html
"El Banco de España es una institución singular: la cúpula yerra y sus inspectores aciertan. Para muestra, un botón: los inspectores avisaron al Gobierno en 2006 de la crisis que se avecinaba, alertaron años después de que la salida de Bankia supondría "nacionalizar pérdidas" y ahora denuncian "la pasividad y la autocomplacencia" de los actuales responsables de la institución. Otros vientos corren al otro lado del canal de la Mancha. El Banco de Inglaterra es una de las joyas de la corona del Reino Unido, respetado por su independencia y solidez intelectual. Si la institución mantiene su flamante prestigio después de la crisis es, en parte, gracias a un eminente profesor de economía (Harvard, MIT, LSE...), Mervyn King, que entró en la institución como economista jefe en 1991 y fue gobernador durante una década, de 2003 a 2013.
Ahora llega a las librerías El fin de la alquimia (Deusto), que ha sido celebrado por los economistas y la prensa internacional como uno de los mejores libros sobre la crisis. Cerca de cumplir los 70 años, Lord King despliega su erudición para transmitir al lector profano en economía los mecanismos de la sociedad capitalista y una completa historia de la moneda y la banca. Con la autoridad de haber sido uno de los principales protagonistas de la crisis de 2008, denuncia que el presente marco intelectual está obsoleto y que si no se hacen cambios profundos, otra crisis llegará que "colapsará nuestro sistema económico y financiero o tomará la forma de un conflicto político o incluso militar". La entrevista tiene lugar a mediados de octubre en la Facultad de Derecho de la New York University (NYU), donde King es actualmente profesor.
En su libro usted afirma que culpar a los individuos de la crisis es contraproducente. ¿Por qué?
Como explico en el libro, las personas, por naturaleza, tienden a buscar a alguien a quien culpar y castigar. ¿Pero qué ocurre si la causa del problema no sólo es de los individuos, sino del sistema? Pues que otra crisis podría volver a ocurrir. Lo hemos visto durante largos períodos de tiempo en forma de crisis bancarias; llegan a intervalos impredecibles, pero siguen llegando. Son muy difíciles de lidiar, y es la gente sencilla y trabajadora la que paga el precio, la que soporta su costo. Por ello, pienso que lo más importante que los economistas pueden hacer es intentar explicar a una audiencia mucho más amplia por qué algunas de las actuales ideas económicas nos han llevado a este desastre, y qué tenemos que hacer para cambiarlas.
Usted usted cita a Hegel ("Lo que la experiencia y la historia nos enseñan es que la gente y los gobiernos nunca han aprendido nada de la historia, o no han actuado sobre los principios que se deducen de ella"). ¿Cuándo piensa usted que la gente y los gobiernos van a aprender las lecciones de la crisis?
Me temo que hará falta otra crisis antes de que la gente realmente pueda decir que debemos hacer algo. Y pienso que la crisis de 2008 fue enorme, tanto por sus consecuencias absolutas sobre nuestras economías como por ser una crisis global que afectó a la totalidad de los países industrializados. Otra crisis del mismo tipo demostraría a la gente que hay algo esencialmente erróneo que debe ser corregido. No estoy seguro de que la gente haya aprendido, aún hoy, las lecciones de la última crisis.
Usted tiene la reputación de ser un hombre muy prudente. Sin embargo, escribió que "la siguiente crisis o colapsará nuestro sistema económico y financiero o tomará la forma de un conflicto político o incluso militar".
Pienso que sí, y lo que los políticos hacen es sólo tratar de seguir adelante, carecen de ideas. Como no han cambiado el enfoque básico, tampoco tienen respuestas. Es posible que seamos capaces de salir del paso por un largo tiempo, pero salir del paso no va a resolver el problema de volver al camino de crecimiento en el que estábamos. Después de la Gran Depresión de la década de 1930, cabía preguntarse hacia dónde iba la economía de EEUU. En realidad, veinte años después estábamos en la misma senda de crecimiento: el empleo perdido se había recuperado por completo. Estamos muy lejos de eso ahora. Podemos recuperarlo, pero solo haciendo cambios significativos en la economía mundial, tanto reequilibrando nuestras economías como reconstruyendo la forma en que regulamos las finanzas, y no veo que progresemos mucho ni en lo uno ni en lo otro.
Según el presidente del Gobierno de España, "los españoles han hecho un trabajo extraordinario en los últimos años para superar las dificultades económicas extrema y han tenido una historia de éxito que es reconocido y admirado más allá de nuestras fronteras". ¿Cuál es su evaluación de la economía española?
Obviamente ha habido algunos progresos, pero no los suficientes para que España pueda volver al pleno empleo sin tener una cuenta corriente deficitaria. Si España quisiera volver al pleno empleo pienso que sería difícil lograrlo sin tener que endeudarse de nuevo en el extranjero. Y la pregunta es, ¿ por qué alguien estaría dispuesto a prestarle a España cuando volver al pleno empleo significa tener un déficit por cuenta corriente?
Como hemos visto entre 2012 y 2015, el endeudamiento externo es posible, pero sólo funciona porque el resto del mundo piensa que cualquier préstamo a España está garantizado, esencialmente, por Alemania y otros países del Norte. Eso es algo que ellos niegan oficialmente, pero en términos prácticos la Unión Europea se las ha ido arreglando en el Sur para eliminar el déficit comercial y de cuenta corriente mediante tasas de desempleo suficientemente altas. Y España, por supuesto, aún está lejos de volver al pleno empleo.
¿En su opinión, es la austeridad un obstáculo para volver al pleno empleo?
En mi opinión, hay dos aspectos diferentes en la austeridad. Uno, que un gobierno necesita tener un programa creíble para gestionar las finanzas públicas. No puede seguir teniendo permanentemente un gran déficit presupuestario. El criterio tradicional del FMI era decir: dejemos que baje el tipo de cambio, eso hará crecer las exportaciones y te permitirá disminuir lentamente el déficit presupuestario con el tiempo, la demanda externa sostendrá a la economía y mantendrá el pleno empleo. Pero cuando pierdes la capacidad de bajar el tipo de cambio para generar mayor demanda de tus exportaciones, el único impacto que tiene la austeridad fiscal es crear más desempleo.
El verdadero problema aquí es que cuando los países del Norte de Europa se unieron a la zona euro se les dijo, y así lo dice el Tratado, que cada país se responsabilizaría de su propia deuda nacional. Después de 2010 todo eso se tiró por la ventana. En propiedad, la propuesta del Banco Central Europeo (BCE) de llevar a cabo Operaciones Monetarias de Compraventa (OMT) consistió en prometer que si un país encuentra que el tipo de interés que tiene que pagar para recibir préstamos es demasiado alto, entonces el BCE le comprará sus bonos. Eso es una transferencia de los países del Norte a los países del Sur. El BCE dijo que haría esas compras, pero en realidad nunca hicieron ninguna.
Si esas transacciones fuesen de nuevo necesarias, serían muy controvertidas, porque los economistas alemanes dicen: "Oye, mira: esta no es la unión monetaria que nosotros aceptamos firmar; nosotros firmamos una unión monetaria que no tenía una cláusula de rescate, sino sólo un Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Entonces, ¿por qué tenemos para eso que pagar por la expansión fiscal de España, Grecia, o Portugal?". Puedes entender su punto de vista. Pero, por supuesto, si vas a los países del Sur también es verdad que no tiene ningún sentido imponer altos niveles de austeridad a países cuyo único resultado una alta tasa de desempleo y contracción de la demanda.
Lo que está faltando es la capacidad de permitir modificar la tasa de cambio. Es ingenua la idea de que tú puedes sustituir la flexibilidad del tipo de cambio presionando a la baja los salarios y precios. Puedes intentarlo, pero cada vez que hemos visto eso en la historia ha demostrado ser extraordinariamente difícil y muy doloroso. La cuestión es, ¿resulta razonable hacer sufrir a España tanto dolor para hacer frente a esta situación?
¿Y cuál es su respuesta?
La preocupación que la Unión Europea debería tener es, en mi opinión, que ahora estamos embarcados en un rumbo donde tanto los países del Norte como los del Sur de alguna manera se sienten abandonados por la forma en que el euro se ha desarrollado. España, Italia, Grecia, Portugal –y hasta cierto punto incluso Francia– han estado sufriendo por estar encerrados en un sistema de tipo de cambio fijo mucho antes de que hayan convergido plenamente en un Estado donde el pueblo estuviera dispuesta a aceptarlo.
En cualquiera otra parte del mundo donde se ha dado una unión monetaria exitosa siempre ha ido acompañada de una unión fiscal y política. Hoy esto implicaría tener un único ministro de Finanzas para la zona euro, lo que significa que los impuestos y el gasto de España sería decidido por un ministro de Finanzas en Bruselas, en Berlín o donde fuera, pero no por el ministro de Hacienda español.
Bueno, si la gente en España vota por eso, la unión fiscal podría funcionar, pero no ha votado por eso ni se le ha dicho que ese es el plan, y no veo ninguna señal en algún país europeo de que quiera sacrificar su soberanía de esa forma, entregarla a un órgano central que no ha sido elegido y que no es representativo. Pienso que, en muchos sentidos, fue una irresponsabilidad empezar una unión monetaria antes de haber creado ese grado de unión política. No puedes forzar a la gente a una unión política a toda velocidad sólo porque hay una crisis. Aquella puede evolucionar orgánicamente a lo largo de cincuenta años, o de cien, no tenemos ni idea. Pero fue una locura poner primero la unión monetaria y después creer que una crisis crearía la unión política, porque lo que ha ocurrido es lo contrario.
¿Cuál es la perspectiva desde Alemania?
Cuando Alemania decidió abandonar el marco, el pueblo alemán hizo un sacrificio extraordinario. El marco era el símbolo de una Alemania democrática y exitosa después de la guerra. Mucha gente en el mundo admiraba el éxito y la estabilidad del marco, pero lo abandonaron con la esperanza de que de ese modo vincularían Alemania a Europa, demostrarían que Alemania ya no era un país del que se debía tener miedo.
¿Cuál ha sido el resultado?
Alemania es más poderosa política y económicamente hoy que en 1999 gracias al euro, y hay más sentimiento antialemán en Europa que en cualquier otro momento desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Esto es muy injusto para Alemania, pero se puede entender por qué la gente piensa así. No es Alemania quien está creando el problema, es la unión monetaria. Más que antialemán, la gente debería oponerse más a la unión monetaria.
En El mundo de ayer, de Stefan Zweig, se puede leer que " para el pueblo alemán el orden ha sido siempre más importante que la libertad y la justicia. El propio Goethe dijo que preferiría una injusticia a un desorden". ¿Alemania se enfrenta a un problema de orden?
Yo lo veo de otra manera. Los intereses de Alemania hoy son muy diferentes de los intereses de España, Portugal y Grecia. Sin embargo, los políticos siguen pretendiendo que sus intereses son comunes. Ellos dicen que tienen visiones diferentes sobre cómo tiene que funcionar la unión monetaria, pero eso refleja un conflicto fundamental de intereses. Ahí es donde estamos ahora. Muchas economías del Sur de Europa, sencillamente, no son competitivas con la tasa de cambio actual, y Alemania es súper competitiva. Esto significa que Alemania tiene aún un superávit por cuenta corriente enorme, que es insostenible, y que los países del Sur tendrían un abultado déficit por cuenta corriente si consiguiesen volver al pleno empleo.
La única manera de resolver esto es reconocer que el tipo de cambio debe cambiar. Sin embargo, el problema con la unión monetaria es que al no hacerlo así están creando un conflicto entre Alemania y otros países. No es que Alemania haya provocado un conflicto o quiera tenerlo, sino que están atrapados en un sistema que lo hace inevitable: esa es la razón por la cual asistimos a un diálogo de sordos. Y ahora tenemos una situación en la que la gente que está a cargo de las instituciones europeas tampoco reconoce la realidad y piensa que la respuesta es tener un único ministro de finanzas en Europa.
Muchos políticos de la Unión Europea piensan que es la solución.
Pero eso es demasiado absurdo. Es un poco como decir que la unión monetaria está causando muchos problemas, pero sabemos la solución: asumamos que Europa es un país y el problema está resuelto. Pero no lo está. Es increíble que los políticos puedan actuar en base a una premisa tan falaz. Lo extraordinario es que nunca ha habido un tiempo en nuestra historia en el que la gente en Europa pase más tiempo viajando a los demás países, estudiando y viviendo en los diferentes países que forman Europa, casándose los unos con los otros. La gente en Europa se lleva estupendamente bien, hay mucha menos tensión. Los ingleses, por ejemplo, adoran ir a otros países. Toda la cultura del Reino Unido en los últimos 60 años se ha transformado por la posibilidad de viajar a Europa. Esto no era así hace 60 o 70 años... bebían cerveza, no tenían las mismas opciones de restaurantes... Hemos visto las pinturas y la cultura de otros países de Europa; eso es algo que a todo el mundo le encanta. No hay una tendencia nacionalista contra los países.
La gente realmente quiere llevarse bien, agradarse unos a otros, intercambiar todo tipo de experiencias, pero los políticos han decidido hacer esto más difícil imponiendo a los pueblos de Europa un calendario de integración política, lo que es completamente antinatural, y una unión monetaria que está desintegrando la economía de Europa. Es una tragedia en muchos sentidos, porque los pueblos de Europa quieren llevarse muy bien y tener relaciones pacíficas, tener más comercio y quizás disfrutar de una mayor integración con el paso de los años, quién sabe.
Es extraordinario que la integración política haya sido impuesta en Europa independientemente de lo que la gente ha dicho en sus propios países. La razón por la que a los británicos les gusta ir a España es porque es diferente del Reino Unido. La idea de que no podemos ser buenos amigos unos de otros a menos que pretendamos que somos todos ciudadanos de un Estado artificial llamado Europa es bastante absurda. Eso es un falseamiento de la historia. Es realmente trágico que esta tentativa de imponer integración política y una sola unión monetaria esté siendo impuesta en un marco temporal que ha causado tanto daño a la creación de una Europa estable y pacifica.
¿Cree usted que España debería abrir un debate acerca de su pertenencia a la zona euro?
Debería haber un debate, porque creo que es uno de los mayores obstáculos para el progreso económico en Europa, y dado que Europa es el bloque monetario dominante en el mundo, incluso más grande que el bloque del dólar, en realidad es muy importante que la gente piense con cuidado acerca de lo que está logrando y si es positivo. Tratar de suprimir el debate no va a funcionar, la gente quiere hablar de ello. No se puede simplemente dejarlo en los extremos, debería ser el principal centro de discusión y debate. Cómo hacerlo es difícil. Puedo entender que el Gobierno pueda tener dificultades debido a que son miembros de un sistema al que sienten que quieren apoyar.
Pero creo que lo que deberían hacer es intentar abrir un debate a través de toda la zona euro; es decir, cómo diablos vamos a salir del lío en el que nos encontramos, no huir hacia delante a ciegas, afirmando simplemente que casi hemos llegado. Hemos tenido problemas con los mercados financieros en 2010. La idea de que hemos resuelto estos problemas creo que es totalmente falsa.
En un artículo reciente en el 'New York Review of Books', usted criticaba el trabajo de cierto tipo de prensa en el debate sobre el Brexit. En los periódicos españoles de papel es casi un tabú hablar de si España debe salir de la zona euro; es todo lo contrario en la prensa financiera inglesa. ¿En su opinión, qué papel debería jugar la prensa en el debate económico?
Una de las lecciones de nuestra experiencia en el referéndum sobre el Brexit ha sido que la única organización que realmente intentó hacer una presentación objetiva y equilibrada de los temas fue la BBC. Es interesante que fuera mucho más criticada por la gente partidaria del remain [permanecer en la UE] porque fue equilibrada. El lado del remain dijo que el otro era obviamente idiota y que no se le debía dar ningún tiempo de antena. En realidad, la BBC hizo un muy buen trabajo en circunstancias difíciles, así que creo que las emisoras del sector público tienen una gran responsabilidad para asegurar que hay un debate y presentar las diferentes partes de la discusión. Realmente es una posición extraordinaria decir que no debes dar a la otra parte ningún tiempo en la televisión o la radio porque escuchar sus argumentos podría confundir al común de la gente.
En nuestros tribunales tenemos un sistema de jurado en el que doce hombres y mujeres buenos son escogidos para estar en un jurado, no porque sean expertos en la cuestión enjuiciada sino porque a menudo son más hábiles para juzgar el carácter y decidir si alguien está mintiendo o no. Así es como nosotros organizamos la elección de nuestros líderes políticos. El electorado a menudo es lo bastante bueno como para reconocer a alguien que está intentando sinceramente hacer lo mejor posible frente a quien está tratando de engañarlo. Y esa es la gran esperanza, la salvación de la democracia. Pero requiere que la gente tenga la oportunidad de escuchar los argumentos. Me deprimió bastante nuestra campaña del referéndum en Gran Bretaña porque ambos lados se rebajaron a la propaganda. Lo interesante fue que la mayoría de la gente corriente se dio cuenta de ello.
En su libro usted ofrece un nuevo enfoque de la crisis financiera. ¿Podría explicarlo?
Es muy interesante encontrarse en Estados Unidos porque en este país hay una gran tendencia a percibir al resto del mundo como una extensión de EE UU. Piensan que todos los problemas empezaron en EE UU, que la crisis financiera iniciada en su mercado de hipotecas de baja calidad se propagó a todo el sistema bancario estadounidenses y que eso dañó a la economía de EE UU y luego a la economía mundial. Yo siempre sigo el razonamiento inverso y digo que el problema empezó en realidad en la economía mundial, que hizo caer los tipos de interés a largo plazo y los bancos centrales de Occidente respondieron a eso recortando a su vez sus tipos de interés, lo que llevó a que el precio de todos los activos fuera hacia arriba, como el de las viviendas, por lo que la gente tuvo que endeudarse más para comprar los activos o financiarlos. El sistema bancario hizo lo que se suponía que tenía que hacer: satisfacer la demanda de créditos proporcionando más préstamo. Entonces el sistema bancario se hizo muy grande, y en vez de aumentar su capital se financió con créditos, lo que fragilizó el sistema bancario y bastó una simple chispa en un mercado, el de las hipotecas de baja calidad, para que la gente se diera cuenta de hasta qué punto era riesgoso y vulnerable el sistema bancario. Y entonces todo empezó a derrumbarse.
La razón por la que pienso que esto es importante es que si adoptas el criterio tradicional de que de alguna manera todo empezó en el mercado de la vivienda, entonces piensas que una regulación minuciosa de esa sola parte del sector financiero evitará una futura crisis y que eso hará muy fácil volver a la normalidad. Aún hoy algunos bancos centrales alrededor del mundo siguen pensando que mantener los tipos de interés bajos durante un tiempo más solucionará nuestros problemas. Sin embargo, si te vas al comienzo de todo esto lo que está muy claro es que ninguna economía puede salir de esto por sí sola. Incluso China, que sabe que tiene que tiene que pasar de producir para exportar a producir para satisfacer sus propias demandas internas, ha fracasado en hacer ese cambio en los recursos; de hecho, no tiene ante sí ningún incentivo evidente para efectuar tal cambio si al mismo tiempo el resto del mundo no reequilibra también sus economías.
Lo que tenemos delante es a países que se endeudaron, incluso países como España, que deprimieron la demanda y tienen un alto desempleo, que no están volviendo en absoluto a la normalidad, y bancos centrales que acaban reduciendo los tipos de interés. No es sólo que necesitan mantener bajo los tipos de interés, sino que tienen que continuar reduciéndolos. Y es por esta escalera mecánica hacia abajo que caminan las tasas de interés sin que nadie pueda bajarse. Considero que el problema ahora es muy serio. Solo un intento realmente substancial de cooperación entre los países puede sacarnos de ahí. Uno de los grandes obstáculos es, a mi juicio, el euro."
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2016.07.18 17:29 EDUARDOMOLINA A ochenta años del comienzo de la barbarie franquista. Editoriales influyentes no paran de publicar panegíricos del régimen firmados por los revisionistas más conocidos, cada día más fuertes, en un régimen que permite que gobiernen los herederos del tirano.

Pedro Luis Angosto
"http://www.nuevatribuna.es/opinion/pedro-luis-angosto/ochenta-anhos-comienzo-barbarie-franquista/20160718105454130224.html"
"A lo largo de este año se han organizado –con poca resonancia mediática- diversos actos con motivo del golpe de Estado que tras fracasar dio comienzo a la guerra civil española, una de las más crueles y sanguinarias de las que ha conocido el continente europeo en el siglo XX.
La guerra civil fue quizás la última guerra del siglo XIX y la primera del XX en el viejo continente. La última del siglo XIX porque los defensores del antiguo régimen se rebelaron, en defensa de sus privilegios cuasi feudales y de la esclavitud de los pueblos, contra una república burguesa que lo único que pretendía era acabar con una serie de injusticias endémicas que impedían a la España vital elegir y trabajar por su propio destino, por ocupar un lugar digno entre los países más avanzados de la época. Para ello, la República quiso modificar las antiguas relaciones de producción de modo que los privilegios y los abusos quedasen laminados; también quiso reorganizar el Estado dando a cada territorio un autogobierno que al mismo tiempo permitiese acabar con las redes de corrupción caciquil que tenían maniatado al país y satisfacer las demandas de las diferentes nacionalidades históricas; de igual manera se pretendió terminar con otro poder castrador, el de la iglesia y su terrible influencia sobre las conciencias, reorganizar el ejército para hacerlo más moderno y eficaz, pero sobre todo más disciplinado y menos belicoso contra la ciudadanía. Empero, de entre todos los cambios que propiciaron aquellos hombres había uno que tenía una importancia mayor que todos los demás: Dar educación al pueblo, construir miles de escuelas, preparar a miles de maestros vocacionales, extirpar el mito, el miedo, el complejo y el oscurantismo de las conciencias para hacerlas libres: Sabían que sin ese arma tan preciosa, cualquier cambio sería imposible.
Indudablemente las reformas que planteaba aquel régimen, por tímidas que fuesen en algunos aspectos, tocaban de lleno los intereses de quienes habían regido los intereses del Estado desde siglos en su propio beneficio. La República había llegado de modo pacífico, ocupando el gobierno, pero ¿y el poder?, ¿tuvo alguna vez la República el poder en sus manos? Sinceramente, pensamos que no. Pese a las reformas militares de Azaña, los militares conspiraron desde el primer día, bien desde los cuarteles, bien desde sus casas o los casinos; pese al artículo 26 de la Constitución, los curas continuaron conspirando y desafiando al régimen porque sabían que los militares estaban de su lado; pese a los esfuerzos por modernizar las estructuras y las relaciones productivas –téngase en cuenta que por primera vez en décadas los años republicanos fueron los primeros en los que España dejó de ser un Estado emisor de emigrantes-, la burguesía industrial, financiera y comercial, y los terratenientes se opusieron mayoritariamente a cualquier cambio que afectase mínimamente a sus intereses, declarando una guerra –a veces encubierta, a veces descarada- tanto al gobierno republicano como a las clases trabajadoras. En esas circunstancias, con esa animadversión de la plutocracia y los poderes fácticos, parece evidente que los republicanos tenían el gobierno y la Gaceta, pero poco más: El poder real seguía estando en manos de quienes siempre lo habían tenido, de quienes en unos pocos meses darían al traste, tras llenar la Península de sangre y fuego, con el sueño republicano.
Decíamos también, que fue la primera guerra del siglo XX, y lo fue de verdad porque un pueblo animoso pero mal entrenado y mucho peor pertrechado por la traición de Inglaterra y Francia, se enfrentó casi a pecho descubierto al ejército más sofisticado y moderno hasta entonces conocido: El ejército nazi, que hizo de España su particular laboratorio para experimentar las terribles armas y tácticas contra la población civil que luego extendería al resto de Europa.
Hemos tratado de resumir en unas líneas generales lo que para nosotros fue la guerra civil. Es seguro que se nos escapan muchos detalles, que olvidamos muchas cosas fundamentales, pero suele ocurrir cuando se trata de condensar un periodo histórico tan dramático y complejo en unas líneas. Ahora lo que de verdad nos preocupa no es que podamos haber hecho un análisis incompleto o que hayamos dejado muchas cosas en el baúl desordenado de la memoria, sino que este año sirva, como muchos pretenden, para liquidar completamente y para siempre el genocidio franquista, el que acometieron desde el mismo momento de la traición, el que perpetuaron durante casi cuarenta años de posguerra los militares africanistas apoyados por la Iglesia, la banca y la gran burguesía, pasando a los anales de la historia como uno de los periodos más salvajes e impunes sufridos por país alguno. No es indiferente el número de personas que fueron asesinadas, desaparecidas, mutiladas, castradas, acalladas, cegadas, perseguidas, encarceladas, expulsadas, fueron cientos de miles, muchos cientos de miles, lo fue todo el país, pues todo el país, desde Finisterre al Cabo de San Antonio, desde Figueras a Palos de Moguer, se convirtió en un inmenso cementerio habitado por fantasmas, por espectros que tuvieron que cambiar o esconder su forma de pensar para sobrevivir o subsistir. Nunca, ningún país de nuestro entorno sufrió un lavado de cerebro tan brutal, castrador e interminable, como el padecido por la sociedad española desde el 17 de julio de 1936 hasta hace pocos años; nunca a lo largo de nuestra terrible historia, gente tan menuda y cruel pudo sojuzgar a millones de personas durante décadas en nombre de Dios, del mauser y del dinero; nunca, en la historia de Europa Occidental, un dictador, una dictadura, quedó en la impunidad judicial e histórica como está ocurriendo con Franco y su régimen nacional-católico, que no fue más que la versión castiza del fascismo, apoyada y sostenida, en este caso, por Inglaterra, Francia y Estados Unidos.
Así pues, cuando estamos a ochenta años del 17 de julio de 1936, del gran exterminio, políticos, medios de comunicación de masas, partidos, sindicatos y organizaciones civiles de distinta etiología, en vez de haber iniciado una gran ofensiva para que de una vez por todas los ciudadanos del Estado español y de todo el mundo sepan que España sufrió durante cuatro décadas una de las tiranías más sanguinarias que imaginarse pueda, que aquí se violentaron todos los derechos humanos de modo sistemático, que aquí se mató y torturó a destajo, que aquí sigue siendo posible hacer apología del franquismo, de los crímenes contra la Humanidad que ese régimen perpetró, en vez de eso, muchos parecen de acuerdo en echar tierra sobre nuestro pasado. Periodistas equidistantes que, en buena parte, no tienen idea de lo que pasó, pontifican desde sus medios sobre el hastío de la población respecto a ese periodo y al mayor asesino de nuestra historia; historiadores neutros –cada vez son más- aseguran que unos y otros hicieron barbaridades; políticos y sindicalistas se lavan las manos, mientras las editoriales más influyentes no paran de publicar panegíricos del régimen firmados por los revisionistas más conocidos, cada día más fuertes al comprobar la libertad con la que pueden expresar sus disparates y la de la propia tiranía.
Ante esta situación, que parece un definitivo punto y final, uno, que por encima de historiador es un ser humano que ama la libertad y la justicia sobre todas las cosas, se permite hacer un llamamiento a todos aquellos que comparten iguales o parecidos ideales, se dediquen o no a la historiografía, para impedir que pongan coto a la memoria, para quitar, aunque sea con las uñas, los montones de tierra que están volcando sobre el genocidio franquista, para cantar a los cuatro vientos la verdad de aquel tiempo, para arrojar al franquismo a la misma hedionda cloaca donde yace Adolfo Hitler. Es una empresa difícil y larga, llena de obstáculos, ayuna de apoyos y medios de envergadura en un régimen que permite que gobiernen los herederos del tirano; es una tarea propia de quijotes que navegan contra la mar arbolada, pero merece la pena que luchemos por ella con todas nuestras fuerzas, por los que dieron la vida por la libertad, para que quienes vienen detrás de nosotros no tengan que vivir eternamente en la mentira y la ignominia. Por mi parte, aun a riesgo de ser “estigmatizado”, denigrado, postergado, puteado o ninguneado, no va a quedar."
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2016.06.10 17:10 EDUARDOMOLINA Contra el encanallamiento de Europa, lo que pone muy difícil su futuro; da pie para pensar que el proyecto de la UE, está muerto. El problema no es el Brexit sino el de una Europa autonegada en su propia condición canalla.

José A. Pérez Tapías.
http://www.cuartopoder.es/tribuna/2016/06/10/contra-el-encanallamiento-de-europa/8702
"Europa contiene el aliento ante el referéndum del próximo 23 de junio en el Reino Unido. Puede ocurrir que una mayoría de británicos –aunque no sea por mucho margen- vote por salir de la Unión Europea, lo que se conoce como Brexit. No faltan enérgicas voces en el lado de allá del Canal de la Mancha que insisten en las consecuencias negativas que tendría un “no” a la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE), como tampoco faltan del lado de acá poniendo de relieve, no ya sólo las desventajas para los británicos, sino los graves inconvenientes para todos los europeos de una decisión como esa. El caso es que los opuestos al “sí” a la permanencia, esto es, los favorables a no seguir en el proyecto europeo, además de los motivos internos que invocan para ello, se encuentran con un momento en que dicho proyecto se halla en las horas más bajas desde su nacimiento. Para colmo, entre los favorables al Brexit , además del rechazo a lo que perciben como injerencias de Bruselas y el consiguiente ensalzamiento de una soberanía muy mitificada –aunque de sus restos se aprovechan la libra esterlina y el núcleo financiero que es la City de Londres-, se ha colado toda la cuestión migratoria para jugar negativamente al activarse también entre ese sector de población un enfoque notablemente xenófobo, racista incluso, que no hace sino conducir más euroescépticos hacia las filas de los contrarios a la permanencia en la UE.
La cuestión que al hilo de todo ello se plantea es: ¿qué ofrece Europa para motivar el sí a la Unión? ¿Qué dimensiones del proyecto europeo son las que provocan el necesario entusiasmo para que ciudadanas y ciudadanos británicos renueven su adhesión al mismo? Ojalá haya muchos votantes que acudan a las urnas motivados para el sí, pensando a su vez, como manifestó el laborista Corbyn, que esa opción por permanecer ha de implicar una firme voluntad de transformar esa misma UE. Porque el problema no es meramente que ésta funcione mal, que tenga déficits democráticos que hoy sabemos que son graves vicios antidemocráticos, que esté sometida al “gobierno de los banqueros”, como hace un año denunció el filósofo Habermas… El problema es que Europa ha entrado en una fase de encanallamiento que pone realmente muy difícil su futuro; es más, que nos da pie para pensar que el proyecto de la UE, como tal proyecto, está muerto.
¿Por qué hablamos de encanallamiento, pudiendo incluso hacernos eco de aquella declaración del francés Jacques Derrida en su obra precisamente titulada ‘Canallas’, diciendo, ante casos como el que nos ocupa, que la democracia es llevada por algunos a ser una canallocracia? La respuesta requiere refrescar la memoria, pues ya va para dos décadas que, junto a otras, apareció la expresión “Estados canallas” para designar aquellos Estados que, lejos internamente de los mínimos de un decente Estado de Derecho, también se comportan externamente, en el ámbito internacional, como sujetos con un comportamiento agresivo, irrespetuoso con las normas del derecho, ajenos a lo que supone atenerse a los pactos y del todo desconsiderados con las exigencias de respeto a derechos humanos que se pretenden universales. En esos casos, el cínico descaro con que se violan las normas de convivencia democrática, tanto hacia dentro de las propias fronteras como hacia fuera en lo que respecta a la convivencia entre naciones, es lo que lleva a tildar el comportamiento de tales sujetos (anti)políticos como una suerte de “gamberrismo político” llevado a extremos criminales.
Identificar a ciertos “Estados canallas” se convirtió en tarea de la máxima relevancia, tanta como que de tal identificación pasaron a depender medidas políticas duras relativas a embargos, por ejemplo, o incluso decisiones sobre intervenciones militares, incluidas guerras con todas las consecuencias. El Irak de Sadam Hussein cayó bajo esa calificación y ello dio paso a la primera Guerra del Golfo y, después, a la invasión decidida por la alianza de las Azores de triste memoria. Sadam Hussein era un dictador y el Estado iraquí funcionaba a la medida de su poder unipersonal. Lo grave de aplicarle la etiqueta de “Estado canalla” fue que para meterlo en cintura y luego acabar con él se castigó tremendamente a toda una sociedad que no era canalla, sino que padecía esa misma dictadura. Para que la historia quede al menos apuntada en su complejidad hay que decir que Sadam Hussein, el mismo cuya gigantesca estatua fue derribada por las tropas estadounidenses ocupantes de Bagdad, fue constituido antes en el aliado de EEUU para hacer frente a Irán y armado hasta los dientes para ello, con el fin de frenar la expansión de la revolución islamista que acabó con el régimen del Sha. La guerra fue de lo más cruenta, pero entonces su protagonista amigo de Occidente no era considerado canalla. Lo fue después, cuando hasta se utilizó la patraña de las armas de destrucción masiva supuestamente en su poder para terminar con el régimen baazista, pero a costa de destruir hasta el fondo toda la estructura estatal de Irak. Los desastres de la guerra, con un balance que sólo concluye en fracaso, han sido incontables hasta el día de hoy.
El interrogante que inquieta es, visto todo, el grado de condición canalla que tienen también quienes apoyaron a Sadam, se sirvieron de él, lo alentaron en su “gamberrismo político” hasta que ya no les interesó. Es el mismo interrogante que cabe plantear en relación a Libia, que, como Estado, fue incluida en las listas del terrorismo internacional hasta que interesó congraciarse con Gadafi para después quitarlo de en medio. Podríamos mencionar otros muchos casos de “Estados canallas” que, sin embargo, lo fueron porque otros, los de buena imagen como demócratas, los sostuvieron por largo tiempo. ¿Dónde empieza y termina la condición canalla? Aparte la criminalidad extrema del llamado Estado Islámico (ISIS o DAESH), ¿qué decir de todo lo que sigue ocurriendo en Siria y en torno a las idas y vueltas alrededor de Bashar al Assad? Pero si nos fijamos en su vecino Estado de Israel, ¿no responde a pura condición canalla la política de apartheid –es más, de limpieza étnica en muchos aspectos- aplicada contra el pueblo palestino, haciendo caso omiso durante décadas a las resoluciones de la ONU? ¿Y no se contagian de esa actitud canalla unos EEUU que lo apoyan de manera prácticamente incondicional y una UE que mantiene acuerdos de trato preferente hacia Israel?
Con todas esas referencias a la vista, traigamos de nuevo la cuestión a la actualidad de la UE. ¿Qué decir de ella cuando se burla de tratados internacionales suscritos y de las propias directivas sobre derecho de asilo al firmar un acuerdo como el establecido con Turquía para la deportación de refugiados provenientes de Siria, Irak, Afganistán, Yemen…? ¿Se puede salvar la cara de una UE que elude abordar una verdadera política inmigratoria cuando, parapetándose tras apariencias de corrección política, persigue frenar y no acoger –incluso utilizando su propia organización Frontex-, pagar a terceros países para que no dejen pasar o expulsen a cientos de miles de migrantes que ya tienen en su territorio para que no lleguen a Europa, que mira para otro lado ante el escándalo continuo de la tragedia de miles de ahogados en el Mediterráneo? ¿Cómo juzgar el ascenso en muchos países europeos de partidos xenófobos, el eco de la demagogia sobre refugiados e inmigrantes, la parálisis de los gobiernos para asumir incluso los compromisos contraídos al respecto…?
Europa es tierra de promisión para quienes en ella buscan asilo y vida digna. Pero la actual realidad europea es una realidad de encanallamiento, la cual, si los europeos no estamos dispuestos a dejar atrás, hará que lo que en positivo pueda significar Europa no tenga futuro alguno. El problema no es meramente lo que pueda suponer, si se diera, el Brexit, sino el de una Europa naufragada ella misma, autonegada en su propia condición canalla. No nos queda más que ponernos manos a la obra contra ese encanallamiento, única manera de abrir la puerta de la esperanza a esa democracia verdadera, por inclusiva, que para Europa también “está por venir” –como solía decir insistentemente Derrida-."
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2016.06.04 12:45 ShaunaDorothy ¡Abajo la UE! ¡Por unos estados unidos socialistas de Europa! Crisis económica desgarra Europa (Junio de 2012)

https://archive.is/xHS94
Espartaco No. 35 Junio de 2012
Este artículo, escrito por nuestros camaradas del Partido Obrero Espartaquista de Alemania, fue publicado originalmente en Workers Vanguard No. 992, 9 de diciembre de 2011.
La crisis económica que se intensifica en Europa —expresión particularmente severa de la crisis capitalista mundial— se desató en la primavera de 2010 cuando los capitalistas financieros globales, temiendo que la fuertemente endeudada Grecia se declarara incapaz de pagar sus deudas, comenzaron a deshacerse de los bonos del gobierno griego. El temor se ha extendido no sólo a Portugal e Irlanda, sino también a economías mucho mayores, como España e Italia, que también han tenido problemas con el refinanciamiento de su deuda pública. Ahora Francia, que junto con Alemania es central en la Unión Europea (UE), enfrenta la amenaza de ver degradada su propia deuda pública. Los intentos frenéticos de la UE por diseñar nuevos “paquetes de rescate”, así como los vanos llamados a Brasil y China para que colaboren con el rescate, han resultado insuficientes. Un encabezado del servicio de noticias financieras Eurointelligence (22 de noviembre) describe el “choque de trenes en cámara lenta” del euro, la eurozona (que abarca los 17 países de la UE que comparten el euro como moneda común) y acaso la propia UE.
El miedo al “colapso crediticio” que se extiende por Europa ha desestabilizado los mercados financieros internacionales, lo que amenaza con sumir la economía mundial en otra gran desaceleración. Los bancos estadounidenses han estado reduciendo su acervo de bonos gubernamentales europeos, mientras los fondos estadounidenses en el mercado monetario cierran el grifo de dinero que prestan a los bancos europeos, lo cual ha forzado a estos últimos a endurecer sus estándares de préstamo, acaparar capital para sanear sus balances y retirarle el financiamiento a viejos clientes. Con la esperanza de apaciguar a los mercados de bonos, los gobiernos están prometiendo recortes presupuestales incluso más severos. El efecto neto ha sido el “colapso crediticio y la presión sobre la demanda agregada que la recesión impone a Europa” (Economist, 26 de noviembre). Las órdenes industriales en la eurozona cayeron en un 6.8 por ciento en septiembre, el declive más agudo desde diciembre de 2008.
Si bien originalmente los políticos burgueses de Alemania se negaban a admitir la posibilidad de que Grecia se declarara en quiebra, por temor a que ello desestabilizara el euro, ahora la canciller alemana Angela Merkel amenaza abiertamente con expulsar a Grecia de la eurozona. El 5 de diciembre, Alemania y Francia emitieron su primer llamado conjunto a enmendar el tratado de la UE introduciendo una supervisión más centralizada de la eurozona y nuevas sanciones a los países que violen las reglas de la “disciplina presupuestal”.
Durante las últimas semanas, los gobiernos que no eran considerados suficientemente vehementes en su imposición de la austeridad capitalista se vieron groseramente arrojados del poder. En Grecia, el primer ministro George Papandreou del burgués Movimiento Socialista Panhelénico (PASOK), cuya credibilidad declinaba ante una población enfurecida por los recortes, fue hecho a un lado mediante un golpe político orquestado por líderes de la UE y opositores nacionales, incluyendo miembros de su propio partido, cuando sugirió someter a referéndum las medidas económicas. El nuevo gobierno, que ahora incluye al principal partido de oposición, Nueva Democracia, así como al PASOK y a una pequeña organización infestada de fascistas (LAOS), se comprometió a continuar con el programa de austeridad. Métodos similares se usaron para deshacerse de Silvio Berlusconi en Italia. En España, la furia por las medidas de austeridad del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de José Luis Rodríguez Zapatero llevó a la elección del derechista Partido Popular de Mariano Rajoy.
Lo que les preocupa a todas las alas de la burguesía de los grandes países de la UE no es en absoluto salvar a países como Grecia, sino rescatar sus propios bancos. De lo que se trata en el fondo es de hacer que los obreros y los pobres paguen por la crisis capitalista. Subrayando que Alemania es la potencia dominante de la UE y la que manda, Merkel dictó una línea dura de presupuestos de austeridad a los países deudores que soliciten asistencia. Los gobiernos están metidos en una orgía de recortes al gasto, con despidos de empleados públicos, recortes salariales, reducciones en el gasto de la seguridad social, privatizaciones, etc. En Grecia, los salarios han caído en un 15.4 por ciento, mientras que la tasa oficial de desempleo supera ya el 18 por ciento y en España se acerca al 23 por ciento.
Los trotskistas internacionalistas nos oponemos por principio a la UE y a cualquier otra alianza imperialista. Reconociendo que el euro sería un instrumento de los imperialistas de la UE, nos opusimos a su implementación. También nos opusimos a la extensión de la UE hacia el este, puesto que claramente significaría un aumento de la explotación de los obreros de Europa Oriental. Al mismo tiempo, hemos combatido la discriminación chovinista contra los obreros de Europa Oriental en Europa Occidental.
Como marxistas, entendemos que una alianza o bloque imperialista puede mantenerse unida por un tiempo, pero, dado que el capitalismo se basa en el estado nación, estas alianzas terminan rompiéndose por sus propias contradicciones internas. Nuestra oposición a ellas parte de nuestra oposición básica al capitalismo y al imperialismo. Luchamos por la expropiación de la burguesía mediante la revolución socialista y por una economía planificada internacionalmente que supere los límites del estado nación. ¡Nuestro llamado es por unos estados unidos socialistas de Europa!
Hasta el momento, la clase obrera griega ha llevado a cabo catorce paros generales de uno o dos días tratando de contrarrestar la ofensiva conjunta de los imperialistas europeos y su propia burguesía. Si bien estos paros han dificultado que el gobierno lleve a cabo las medidas de austeridad, los ataques a los empleos y a los estándares de vida son implacables. En Roma, la capital italiana, el 15 de octubre cientos de miles de obreros y jóvenes se manifestaron contra el muy desacreditado gobierno de Berlusconi y las medidas que estaba tratando de introducir, como las privatizaciones y el alza en la edad de retiro. Cuando Berlusconi cayó, los líderes de la oposición liberal apoyaron al nuevo gobierno en nombre de la unidad nacional para llevar a cabo las mismísimas medidas contra las que se habían manifestado las masas un mes antes. En Portugal, un paro general de un día el 24 de noviembre detuvo casi todo el país. Pero la oposición “comunista” minó la lucha de los obreros con un llamado al interés nacional, quejándose de que se estaba “cediendo la soberanía del país” (Junge Welt, 25 de noviembre).
Los líderes sindicales reformistas no pueden conducir una lucha de clases efectiva contra la austeridad capitalista porque apoyan políticamente a la UE y más en general están comprometidos con el orden burgués. Los líderes del grueso de los sindicatos españoles están aliados al PSOE, mientras que en Grecia las principales federaciones sindicales están dirigidas por partidarios del PASOK, es decir, los mismos partidos que hasta hace poco encabezaban la campaña de austeridad en esos países. Los reformistas aceptan la mentira colaboracionista de clase de que los obreros y sus explotadores comparten un “interés nacional” y por lo tanto los obreros deben cumplir con “su parte” de sacrificios cuando la economía estalla. Pero obreros y capitalistas tienen intereses de clase contrapuestos. Los ciclos de auge y caída son endémicos al sistema capitalista y sólo serán eliminados cuando el proletariado tome el poder y le arrebate la propiedad productiva a la burguesía.
Librar una lucha de clases en Alemania y Francia en solidaridad con los obreros griegos, italianos, españoles y portugueses no sólo ampliaría sus luchas contra la austeridad, sino que también ayudaría a los obreros de toda Europa a liberarse del nacionalismo y a romper con sus propias burguesías. En Alemania, la política de colaboración de clases del Partido Socialdemócrata (SPD) ha desempeñado un papel significativo permitiendo a la burguesía alemana aumentar su competitividad frente a sus rivales. La coalición del SPD con el burgués Partido Verde, que gobernó de 1998 a 2005, fue un instrumento clave para aumentar la competitividad alemana al recortar los salarios, empeorar las condiciones laborales y llevar a cabo ataques al “estado de bienestar”, centralmente a través de una serie de medidas conocidas como las reformas “Hartz”, que redujeron drásticamente los apoyos sociales y de desempleo. El uso de mano de obra eventual aumentó dramáticamente y se creó un inmenso sector mal pagado. Con la cifra media de salarios reales habiendo declinado en un 7.4 por ciento entre 2000 y 2010, hoy 1.4 millones de trabajadores de tiempo completo requieren un apoyo adicional para sobrevivir.
Si bien Alemania ya tiene la mayor economía de Europa, el aumento de su competitividad es lo que le permite mandar en el continente. Es claro que el aumento de la rentabilidad del capitalismo alemán procede directamente de los bolsillos de la clase obrera alemana. Ello señala la conexión que hay entre la lucha contra el imperialismo en el exterior y la lucha contra el dominio capitalista en casa. Sobre todo, lo que hace falta es forjar partidos revolucionarios internacionalistas en Alemania y el resto del mundo que puedan dirigir a las masas obreras en su lucha por las necesidades vitales como parte de la lucha por el poder obrero.
La UE: De alianza antisoviética a consorcio imperialista
Dominada por Alemania y Francia, la UE existe principalmente para avanzar los intereses de estas potencias imperialistas y sus socios menores en la explotación de sus propias clases obreras y para usar a los estados más dependientes, como Grecia y muchos países de Europa Oriental, como sus hoteles de verano o sus patios traseros fabriles con mano de obra barata. Nosotros hemos sido consistentes en nuestra oposición política a la UE y sus predecesores. Así, escribimos en “Los obreros y el mercado común” (WV No. 15, enero de 1973):
“En la era imperialista, las alianzas entre estados capitalistas, incluyendo sus aspectos económicos, están dirigidas contra otros estados, ya sea avanzados o atrasados. El mercado común es esencialmente una alianza inestable entre el capitalismo francés y el alemán sobre la base de las políticas económicas más reaccionarias”.
La UE es una formación frágil expuesta a continuas tensiones producto de la disparidad de intereses nacionales de los imperialistas europeos, que constantemente amenazan con destruirla. No podría ser de otro modo. Pese a que las fuerzas productivas ya hace mucho han superado el marco nacional, el capitalismo es un sistema basado esencialmente en estados nación: cada una de las diversas clases capitalistas nacionales requiere su propio estado para impulsar y defender sus intereses en casa y en el exterior. De ahí que, bajo el capitalismo, la meta de la unión política o de un superestado europeo sea necesariamente reaccionaria y una utopía vacía.
Como escribió Lenin, el dirigente de la revolución proletaria de Octubre en Rusia en 1917:
“Por supuesto que los acuerdos temporales entre los capitalistas y entre las potencias son posibles. En este sentido también lo son los Estados Unidos de Europa, como acuerdo entre los capitalistas europeos... ¿sobre qué? Sólo la forma de aplastar en común el socialismo en Europa y defender en común las colonias de las que se han apoderado por la violencia, contra Japón y Norteamérica”.
—“La consigna de los Estados Unidos de Europa” (agosto de 1915)
Lenin enfatizó que lo que determina en última instancia el reparto de ganancias entre los rivales imperialistas no es otra cosa que la fuerza. Este entendimiento se contraponía al alegato del socialdemócrata alemán Karl Kautsky, cuya fantasía de un “ultraimperialismo” planteaba la solución pacífica de tales conflictos, eliminando la necesidad de la revolución proletaria. Lenin afirmó: “Bajo el capitalismo no hay más recursos para restablecer de tiempo en tiempo el equilibrio roto que las crisis en la industria y las guerras en la política”.
Los orígenes de la Unión Europea se remontan a la década de 1950, cuando, bajo dirección estadounidense, los imperialistas europeos occidentales intentaron estabilizar su alianza contra la Unión Soviética a través de una cooperación económica más estrecha. Resultado de la Revolución de Octubre, la Unión Soviética siguió siendo un estado obrero —basado en la expropiación de los capitalistas y la colectivización de los medios de producción— pese a su degeneración bajo I.V. Stalin. Con una economía planificada, la URSS daba empleos, vivienda, atención médica y educación para todos, en agudo contraste con los saqueos del capitalismo que tan obvios son actualmente. Los trotskistas estuvimos incondicionalmente por la defensa militar de la Unión Soviética frente a los imperialistas, que siempre quisieron destruirla.
Nuestra oposición por principio tanto a la OTAN —la alianza militar posterior a la Segunda Guerra Mundial en contra de la Unión Soviética— como a la UE y sus predecesores estaba ligada a nuestra defensa de la Unión Soviética y los estados obreros deformados de Alemania Oriental (RDA) y Europa Oriental. Con la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92, la función antisoviética de la OTAN y la UE desapareció. La UE siguió siendo un bloque comercial imperialista. Estados Unidos retiene la hegemonía militar, aunque no la misma influencia económica que alguna vez tuvo.
Poco después de la caída del Muro de Berlín en 1989, el presidente francés François Mitterrand hizo que su aprobación de la reunificación alemana, lograda cuando la Alemania Occidental capitalista se tragó la RDA, dependiera de que ambos países accedieran a una moneda común. Esto supuestamente impediría que la Alemania recién fortalecida pasara por encima de otros estados europeos, principalmente Francia. Además, la moneda sería un arma contra la hegemonía internacional del dólar estadounidense. Pero la unidad entre estas dos potencias imperialistas está a su vez cargada de conflicto, como lo han demostrado las disputas sobre cómo lidiar con la actual crisis de la eurozona.
El Tratado de Maastricht de 1992 autorizó la introducción del euro, que se intercambió por primera vez en 1999 antes de que se introdujera como dinero para consumidores en 2002. El Partido Comunista Francés (PCF) originalmente se opuso al tratado, temiendo que llevaría al dominio del imperialismo alemán sobre el francés, es decir, se opuso desde la perspectiva reaccionaria del nacionalismo francés. Posteriormente, el PCF hizo las paces con el euro. Así lo ha hecho también la mayor parte de la izquierda reformista europea, que o bien apoya abiertamente la UE o alega que puede usarse como marco para mejorar la situación de los trabajadores (una “Europa social”).
El precursor de la Liga por la Quinta Internacional y su grupo británico, Workers Power, tomó una posición abstencionista ante el referéndum sobre el tratado de Maastricht en 1992. Les entusiasmó la “carta social” de la UE, con sus promesas vacías de garantizar los derechos obreros, la igualdad sexual y esas cosas, tanto como al Partido Laborista. Workers Power (junio de 1992) afirmó que “los términos del Tratado de Maastricht también pueden ser una base para extender los derechos y conquistas a estados donde la clase obrera nunca los obtuvo o los obtuvo y los perdió” y continúa: “hasta cierto punto los obreros estarán mejor armados para resistir a escala continental cuando entren en vigor los términos de Maastricht”. El grupo francés Lutte Ouvrière (LO) escribió algo parecido en 2005: “Incluso como es, sobre bases capitalistas, con todas las injusticias e insuficiencias que la acompañan, la Unión Europea representa un progreso en algunos aspectos”. Workers Power y LO son kautskianos actuales, lacayos del capital, con una fe conmovedora en el imperialismo “democrático” y sus diversas alianzas.
Sin embargo, también desde los ámbitos burgueses ha surgido oposición a la UE y al euro. Un sector de la burguesía alemana ha sido siempre muy escéptico respecto al euro, creyendo que el imperialismo alemán funcionaría mejor con el Deutsche Mark. Hay fuertes sentimientos anti-UE entre los tories británicos, mientras que diversos grupos fascistas y populistas de derecha se oponen a la UE desde la perspectiva del chovinismo nacional. De hecho, la izquierda reformista le ha cedido la oposición a la UE —que muchos obreros consideran con razón un instrumento de la austeridad capitalista— a la derecha reaccionaria.
El tercer intento del imperialismo alemán de dominar Europa
En una declaración de 1997, la Liga Comunista Internacional afirmó que una moneda común es imposible sin un estado común:
“Controlar la cantidad de dinero dentro de sus fronteras es una de las prerrogativas básicas del estado burgués, necesariamente vinculada a otros instrumentos de la política económica. Un sistema monetario estable basado en el ‘euro’ requeriría restricciones severas y permanentes sobre la recaudación y el gasto público en todos los estados miembros de la UE... Pero como el capitalismo se basa en estados nación particulares, a su vez la causa de las repetidas guerras imperialistas por la redivisión del mundo, es imposible cohesionar un estado burgués paneuropeo estable. Un ‘superestado’ imperialista europeo sólo puede lograrse con los métodos de Adolf Hitler... En caso de cumplirse el proyecto de Maastricht de una moneda europea, no sería sino un episodio breve y lleno de conflictos”.
—“¡Por una Europa obrera! ¡Por la revolución socialista!” (WV No. 670, 13 de junio de 1997)
Ahora estamos ante la primera crisis económica seria desde que esa declaración se escribió, y los conflictos que han surgido en Europa amenazan con llevar rápidamente a la UE al punto de implosión. Detrás de esta fragmentación abierta yacen la inestabilidad estructural del sistema monetario de la UE y el hecho de que esté formada por estados nacionales en competencia con distintos niveles de productividad laboral. Estas diferencias, exacerbadas por la crisis, se han reflejado en los diferenciales de préstamos públicos y tasas de interés de los bonos estatales.
El imperialismo alemán obtuvo grandes ganancias al reducir los salarios en su propio país y mediante la introducción del euro, y no quiere que eso cambie. Durante varios años, Alemania ha manejado un superávit comercial, financiado al costo de una gran deuda pública y privada en otros estados de la eurozona y alentado por el hecho de que la moneda común ayuda a mantener baratas las exportaciones industriales alemanas en toda la eurozona. La burguesía alemana no está dispuesta a reducir su excedente, argumentando que ese problema corresponde a los países con déficit comercial.
Normalmente, cada país tiene su propia moneda, y un país deudor puede conseguir algún alivio y recuperar su competitividad devaluando su moneda. Esto no es posible dentro de una unión monetaria. La burguesía alemana exige a los países deudores que recorten los salarios, las pensiones y programas de seguridad social. Otra propuesta es que el capital alemán preste más fondos a los países más pobres de la eurozona, pero la burguesía alemana se opone vehementemente. En una columna en línea del Financial Times (13 de septiembre) sobre el colapso en la zona del euro, Martin Wolf escribió: “Esto me lo dijo un político italiano influyente: ‘Cedimos las viejas válvulas de seguridad de la inflación y la devaluación a cambio de tasas de interés reducidas, pero ahora ya tampoco tenemos eso’, y, además, ‘sería mejor marcharse que soportar treinta años de dolor’. Esto habla de una pérdida de fe tanto en el proyecto como en los socios”.
Bajo el esquema impuesto por la burguesía alemana, no hay salida para los países deudores como Grecia. Los severos recortes en el gasto público han tenido el predecible efecto deflacionario: la economía griega se ha contraído en un 7.5 por ciento en el último año. Una economía más pequeña significa menos entrada de impuestos, lo que profundiza el déficit y exige más austeridad. Al mismo tiempo, muchos voceros burgueses de todos los colores han emitido alarmas histéricas de cuán mal saldría todo si Grecia abandona la eurozona. Pero eso depende de las condiciones impuestas. Cuando Argentina ligó su moneda al dólar estadounidense, su economía cayó en una profunda recesión y el país entró en bancarrota en 2001. Quienes habían invertido en bonos argentinos perdieron el 70 por ciento de su dinero, desequilibrando los intereses bancarios mundiales. Tras la bancarrota, Argentina separó su moneda del dólar y su economía se recuperó, pero para entonces los salarios ya habían caído en un 30 por ciento.
El ejemplo de Argentina muestra gráficamente que Grecia estaría mucho mejor si se declarara incapaz de pagar y dejara la eurozona, reintroduciendo su propia moneda. Sin embargo, si bien esto puede proporcionar algún alivio a la espiral descendente, dejar la eurozona no aislaría al proletariado griego de la desaceleración económica mundial y la devastación capitalista. En Gran Bretaña (que está en la UE pero no en la eurozona), el gobierno tory de David Cameron está tan comprometido como sus contrapartes del continente en el recorte del gasto. El 30 de noviembre, los obreros del sector público británico estallaron un paro masivo de un día contra las medidas de austeridad, que incluían la amenaza de despidos y la extensión de la congelación salarial. La revolución socialista es la única solución al desempleo, los recortes salariales, la guerra imperialista y otras depredaciones del capitalismo en decadencia.
El eje franco-alemán se tambaleará hasta romperse
Preocupado por la estabilidad de la zona del euro (y la economía francesa) el presidente Nicolas Sarkozy había apoyado originalmente la introducción de eurobonos —un esquema en el cual todos los estados de la zona del euro emitirían bonos en común— o bien que el Banco Central Europeo comprara directamente bonos de gobierno para rescatar a los países en problemas. Pero Merkel no accedió, pues sabía que en última instancia el costo de estos esquemas lo pagaría Alemania. También el gobierno de Obama ha cabildeado para que Merkel ponga más dinero. A fin de cuentas, nada ocurre si no es aceptable para Berlín. Como país acreedor, Alemania subraya la necesidad de balancear el presupuesto y fortalecer el euro (que no es sino el marco alemán travestido), considerando la inflación como el peor de los males. El modo de justificar lo anterior es referirse a dos periodos de inflación en la historia alemana, 1923 y los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, pasando por alto la desastrosa política deflacionaria de principios de los años treinta.
Cuando el presidente de la Comisión de la UE, José Manuel Barroso, propuso introducir eurobonos bajo el nombre de “bonos de estabilidad”, el periódico derechista alemán Bild (23 de noviembre) publicó el encabezado: “Gran Bretaña, Estados Unidos y toda la UE quieren nuestro dinero”. Mientras tanto, en Francia, Jacques Attali, antiguo asesor de Mitterrand, acusó a Alemania de haber arrastrado a Europa a dos guerras suicidas durante el pasado siglo y dijo: “Hoy, nuevamente es el turno de Alemania de sostener el arma con que el continente se va a suicidar colectivamente”. El PCF intervino para criticar a Sarkozy por ceder ante Merkel respecto a la crisis y acusarlo de un “Munich financiero”, una referencia a la decisión que adoptaron Francia y Gran Bretaña en 1938 de no declarar la guerra a la Alemania de Hitler por su ocupación de los Sudetes.
En la cumbre de la UE celebrada a finales de octubre, los jefes de estado de diez naciones ajenas a la zona del euro fueron excluidos de las discusiones respecto a la crisis del euro. Esto produjo una queja del primer ministro británico Cameron, quien señaló que la crisis del euro tendría impacto en otros lugares, incluyendo Londres, uno de los centros financieros del mundo. Sarkozy reprendió a Cameron, que hasta hace poco había sido su camarada de armas en el bombardeo de Libia: “Ha desperdiciado usted una excelente oportunidad de mantenerse callado. Estamos hartos de que nos critique y nos diga qué hacer. Dice que odia el euro y ahora quiere interferir en nuestras reuniones”.
La UE se está despedazando por las tensiones de los intereses nacionales en conflicto, tensiones que también pueden verse en la imposición de restricciones al derecho de paso al interior de la UE, que supuestamente prevé el acuerdo de Schengen. En 2010, cerca de 40 mil personas que intentaban emigrar a la UE fueron detenidas en la frontera. En Holanda, Finlandia, Dinamarca y otros países del norte de Europa, los partidos populistas antiinmigrantes están ganando apoyo, amparados por las chovinistas campañas gubernamentales implementadas bajo la bandera de la “guerra contra el terrorismo” que en su mayor parte se dirige contra los musulmanes. Está en el interés de la clase obrera de cada país luchar por: ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y refugiados! ¡Abajo la UE y la racista “fortaleza europea”!
El SPD y el Partido de Izquierda: Al rescate del capitalismo
Ante los ataques capitalistas resultantes de la crisis de la UE, el Partido Obrero Espartaquista de Alemania reconoce la urgente necesidad de que la clase obrera europea y especialmente el poderoso proletariado alemán emprendan acciones clasistas. El Primero de Mayo de 2010, el SpAD intervino por: “¡Solidaridad con los obreros griegos!” y por “¡Lucha de clases contra los capitalistas alemanes!” (Spartakist No. 183, mayo de 2010). Los principales obstáculos a esa lucha son los partidos obreros reformistas, el SPD y el Partido de Izquierda, junto con la burocracia sindical y los grupos izquierdistas que se orientan hacia ellos.
En el verano, el SPD salió en apoyo de los eurobonos. Peer Steinbrück, antiguo ministro de finanzas del SPD, explicó las razones en una entrevista con el Spiegel (12 de septiembre):
“Hay que explicarle a la gente que, en esta forma, la UE es la respuesta tanto a 1945 como al siglo XXI, en un mundo dramáticamente alterado, con nuevos pesos pesados, y que Alemania se beneficia de la integración de Europa a los niveles económico, político y social. Y, por supuesto, eso significa que los alemanes tendrán que pagar. Pero será un dinero bien invertido tanto para nuestro futuro como para el de Europa, para la paz y la prosperidad”.
Aquí Steinbrück y el SPD están utilizando el miedo a la guerra, que en buena parte de Europa prevalece como consecuencia de dos guerras mundiales. Para ello hace falta mucha desvergüenza: en 1999, durante la guerra de los Balcanes, un gobierno dirigido por el SPD fue el primero desde la Segunda Guerra Mundial en desplegar tropas alemanas en el extranjero. Las diferencias entre el SPD y Merkel son meramente tácticas y se reducen a determinar cuál es la mejor manera de servir al imperialismo alemán. Su apoyo a los eurobonos refleja su miedo a que las medidas de línea dura de Merkel lleven a la destrucción de la UE, matando quizá de ese modo a la gallina de los huevos de oro de los capitalistas alemanes, que le permitió a los socialdemócratas seguir sentándose a la mesa del capital alemán. El SPD ejemplifica lo que Lenin llamó partido obrero burgués: partidos que, especialmente a través de los sindicatos, conservan una base obrera, pero cuyo programa y dirigencia son totalmente procapitalistas. El SPD enlodó la bandera del internacionalismo obrero al votar a favor de los créditos de guerra para el imperialismo alemán en 1914. Desde entonces, el SPD ha sido un vehemente enemigo de la revolución.
Para muchos izquierdistas y militantes obreros, el Partido de Izquierda —una fusión del partido estalinista que gobernaba la RDA con una escisión del SPD que incluye parte de la burocracia sindical— representa una alternativa al SPD. El Partido de Izquierda puede hablar un poco más sobre la solidaridad con Grecia pero, al igual que el SPD, acepta el marco de la UE y la moneda común mientras argumenta que esa alianza de los ladrones imperialistas debería llevar a cabo más políticas progresistas. Así, el Partido de Izquierda también favorece los eurobonos. Pero, ¿desde cuándo la solidaridad obrera con las masas griegas en lucha consiste en pedirle al gobierno que ofrezca préstamos bancarios con intereses reducidos?
La cara de izquierda del Partido de Izquierda es su vicepresidenta, Sahra Wagenknecht, de la mal llamada “Plataforma Comunista”. Wagenknecht argumenta absurdamente que los presupuestos gubernamentales deben “liberarse de su dependencia respecto a los mercados de capital”. Para ello, quiere que se establezca un banco europeo que ofrezca tasas de interés convenientes. ¡Sólo un socialdemócrata de hueso colorado podría imaginar el presupuesto de un gobierno capitalista independizado del mercado capitalista! Y ya existen en Europa cientos de bancos de propiedad pública; todos ellos juegan siguiendo las reglas del sistema capitalista de ganancia. Los planes reformistas de Wagenknecht son un lavado de cara para el papel que desempeña el Partido de Izquierda en apoyar la explotación capitalista. Este partido entiende de presupuestos de gobierno, pues ya ha participado en los gobiernos de Berlín y otras regiones, que han despedido obreros y recortado el gasto público.
La federación sindical alemana DGB ha gastado mucho dinero, proveniente de las cuotas de sus afiliados, en una campaña de desplegados en la prensa por “¡Sí a Europa! ¡Sí al euro!”. Mientras tanto, la “solidaridad” de los burócratas de la DGB con la clase obrera de Grecia se ha limitado a un par de discursos el Primero de Mayo y quizá una carta de apoyo. No se ha librado una sola lucha contra el gobierno o los capitalistas alemanes, los más vehementes impulsores de las medidas de austeridad que tan duramente han golpeado a la clase obrera griega, portuguesa y de otros sitios.
La misma burocracia sindical socialdemócrata ha contribuido al avance del imperialismo alemán y su papel dominante en la UE al presidir el recorte masivo de los salarios reales. La falsa dirigencia sindical impulsa la mentira colaboracionista de clase de que lo que es bueno para la compañía y Alemania es bueno para los obreros. Más recientemente, los líderes sindicales aceptaron un recorte del 20 por ciento para todos los nuevos empleados de Lufthansa en el nuevo aeropuerto de Berlín. En poco tiempo, esta traición permitirá que Lufthansa baje sus salarios en general. Es urgentemente necesario defender los salarios y las condiciones de trabajo mediante la lucha de clases: ¡Sindicalizar a los no sindicalizados! ¡Salario igual por trabajo igual! ¡Abajo la división entre empleados permanentes, trabajadores contratados y trabajadores eventuales! ¡Una compañía, un sindicato, una escala salarial! ¡Forjar una dirección sindical clasista, ligada a la construcción de un partido revolucionario!
¡Por los estados unidos socialistas de Europa!
En 1929, León Trotsky, entonces líder de la Oposición de Izquierda que luchaba por el bolchevismo auténtico contra la degeneración estalinista de la Unión Soviética y la Internacional Comunista, escribió:
“A través de la Oposición la vanguardia del proletariado europeo les dice a los actuales gobernantes: Para unificar a Europa es necesario, antes que nada, arrancar el poder de vuestras manos. Nosotros lo haremos. Nosotros unificaremos a Europa. Nosotros la unificaremos contra el mundo capitalista hostil. Nosotros la transformaremos en una poderosa base de apoyo del socialismo combativo. Nosotros la convertiremos en la piedra angular de la federación socialista mundial”.
—“El desarme y los estados unidos de Europa” (octubre de 1929)
En conjunción con la conquista del poder por el proletariado en Estados Unidos, Japón y el resto del mundo, los estados unidos socialistas de Europa sentarán las bases para una verdadera división internacional del trabajo en una economía planificada, aumentando así enormemente la productividad de la sociedad. Al establecer la genuina igualdad entre los pueblos de Europa, erradicaría la fuente de las guerras imperialistas que tantas veces han llevado a Europa al borde de la extinción.
La multiétnica clase obrera alemana, con sus diversos componentes de tierras mediterráneas, los Balcanes y Europa Oriental —que con frecuencia traen consigo las tradiciones más combativas de la lucha de clases— cuenta con vínculos vivientes con la lucha de los obreros griegos, así como con los obreros turcos y los kurdos en Turquía y con los de otras partes. La lucha de clases de los obreros alemanes resonaría poderosamente en el proletariado francés y se convertiría en un faro para la clase obrera al nivel mundial. Al centro de nuestra perspectiva como trotskistas está el reforjamiento de la IV Internacional, partido mundial de la revolución proletaria, la tarea que se han asignado la Liga Comunista Internacional y su sección alemana, el SpAD.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/35/europe.html
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2016.06.03 03:21 ShaunaDorothy Karl Marx tenía razón - Crisis económica capitalista: Los patrones obligan a los obreros a pagar (2 - 2) (Primavera de 2009)

https://archive.is/vQFPC
El fin de la hegemonía económica de EE.UU. posterior a la Segunda Guerra Mundial
Teniendo esto en mente, veamos esquemáticamente la historia de la economía capitalista estadounidense de la posguerra. Durante las dos primeras décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos dominó el mercado mundial de productos industriales. Constantemente obtenía grandes superávits en su balanza comercial con casi todos los demás países capitalistas. Sin embargo, hacia la mitad de los años sesenta, Alemania Occidental y Japón habían reconstruido y modernizado sus economías al punto de poder en realidad competir con Estados Unidos en los mercados mundiales y también en el mercado interno estadounidense. Así que el flujo de sus magnitudes comerciales fue revertido. Estados Unidos empezó a incurrir en grandes déficits en su balanza comercial.
En pocos años, este giro destruyó el sistema monetario internacional de posguerra que se había establecido en la conferencia de Bretton Woods, New Hampshire, en 1944. Se llamaba el patrón de cambio oro-dólar. Las divisas de los países capitalistas más importantes quedaron fijas frente a las demás por largos periodos y ancladas por el dólar. Washington prometió —y quiero enfatizar la palabra “prometió”— que los otros gobiernos podrían intercambiar libremente por oro todos los dólares que tuvieran a una tasa de 35 dólares la onza.
Para principios de los años setenta, eso ya no era objetivamente posible. El volumen de dólares que poseían los bancos centrales extranjeros superaba por mucho la reserva de oro de Estados Unidos a 35 dólares la onza. El gobierno fran- cés de Charles de Gaulle, que resentía el dominio internacional de Estados Unidos y aspiraba a restaurar la “grandeza” de Francia, empezó a cambiar por oro sus reservas de dólares. Así, en agosto de 1971, el presidente estadounidense Richard Nixon cerró la “ventana del oro”, lo que terminó con la convertibilidad del dólar a mercadería universal de valor intrínseco (de trabajo). Tras unas cuantas conferencias internacionales inútiles, lo que surgió fue un no-sistema de tasas de cambio fluctuantes. Desde entonces, las tasas de cambio de divisas han estado determinadas por las condiciones del mercado, modificadas por intervenciones gubernamentales de vez en cuando. La razón por la que estoy explicando esto es que el régimen de tasas de cambio fluctuantes tuvo dos consecuencias a largo plazo, que subyacen a la actual crisis financiera.
Una: creó un gran y nuevo elemento de incertidumbre, es decir, el riesgo de pérdidas, en todas las transacciones financieras internacionales, especialmente las de largo plazo. Así pues, las tasas de cambio de divisas se convirtieron en una importante esfera de especulación financiera. Gran parte del libro de Das sobre el comercio de derivados habla de protegerse contra los cambios en las tasas de cambio de divisas y de especular con ellos.
Dos: al cortar los lazos entre el dólar y el oro, el capitalismo estadounidense, tanto al nivel corporativo como al nivel gubernamental, logró aumentar masivamente su deuda externa, sin otro límite superior que la voluntad de los gobiernos e inversionistas extranjeros de comprar activos denominados en dólares. Ahora el dólar vale alrededor de 20 centavos en términos del dólar de 1971. En el Financial Times de Londres (24 de noviembre de 2008), Richard Duncan subrayó este aspecto de la actual crisis mundial:
“Cuando Richard Nixon destruyó el Sistema Monetario Mundial de Bretton Woods en 1971 cerrando la ‘ventana del oro’ en el Tesoro, cortó el último vínculo entre los dólares y el oro. Lo que siguió fue una proliferación en espiral de instrumentos de crédito cada vez más espurios denominados en una divisa depreciada. El ejemplo más flagrante y letal de esta locura ha sido el crecimiento del mercado de derivados no regulado, que se ha inflado hasta alcanzar los 600 billones de dólares, lo que equivale a casi 100 mil dólares por cada habitante de la Tierra.”
Aumentar la tasa de explotación
En 1974-75 hubo un declive económico mundial muy pronunciado e importante. Aunque no duró mucho, tuvo consecuencias importantes, sobre todo en Estados Unidos. Al salir del declive económico, la clase capitalista estadounidense hizo un esfuerzo concentrado para aumentar la tasa de explotación del proletariado, es decir, la proporción de plusvalía con respecto a salarios. Los capitalistas exigieron de la burocracia sindical contratos entreguistas y la imposición de salarios más bajos para nuevas contrataciones, y lo obtuvieron. Trasladaron la producción del noreste y el medio oeste sindicalizados al sur y suroeste que no están sindicalizados, así como a países donde los salarios son bajos en Latinoamérica y Asia.
Esta ofensiva antiobrera, que comenzó bajo el presidente demócrata de derecha Jimmy Carter, aumentó bajo el aun más derechista presidente republicano Ronald Reagan. El aplastamiento de la huelga de controladores aéreos de PATCO en 1981, y la subsiguiente reacción rompesindicatos durante huelgas como la de Greyhound, marcaron el inicio de esta ofensiva. En ese entonces, nosotros abordamos la necesidad de que el movimiento obrero combatiera la ofensiva capitalista, especialmente en el artículo “Para ganar, darle duro a la patronal” (Spartacist [Edición en español] No. 15, julio de 1984). Lo que decíamos en “Darle duro”, que los obreros no pueden jugar con las reglas de los patrones, conserva toda su validez para el movimiento obrero estadounidense de hoy.
Aquí quiero enfatizar un aspecto de la ofensiva antiobrera de principios y mediados de los años ochenta que no era obvio entonces. El ascenso del monetarismo y la “desregulación” financiera como doctrina y como política en los Estados Unidos de Reagan y también en la Gran Bretaña de Thatcher estuvo en parte basado en el debilitamiento del movimiento obrero y fue condicionado por éste. En la Gran Bretaña, el giro decisivo a la derecha en la relación de fuerzas de clase fue la derrota de la huelga minera de 1984-85. La reciente nota de la camarada McDonald sobre el impacto de la crisis económica en Gran Bretaña señalaba que en 1986 el gobierno de Thatcher “desreguló” la City de Londres. No fue accidental, como se dice, el que la especulación con capital financiero se desatara justo después de la derrota de la huelga minera.
En Estados Unidos durante los años ochenta, que los liberales llaman frecuentemente “la década de la codicia”, hubo una redistribución masiva del ingreso hacia arriba, combinada con un aumento masivo en la deuda externa de Estados Unidos. El gobierno de Reagan recortó los impuestos para los ricos mientras aumentaba enormemente el gasto militar en la creciente Segunda Guerra Fría contra la Unión Soviética. Para financiar los grandes déficits gubernamentales que resultaron, una gran porción de los bonos del Tesoro recién emitidos se vendió en el extranjero, especialmente a los japoneses. En el lapso de dos o tres años, Estados Unidos pasó de ser la nación más acreedora del mundo a ser la más endeudada.
La redistribución del ingreso hacia arriba y el creciente endeudamiento exterior de Estados Unidos estuvieron orgánicamente vinculados a la desindustrialización del país. Grandes extensiones del medio oeste llegaron a conocerse como el “cinturón del óxido”. A mediados de los años sesenta, la manufactura constituía el 27 por ciento del producto interno bruto estadounidense y empleaba al 24 por ciento de la mano de obra. Para principios de la década de 2000, el peso de la manufactura se había reducido al catorce por ciento de la producción total y empleaba sólo al once por ciento de la mano de obra total.
Básicamente, los salarios reales por hora para obreros de base llegaron a su punto más alto a principios de los años setenta. Durante la mayor parte de las últimas tres décadas y media, la compensación real por unidad de trabajo ha estado por debajo de ese nivel. Sólo ocasional y brevemente, por ejemplo en la fase final del auge económico de los años noventa, los pagos netos reales por hora se han acercado o han superado a los de principios de los setenta. En la medida en que las familias obreras han aumentado sus ingresos en las últimas décadas, ha sido debido a que ambos cónyuges tienen trabajos de tiempo completo, trabajan muchas horas extras o hasta en dos empleos, si es que hay tales empleos disponibles.
Sin embargo, para el principio de la década de 2000, estos medios generalizados de aumentar el ingreso familiar prácticamente se habían agotado. Al mismo tiempo, los trabajadores han enfrentado un agudo aumento en ciertos gastos básicos: la vivienda (tanto comprada como rentada), los servicios médicos y las colegiaturas universitarias para sus hijos. Así que han tenido que endeudarse más. En la víspera de la actual crisis, a principios de 2007, el promedio de endeudamiento familiar era 30 por ciento mayor que el ingreso anual disponible. Esto fue posible principalmente porque las familias adquirieron préstamos respaldados por sus viviendas “aprovechándose”, por decirlo así, de la entonces creciente burbuja en los precios de la vivienda.
El auge de los punto com y la burbuja inmobiliaria
Para entender la burbuja en los precios de la vivienda que hubo a principios y mediados de la década de 2000, hay que retroceder un poco para mirar el llamado auge de los punto com de mediados y finales de los años noventa. Éste fue un clásico ciclo de auge y caída como los que describió Marx en El capital. Una ráfaga de inversiones, principalmente en nueva tecnología —en este caso, la informática, los servicios de Internet y las telecomunicaciones—, aumenta lo que Marx llamó la composición orgánica del capital. Esto es el valor de los medios de producción (el tiempo de trabajo encarnado en ellos) necesario para emplear trabajo vivo. En la economía burguesa, se llama capital por trabajador. Un aumento en la composición orgánica del capital hace bajar la tasa de ganancia. Incluso si la productividad aumenta y los salarios no, el aumento de la ganancia por trabajador no compensa el incremento de capital por trabajador.
Esta dinámica pudo observarse claramente en el auge en los noventa del sector de telecomunicaciones, uno de los pilares de la “nueva economía” o “revolución TI (tecnología de la información)”. La recuperación de capital de las empresas de telecomunicaciones cayó continuamente del 12.5 por ciento en 1996 al 8.5 por ciento en 2000. En ese entonces, un analista de Wall Street, Blake Bath, describió a su modo la ley de la disminución de la tasa de ganancia aplicada a las telecomunicaciones. “Parece que el sector está muy sobrecapitalizado”, juzgó. “El gasto ha aumentado a niveles absurdamente rápidos con respecto a los ingresos y ganancias que ese gasto produce” (Business Week, 25 de septiembre de 2000). O, como lo puso Marx en el volumen III de El capital: “El verdadero límite de la producción capitalista lo es el propio capital [énfasis en el original].”
En 2000-01, el auge de los punto com se convirtió en caída, dando paso a una recesión. Buscando suavizar el impacto del declive económico, Alan Greenspan, director de la Reserva Federal (el banco central estadounidense), inundó con dinero los mercados financieros. Para 2003, la Fed recortó la tasa de interés sobre los préstamos a corto plazo de sus bancos miembros del 6.5 al uno por ciento, lo que en ese momento fue el interés más bajo en medio siglo. Durante la mayor parte de este periodo, la llamada tasa de fondos federales estuvo por debajo de la tasa de inflación. En los hechos, el gobierno estaba regalando dinero a los financieros de Wall Street. A finales de 2004, el Economist de Londres advirtió que “la política de dinero fácil” de Estados Unidos “ha desbordado sus fronteras” y “ha inundado los precios de las acciones y las casas en todo el mundo, inflando una serie de burbujas de precios sobre activos.”
En el centro de la actual crisis hay un tipo de instrumento financiero conocido como derivado. Los tradicionales títulos financieros primarios —bonos y acciones corporativos— representan en el sentido legal y formal la propiedad sobre bienes, es decir, bienes y servicios que encarnan valor de uso así como valor de cambio como productos del trabajo. Los derivados se basan en los títulos primarios o están conectados a ellos de alguna forma. Un tipo importante y típico son las coberturas por riesgos crediticios. Formalmente, y quiero enfatizar la palabra formalmente, es una especie de póliza de seguro contra la insolvencia de los bonos corporativos. Sin embargo, uno puede comprar un canje financiero contra el impago del crédito sin tener los bonos corporativos. En ese caso es una forma de especular con que la corporación se vuelva insolvente. Imaginen que 20 personas están aseguradas contra el incendio de un mismo edificio, 19 de las cuales no son dueñas del edificio. Bueno, bienvenidos al mundo de los derivados. Además, se puede especular con el cambio en el precio de una cobertura de riesgo crediticio mediante lo que se conoce como opciones put y call.
El punto básico es que se han acumulado derivados sobre derivados sobre otros derivados. Para cuantificar: en 2005, si se sumaba todo el valor nominal en el mercado de todos los derivados del mundo, el resultado era tres veces mayor que el de los títulos primarios en los que supuestamente se basan. Para entender la extrema gravedad de la actual crisis financiera, hay que reconocer la inmensa magnitud de lo que Marx llamó “capital ficticio” que se ha generado en las últimas décadas. A principios de los años ochenta, si se sumaba el valor nominal en el mercado de todos los bonos y acciones corporativos y también de los bonos gubernamentales por todo el mundo, el resultado se aproximaba a la producción anual de bienes y servicios, lo que los economistas burgueses llaman el producto interno bruto global. En 2005, el Fondo Monetario Internacional calculó que si se hacía esa misma operación, el valor de sólo los títulos primarios era casi cuatro veces mayor que el producto interno bruto global. Y si se añaden los derivados, la cantidad de riesgo en el sistema financiero se ha multiplicado muchas veces.
Charles R. Morris, un periodista financiero de mentalidad crítica, describió cómo se tramó este Everest de “riqueza” espuria de papel:
“¿Cómo pudo llegar tan alto el apalancamiento? En la clase de instrumentos de los que hemos estado hablando, hay relativamente pocos ‘nombres’ o empresas subyacentes, cuyas acciones son ampliamente intercambiadas, unos cuantos cientos cuando mucho. Y un número relativamente pequeño de instituciones, especialmente los bancos globales, los bancos de inversión y los fondos crediticios sin regulación, realizan la mayor parte de este intercambio. De hecho, han construido una inestable torre de naipes de deudas vendiéndoselas y comprándoselas entre ellos, registrando ganancias en cada operación. Ésta es la definición de un esquema piramidal. En la medida en que el régimen de dinero gratuito previno la insolvencia, la torre podía tambalearse, pero seguía en pie. Pero pequeñas alteraciones en cualquier parte de la estructura pueden derribar toda la torre, y los movimientos sísmicos que ya se sienten prometen alteraciones muy grandes.” [énfasis en el original]
—The Trillion Dollar Meltdown: Easy Money, High Rollers, and the Great Credit Crash [El desplome del billón de dólares: dinero fácil, apostadores fuertes y el gran crac crediticio] (2008)
Conforme colapsa la torre de deudas, presiona implacablemente a la baja los precios de todos los activos financieros que no sean títulos gubernamentales del Primer Mundo. Y pronto puede sucederle también a éstos.
Impacto en Europa Occidental y Japón
La crisis financiera ha exacerbado enormemente las tensiones y conflictos de interés interimperialistas en lo que cada vez se conoce más como la des-Unión Europea. Los diversos esquemas de rescate nacionales han intensificado la competencia financiera al interior de la UE. El capital monetario especulativo de corto plazo entra a aquellos países —como Irlanda, inicialmente— en los que la política gubernamental hace parecer más seguros a los bancos y otras instituciones financieras. Y luego vuelve a salir cuando otros gobiernos ofrecen otros paquetes de rescate aparentemente más generosos.
También hemos visto una ruptura creciente entre los dos países centrales de la UE y la zona del euro: Alemania y Francia. El vanagloriado presidente francés, Nicolas Sarkozy, que por casualidad también ocupó la “presidencia” rotativa de la UE durante la segunda mitad de 2008, se presenta a sí mismo como el salvador del capitalismo mundial. Ha impulsado varios ambiciosos esquemas regulatorios financieros y de “estímulo” económico tanto en la UE como internacionalmente. No hace falta decir que las poses de Sarkozy no le han ganado amigos entre los gobernantes de los estados imperialistas fuera de Francia.
En particular, la clase dominante alemana, representada por el gobierno de coalición de demócratas cristianos y socialdemócratas, ha rechazado groseramente los diversos esquemas del francés. Nada de geld alemán, declaman, va a gastarse para costear el libertinaje y las flaquezas económicas de sus “socios” europeos. Más en general, quienes mandan en Berlín han insistido que le corresponde a otros países —léase Estados Unidos— arreglar sus propias economías de un modo que ayude también a Alemania. En palabras del ministro de economía alemán Michael Glos: “Sólo podemos confiar en que las medidas que adopten los otros países…ayuden a nuestra economía de exportaciones” (Financial Times, 1º de diciembre de 2008). ¡Siga soñando, Herr Minister!
Japón, que desempeña un papel muy importante en la economía mundial, no ha recibido suficiente atención de la prensa financiera estadounidense. Japón es la segunda economía más grande del mundo. Y, de manera más importante, el mayor acreedor del mundo. Aunque China lo ha superado recientemente como el mayor propietario de títulos del gobierno estadounidense, Japón es un acreedor mucho mayor de las corporaciones privadas de todo el mundo.
En 1989-90, estalló una burbuja de bienes raíces y valores bursátiles en Japón, lo que dio paso a una década de estancamiento, que más tarde llegó a ser conocida como “la década perdida”. Las autoridades monetarias forzaron la baja en las tasas de interés a prácticamente cero para estimular la inversión. Lo que pasó fue que esta medida funcionó, pero no en la forma que las autoridades del gobierno pretendían. El enorme exceso de capacidad industrial y de “préstamos bancarios morosos” desalentaron las inversiones adicionales en el mismo Japón. Así que los financieros japoneses y los inversionistas de todo el mundo pidieron préstamos baratos en Japón para luego invertir en otros países donde por algún motivo u otro la tasa de rendimiento era mayor. En la prensa financiera esto se conoció como el “carry trade de yenes”.
Ahora, esta práctica ha sido obligada duramente a invertir su marcha. Es decir, los inversionistas están vendiendo sus activos en todo el mundo, a precios cada vez más bajos, para pagar las deudas que contrajeron con los bancos y otras instituciones de Japón. Pero esto se ha convertido en un proceso contraproducente, pues, conforme este dinero entra a Japón, hace que el valor del yen aumente respecto a las divisas de casi todos los demás países en los que los deudores habían invertido. Así que eso aumenta el peso de su enorme deuda y de los futuros pagos. Imaginen que están vaciando una gran tina de agua, y que por cada cubeta que sacan, una cubeta y media entra por un conducto subterráneo. Bueno, ésa es la situación que enfrentan los inversionistas extranjeros y japoneses que por más de una década aprovecharon el “carry trade de yenes”.
Al mismo tiempo, el aumento en el precio del yen está haciendo que aumente el valor de los bienes japoneses en los mercados mundiales en un momento en el que la demanda global disminuye rápidamente. El núcleo del capitalismo industrial japonés está recibiendo un fuerte golpe. Por primera vez en siete décadas, Toyota espera tener pérdidas este año fiscal en sus negocios de autos y camiones. Sony ha anunciado que despedirá a cinco por ciento de la fuerza de trabajo de su división de electrónica y que cerrará hasta seis fábricas alrededor del mundo.
La crisis global sacude la economía “socialista de mercado” de China
Así que, ¿qué hay de China —que entendemos no es capitalista, sino un estado obrero burocráticamente deformado—? Durante la crisis financiera del Asia Oriental de 1997-98, China logró evitar el impacto de la crisis al expandir sustancialmente la inversión en construcción e infraestructura industriales. Y el régimen estalinista de Beijing está tratando de repetir esas medidas ahora. A principios de noviembre anunció un gran paquete de estímulo (equivalente a 585 mil millones de dólares) que se enfoca en expandir la infraestructura: vías férreas, carreteras, aeropuertos, puertos y cosas así. Posteriormente, sin embargo, ha resultado que la cantidad es mucho menor que la que se había indicado originalmente. Sólo una cuarta parte de los fondos vendrán del gobierno central; las otras tres cuartas partes deberán salir de organismos gubernamentales locales y bancos estatales. Pero los recursos financieros de estas instituciones son mucho más limitados. Stephen Green, un economista del Standard Chartered Bank de Shanghai, comentó al respecto: “Con la caída de las rentas públicas, es difícil imaginar cómo podrían los gobiernos, bancos y empresas locales compensar el resto de los Rmb 4 billones” (Financial Times, 15-16 de noviembre de 2008).
El camarada Markin y yo hemos estado discutiendo sobre el impacto que tendrá la crisis mundial en China. Y los dos coincidimos en que, esta vez, a diferencia de lo que ocurrió a finales de los noventa, la economía china no va a salir básicamente ilesa. Para empezar, éste no es un declive económico regional sino global. Y está centrado en Estados Unidos y Europa Occidental. Todo indica que va a ser muy grave y bastante prolongado. Una de sus consecuencias es que incrementa el proteccionismo antichino en Estados Unidos y Europa Occidental.
Vamos a ver, y ya estamos viendo, el lado malo y la inflexibilidad de lo que los estalinistas chinos llaman la economía “socialista de mercado”. En China hay decenas de miles de fábricas que emplean a decenas de millones de trabajadores y que pertenecen a empresarios nacionales, capitalistas chinos de ultramar de Hong Kong y Taiwán y corporaciones extranjeras que producen bienes específicamente destinados a los países capitalistas avanzados, bienes como juguetes, reproductores de CDs y sistemas de posicionamiento global para autos. Estas fábricas no pueden virar fácil y rápidamente su producción a, digamos, electrodomésticos para los obreros y campesinos chinos. Y eso sería así incluso si el Ejército de Liberación Popular volara helicópteros sobre los barrios obreros y las aldeas campesinas arrojando paquetes de dinero a los habitantes.
Además, el régimen de Beijing ha alentado su propia versión de la burbuja de precios de la vivienda y un auge en la construcción residencial. La numerosa y cada vez más pudiente pequeña burguesía urbana china —los yuppies chinos— pidieron préstamos para comprar, construir y expandir casas, no sólo para vivir en ellas, sino como inversión financiera. Esperaban que sus precios en el mercado continuaran subiendo en espiral. Bueno, pues la burbuja de la vivienda ya reventó. En un vecindario acomodado de Beijing, el precio de compra de departamentos nuevos cayó en un 40 por ciento entre febrero y octubre del año pasado. El Economist de Londres (25 de octubre de 2008) comentó: “El mercado de la vivienda produce desagradables sorpresas a las nuevas clases medias de China.” Desde luego, nosotros no estamos tan preocupados por las desventuras de los yuppies chinos. Sin embargo, nos preocupa mucho el efecto que el colapso de la burbuja de los precios de vivienda tenga en nuestra clase: el proletariado. Este colapso tuvo el efecto de deprimir la industria de la construcción residencial, mucha de cuya mano de obra consiste en obreros hombres emigrados del campo.
Lo que resulta de todo esto es que China, a diferencia de casi todos los países capitalistas, no va a entrar en una recesión; pero es probable que sí experimente un declive agudo en su tasa de crecimiento, que en el último par de décadas ha promediado cerca de un diez por ciento. Correspondientemente, habrá un gran aumento en el número de desempleados urbanos, tanto obreros que sean despedidos del sector privado como campesinos que lleguen a las ciudades en busca de empleos sin poder encontrarlos. Según las cifras oficiales, para el final de noviembre, 10 millones de trabajadores migratorios perdieron sus empleos en la China urbana. Y esta angustia económica va a producir un aumento en el descontento social. Ya ha habido protestas furiosas de los obreros fabriles despedidos en el delta del Río Perla, la principal región china de manufactura ligera para los mercados del Primer Mundo. Lo que no sabemos ni podemos saber es si el aumento del descontento obrero desestabilizará la situación política. Eso está más allá del alcance de nuestro conocimiento actual.
La resurrección del keynesianismo
¿Qué es más probable que ocurra? Todo indica que éste será un declive económico mundial excepcionalmente grave y prolongado, especialmente duro en Estados Unidos y Gran Bretaña. Al nivel ideológico y, en menor medida, al nivel de las políticas de gobierno, vamos a ver, y ya estamos viéndolo, un giro de derecha a izquierda en el espectro político burgués: políticas fiscales basadas en el aumento del gasto deficitario, nacionalización parcial de los bancos y otras instituciones financieras, intentos de expandir y apretar la regulación de las transacciones financieras y cosas así.
El camarada Robertson y otros han observado que el monetarismo como doctrina quedó completamente desacreditado y que el keynesianismo está otra vez de moda. He encontrado más referencias positivas a John Maynard Keynes en la prensa financiera de lengua inglesa en las últimas seis semanas que en los últimos diez años. La camarada Blythe señaló que hay un mito liberal muy enraizado en Estados Unidos de que fue el New Deal de Franklin Roosevelt, basado en las doctrinas de Keynes, lo que sacó a Estados Unidos de la Gran Depresión de los años treinta. No, lo que sacó a Estados Unidos de la Depresión fue la expansión de las “obras públicas” durante la Segunda Guerra Mundial, y por “obras públicas” quiero decir tanques, bombarderos, portaaviones y la bomba atómica.
Ya hemos escrito sobre el keynesianismo en el pasado, desgraciadamente, en un pasado demasiado distante en términos de la historia de nuestra tendencia. Les recomiendo en particular tres textos. A principios de los años sesenta, Shane Mage, uno de los fundadores de nuestra tendencia, escribió una tesis doctoral, “La ‘ley de la tendencia decreciente en la tasa de ganancia’: Su lugar en el sistema teórico marxista y relevancia para la economía estadounidense” (Universidad de Columbia, 1963). Por cierto, su asesor de tesis fue Alexander Ehrlich, el autor de The Soviet Industrialization Debate 1924-1928 [El debate sobre la industrialización soviética, 1924-1928]. La obra de Mage contiene una sección en la que explica la diferencia entre el entendimiento de Marx y el de Keynes sobre cuál es la causa básica de los declives económicos. En el declive económico mundial de 1974-75, yo escribí un artículo llamado “Marx vs. Keynes” (WV No. 64, 14 de marzo de 1975, reimpreso en WV No. 932, 13 de marzo de 2009), que era en parte teórico y en parte empírico. Y en 1997-98, WV publicó una serie bajo el encabezado general “Wall Street y la guerra contra la clase obrera”. La tercera parte, “El New Deal de los años treinta y el reformismo sindical” (WV No. 679, 28 de noviembre de 1997), contiene un análisis de Keynes a nivel teórico y un análisis empírico de Estados Unidos durante los años treinta, las medidas reales del New Deal y los acontecimientos económicos de la Segunda Guerra Mundial.
Quiero concluir con un par de puntos en los que la situación actual difiere de la de los años treinta. Como ya he indicado, la situación actual es muy diferente en tanto que la enorme cantidad de deudas contractuales nominales y legales que no pueden pagarse supera por mucho, por grandes múltiplos, los recursos financieros de los gobiernos capitalistas. En Gran Bretaña y en Italia ya están teniendo dificultades para financiar los crecientes déficits presupuestales que resultaron de los diversos esquemas de rescate. El Financial Times (1º de diciembre de 2008) cita a Roger Brown, un analista financiero del banco suizo UBS, que señaló:
“Los gobiernos ya están teniendo problemas, lo que no presagia nada bueno viniendo poco después de la recapitalización [de los bancos] y del anuncio de que se necesitan más fondos adicionales.
“Debemos preguntarnos si habrá suficientes inversionistas para comprar los bonos, o al menos si esto no impulsará los rendimientos muy arriba para atraerlos.”
Así que todos estos esquemas de rescate pueden compensar cuando mucho una pequeña fracción de las pérdidas.
Lo segundo es que Estados Unidos está entrando en este profundo declive con una enorme deuda preexistente, que en gran parte pertenece a gobiernos e inversionistas del este asiático. Y esto pone un límite superior bastante estrecho a los gastos deficitarios adicionales. En su primer pronunciamiento después de las elecciones, Barack Obama trató de disminuir, no de alentar, las expectativas de que Estados Unidos volverá pronto a la “prosperidad”: “Lo he dicho antes y lo repito ahora: no va a ser rápido ni va a ser fácil para nosotros salir del agujero en el que estamos.” Así habló el nuevo jefe del ejecutivo del país capitalista más poderoso del mundo.
Así que ¿cuál es la solución? Es, como sabemos, una simple y radical. La clase obrera debe adueñarse de los recursos productivos de la sociedad —las fábricas, los sistemas de transporte, los sistemas de generación de energía eléctrica— de los capitalistas y, mediante el establecimiento de una economía planificada, usar estos recursos en el interés de la clase obrera y de la sociedad en su conjunto. Pero, para hacer eso, hace falta un partido político que represente los intereses de la clase obrera contra los de la clase capitalista. En Estados Unidos, un partido como ése también defendería los derechos e intereses de las minorías oprimidas negra y latina, lucharía por los derechos de los inmigrantes y todos los demás sectores oprimidos de la sociedad. Para construir un partido así, los obreros deben romper, en particular, con el Partido Demócrata, es decir, el más liberal, o el que suena más liberal, de los partidos del capitalismo esta- dounidense. También es necesario deshacerse de la burocracia sindical procapitalista existente y remplazarla con una dirigencia que luche por los intereses de los obreros y, otra vez, de todos los oprimidos. Y sólo cuando eso haya ocurrido será posible llevar a cabo un principio básico, a saber, que quienes trabajan deben gobernar.■
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/31/crisis.html
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2016.05.24 11:27 ShaunaDorothy La estafa de los Foros Sociales - El que paga manda - El que paga manda (Septiembre de 2006)

Espartaco No. 26 Septiembre de 2006
El siguiente artículo ha sido traducido de Young Spartacus, las páginas juveniles de Workers Hammer No. 191, periódico de la Spartacist League/Britain, verano de 2005.
Si la campaña “Make Poverty History” (Terminar con la Pobreza) tuviera realmente algo que ver con desafiar las calamidades de la pobreza, el SIDA, el analfabetismo y la completa miseria e indigencia de los pueblos de África, ¿Tony Blair y Gordon Brown la apoyarían? Estos asesinos de Irak están intentando una vez más incrementar la popularidad del Partido Laborista entre los electores en casa y restaurar la imagen del sangriento imperialismo británico. Detrás de ellos hay un montón de celebridades, instituciones de caridad religiosas, ONGs, burócratas sindicales y reformistas como el Socialist Workers Party (SWP, Partido Socialista de los Trabajadores) que están propugnando el fraude de “Make Poverty History”.
No todos están dispuestos a creerles a Tony Blair y Gordon Brown con su nueva preocupación acerca de los pobres. Una carta en el Herald de Glasgow (6 de junio de 2005) señala irónicamente: “La sinceridad de Gordon Brown respecto a erradicar la pobreza es tan sincera y tan grande como su disposición a dirigir una manifestación de banqueros, financieros y corredores de bolsa por las calles de Edimburgo con una manta que proclame ‘¡Viva la Revolución Cubana!’.” Con respecto a la hipocresía imperialista acerca de la ayuda al “Tercer Mundo”, nosotros endosamos la caracterización de la caridad burguesa escrita por Engels en 1845. Dirigiéndose a la burguesía inglesa, escribió que era “¡Como si al proletariado le fuese de utilidad que vosotros les chupéis la sangre hasta la última gota, para poder ejercitar vuestros pruritos de vanidosa y farisaica beneficencia, mostraros ante el mundo cual potentes benefactores de la humanidad, cuando restituís al desangrado la centésima parte de lo que le pertenece!” (La situación de la clase obrera en Inglaterra). “Chuparles la sangre” a las masas trabajadoras del mundo es de lo que se trata el G8.
Para quienes quieran protestar contra la reunión del G8 pero no quieran unirse al espectáculo de “nosotros somos el mundo”, existe el puño de acero de la represión estatal. Ya hace meses que los periodicuchos amarillistas y otros medios han estado haciendo eco a las fuerzas policiacas que emiten informes alarmistas acerca de anarquistas “violentos” que van a atacar la cumbre del G8. Un ejército de 10 mil policías ha sido movilizado; se ha construido una cerca de 8 kilómetros alrededor del hotel de cinco estrellas en Gleneagles donde se va a llevar a cabo la reunión; y se informa que EE.UU. va a colocar un portaaviones lleno de infantes de marina cerca de la costa occidental de Escocia.
He aquí los métodos que usan los gobernantes capitalistas para lidiar con lo que perciben como una amenaza a su gobierno: por un lado la represión estatal, y por el otro la cooptación política. Entre los mecanismos para cooptar las protestas “globalifóbicas” se destacan el Foro Social Mundial (FSM) y el Foro Social Europeo (FSE), que son dirigidos y organizados por muchas de las mismas fuerzas que dirigen “Make Poverty History”. Desde 2001, estos Foros Sociales se han usado para desviar la ola de protestas masivas —en contra del G8, la Organización Mundial del Comercio, el FMI y otras agencias imperialistas— ejemplificada por la manifestación de Seattle en 1999. El propósito fue desviar a los jóvenes radicales lejos de enfrentamientos encarnizados contra las fuerzas del estado capitalista para acorralarlos detrás de la “alternativa democrática” del reformismo parlamentario, mientras fingían que estos clubes de charla “no eran parlamentarios”. Lejos de haber enfrentado gases lacrimógenos, cañones de agua y balas del estado capitalista, como ocurrió en Génova en julio de 2001, el FSM y el FSE han sido apoyados y financiados por varias agencias de los gobernantes imperialistas.
Esto ocurre porque los Foros Sociales y el movimiento supuestamente “anticapitalista” de hecho no son ninguna amenaza fundamental para el dominio capitalista. Sus organizadores comparten el mito predominante del mundo “postsoviético”: la lucha de clases en contra del orden capitalista es algo del pasado; la clase obrera es irrelevante como factor para el cambio social; y lo mejor que se puede lograr es darle una cara “humana” al sistema. La verdad es que el sistema capitalista depende, tanto como siempre, de la clase obrera, la cual tiene el poder para derrocar el capitalismo. Para lograr esto, la clase obrera tiene que cobrar conciencia de que sus propios intereses son irreconciliables con los de los capitalistas. Los Foros Sociales son un obstáculo a esta conciencia de clase.
Los Foros Sociales y el financiamiento estatal
Todos los Foros Sociales Mundiales y Europeos han sido financiados por estados capitalistas en los países donde se han llevado a cabo y han recibido endoso oficial de los gobiernos municipales o las alcaldías burguesas. La lista de los patrocinadores para el FSM ha incluido no sólo el gobierno de la ciudad de Porto Alegre, el gobierno estatal de Rio Grande do Sul y el gobierno federal de Brasil, ¡sino también el Banco do Brasil y la compañía petrolera más grande de ese país, Petrobras! El FSE de 2002 fue financiado por la ciudad de Florencia y el FSE de 2003 en París fue financiado por el gobierno de Chirac. La oficina del alcalde de New Labour [Nuevo Partido Laborista], Ken Livingstone, quien apoyó el bombardeo imperialista de Serbia y fue porrista del terror policiaco contra los manifestantes “anticapitalistas” del 1º de mayo de 2000, fue la anfitriona y patrocinadora del FSE de 2004 en Londres.
Todos los Foros Sociales han estado dominados también por las mal llamadas Organizaciones “No Gubernamentales” (ONGs). Por supuesto que estas organizaciones, endosadas por iglesias y estados capitalistas, de los cuales reciben una gran parte de su financiamiento, no son independientes de los gobiernos ante los cuales responden. Las instituciones de caridad han sido por mucho tiempo la cara “humanitaria” de la intervención imperialista y de las empresas multinacionales que buscan saquear las economías del “Tercer Mundo”. Las ONGs más prominentes en los Foros Sociales han incluido Oxfam, War on Want (Guerra Contra la Necesidad) y Christian Aid. El patrocinador principal de las ONGs en todas partes del mundo es la ONU, la cual fue iniciada para darle una apariencia humanitaria a las depredaciones del imperialismo, en particular el estadounidense. Siguiendo esta tradición, el Foro Social Mundial de enero de 2003 en Porto Alegre recibió un mensaje de apoyo del secretario general de la ONU, Kofi Annan.
El que paga los mariachis escoge el son. Y si bien todos los Foros Sociales vituperan contra el régimen verdaderamente salvaje y loco de Bush en EE.UU., entre los que financian los FSM están nada menos que el Rockefeller Brothers Fund y la Ford Foundation. La fundación Rockefeller sirvió para mejorar la reputación de los Rockefeller después de la masacre en Ludlow, Colorado, el 20 de abril de 1914, cuando 20 personas, incluyendo a niños, murieron a manos de paramilitares y agentes de seguridad de la compañía durante la lucha encarnizada del sindicato minero. La Ford Foundation se hizo famosa en 1936 en el punto culminante de las luchas por construir sindicatos industriales en el ramo automotriz en EE.UU. Después de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en conducto para el dinero de la CIA dirigido a causas anticomunistas por todo el mundo.
Mientras aceptan el financiamiento de algunas de las más notorias agencias del imperialismo estadounidense, los Foros Sociales Mundiales no han recibido tan calurosamente a quienes son considerados amenazas potenciales a los intereses del imperialismo. La declaración en la Carta de Principios del FSM de que “ni representantes partidistas ni organizaciones militares participarán en el Foro” ha sido usada para excluir a los zapatistas así como a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Hasta las Madres de la Plaza de Mayo, una organización de las madres de izquierdistas que fueron “desaparecidos” durante la dictadura militar argentina de 1976-1983, fueron excluidas del FSM de 2002. Por otro lado, una cálida bienvenida fue proporcionada a varios dirigentes de gobiernos capitalistas, quienes presiden sobre “destacamentos especiales de hombres armados”, más comúnmente conocidos como el estado capitalista.
Un artículo perspicaz titulado “La economía y la política del Foro Social Mundial” en Aspects of India’s Economy [Aspectos de la economía de la India] (septiembre de 2003) escrito por Rajani X. Desai describió acertadamente el propósito y la naturaleza de los Foros Sociales:
“Mientras varias fuerzas políticas que luchan por un cambio de sistema han sido excluidos de las reuniones del FSM, montones de dirigentes políticos de países imperialistas han asistido. No es que sólo el FSM como cuerpo recibe dinero de agencias ligadas a los intereses y las operaciones imperialistas, sino que innumerables cuerpos que participan en el FSM también dependen de tales agencias. Las implicaciones de esto se pueden ver en la historia de una de estas agencias, la Ford Foundation, que ha colaborado cercanamente con la Central Intelligence Agency de EE.UU. alrededor del mundo, y en la India ha ayudado a desarrollar las políticas del gobierno que favorecen los intereses estadounidenses.”
Cubierta izquierdista para la colaboración de clases
El hecho de que los Foros Sociales Mundiales y Europeos han sido básicamente comprados por varios gobiernos y agencias capitalistas no le importa mucho al SWP. Alex Callinicos, dirigente del SWP (y vocero prominente en templetes de los Foros Sociales), dijo desvergonzadamente, “todos entendíamos que un Foro Social masivo necesita dinero y dinero significa compromisos” (Discussion Bulletin de la Tendencia Socialista Internacional, enero de 2005). ¡Efectivamente! Tales sentimientos no son una peculiaridad de Callinicos. El primer Foro Social Mundial en 2001 fue organizado en parte por los falsos trotskistas del Secretariado Unificado (S.U.). Ahí se capacitó a los jóvenes radicales para que administren la austeridad fiscal para el estado capitalista a través de “presupuestos participatorios” fingidos. Para los benefactores capitalistas que financiaron el FSM la inversión valió la pena. Hoy en día, el Partido dos Trabalhadores del presidente brasileño Lula —con la ayuda de un “camarada ministro” que es miembro del S.U.— administra el estado capitalista en Brasil, obedeciendo servilmente las órdenes del FMI al imponerle la austeridad a una población empobrecida.
En el FSM de enero de 2005, muchos de los asistentes abuchearon rotundamente a Lula, en oposición a su colaboración y alcahueteo con el FMI y el Banco Mundial. Pero la verdad es que Lula representa la política y el programa del FSM al nivel del poder estatal. Esto es lo que se conoce como el frente popular: un bloque político colaboracionista de clases de organizaciones de la clase obrera con agencias capitalistas, mediante el cual se subordina la política del componente obrero a la política de la burguesía, a la defensa del estado burgués y el capitalismo. Los gobernantes asignan a los frentes populares, como el gobierno de Lula en Brasil, la tarea de vender la austeridad a los obreros más eficazmente que los desacreditados partidos burgueses.
Ante el descrédito de Lula debido a sus ataques contra los obreros y campesinos brasileños, el nuevo héroe del FSM de 2005 fue el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Esto fue un cambio importante porque Chávez no fue invitado al FSM de 2003, mientras éste luchaba contra los intentos del gobierno estadounidense de derrocarlo, y no le permitieron un espacio oficial cuando llegó de todos modos. La popularidad de Chávez entre los oprimidos de Venezuela surge del hecho de que ha usado las rentas públicas petroleras para introducir reformas que han beneficiado a los pobres, y no se le ve como un lacayo de EE.UU. Pero ni son reformas estructurales básicas, ni mucho menos una revolución social, y están sujetas a los cambios en los precios mundiales del petróleo.
Chávez es un nacionalista burgués que gobierna para el capitalismo en Venezuela. El populismo nacionalista y el neoliberalismo económico son simplemente políticas alternativas del dominio de la misma clase capitalista. Es un hecho que muchos de los grandes terratenientes y capitalistas de Venezuela, así como los neoconservadores del gobierno de Bush que en abril de 2002 apoyaron un golpe militar en contra de Chávez, lo odian. Pero los representantes más racionales del imperialismo ven en Chávez, con su atracción popular, a alguien en quien confiar para proteger sus inversiones. Tales voceros del imperialismo como el Financial Times y el New York Times vieron la noticia de que Chávez haya derrotado en 2004 el referendo de destitución en su contra como una garantía de “estabilidad”. Como escribimos en Workers Vanguard No. 831, 3 de septiembre de 2004:
“La perspectiva inmediata que enfrentamos urgentemente es no sólo oponernos a las incursiones imperialistas en Venezuela y en otras partes, sino también luchar para romper el apoyo del movimiento obrero a Chávez o a la oposición, y forjar un partido obrero internacionalista revolucionario para dirigir a la clase obrera al poder. Esto requiere una lucha intransigente contra el nacionalismo en Venezuela, el cual oscurece las divisiones de clase en el país. Sólo la lucha victoriosa por el dominio de la clase obrera, es decir, la revolución socialista en toda América, asegurará tierra para los que no la tienen y permitirá que los obreros petroleros y otros proletarios disfruten de la riqueza que su trabajo produce.”
Al presentar a los nacionalistas burgueses (por ejemplo Chávez) como luchadores contra la “globalización”, los Foros Sociales trabajan en contra de la lucha por la revolución socialista porque atan a la clase obrera a su “propia” clase capitalista nacional. De hecho, todos los Foros Sociales Mundiales se han llevado a cabo en países del “Tercer Mundo” como Brasil o la India para disfrazar el antagonismo de clase entre la clase obrera de estos países y sus explotadores burgueses nativos. El mensaje ha sido que se puede confiar en la burguesía del “Sur Global” para unirse con “el pueblo” y luchar contra la “globalización”. Pero la preocupación principal de los capitalistas del “Tercer Mundo” es defender sus ganancias, para lo cual dependen de los imperialistas y requieren de la máxima explotación de la clase obrera.
Con la misma meta de atar a los explotados a sus explotadores, el FSE impulsa la ilusión de una “Europa Social” humana bajo el capitalismo, en contraste con el modelo neoliberal representado por EE.UU. y Gran Bretaña. La promoción de esta visión de una “Europa Social” ha atraído hacia el FSE a los dirigentes sindicales procapitalistas así como los políticos socialdemócratas por todo el continente. En la manifestación contra la Cumbre de la UE en Niza en 2000, el secretario general de la Confederación Europea de Sindicatos expresó la perspectiva política de ésta: “Los sindicatos y las ONGs tienen que incorporarse a las estructuras de toma de decisión en Bruselas... Estamos de acuerdo en que Europa tiene que hacerse más competitiva, sí. Pero la nueva Europa tiene que incluir una calidad de vida digna para todos sus ciudadanos” (citado en “La economía y la política del Foro Social Mundial”). Hacerse “más competitiva” significa extraer mayor ganancia del sudor y el trabajo de la clase obrera. Los burócratas del Congreso Sindical Británico (TUC, por sus siglas en inglés) endosaron el FSE de 2004 en Londres y lo usaron como oportunidad para darle una plataforma a Sobhi Al-Mashadani de la Federación Sindical Iraquí (FSI), un lacayo del gobierno lacayo de los imperialistas en Irak. Esto ocurrió después de la conferencia del Partido Laborista donde, a petición de los burócratas sindicales, otro representante de la FSI, Abdullah Muhsin, apoyó la ocupación imperialista al ayudar a asegurar la derrota de una resolución que exigía el pronto retiro de las tropas británicas de Irak.
Workers Power en trance bajo su propia hipnosis
En su folleto Anti-Capitalism: Summit Sieges and Social Forums [El anticapitalismo: Los asedios de las Cumbres y los Foros Sociales] (2005), la Liga por la Quinta Internacional (L5I) de Workers Power (Poder Obrero) posa como un crítico de izquierda de organizadores del FSM como Bernard Cassen y Susan George de ATTAC, una organización iniciada para hacer campaña para gravar las transacciones financieras internacionales y en contra del “neoliberalismo”. Aunque el Partido Comunista Francés y el S.U. proporcionan personal para sus oficinas, ATTAC no finge oponerse al capitalismo. Es una organización completamente burguesa que se jactaba de sus vínculos estrechos con el gobierno de frente popular de Lionel Jospin. Sin embargo, con respecto a Cassen y George, la L5I argumenta: “No necesitamos organizar una escisión artificial con ellos pero tampoco debemos temer una escisión. Si avanzamos con determinación, desertarán inmediatamente.” Cuando hablan de “escisión artificial”, los de la L5I quieren decir una escisión a lo largo de la línea de clases. La L5I no se opone a la colaboración de clases; simplemente quiere un frente popular más combativo.
Por cierto, la concepción descabellada de la L5I, Workers Power y su grupo juvenil, Revolution, es que pueden construir no sólo un “movimiento” sino también un partido “revolucionario” a partir de estas alianzas transclasistas patrocinadas por el estado. “El movimiento anticapitalista, el movimiento obrero, los movimientos de los oprimidos racial y nacionalmente, la juventud, las mujeres, todos se deben juntar para crear una nueva Internacional: un partido mundial de la revolución socialista” (Anti-Capitalism: Summit Sieges and Social Forums). Mientras declaran inválido el dominio burocrático de la derecha, Workers Power busca lograr “estructuras democráticas” dentro de los Foros Sociales para maquinar la transformación del movimiento. Abogan por el uso de “iniciativas como la Asamblea de Movimientos Sociales para proponer cuerpos de coordinación permanentes, que sean electos y basados en delegados, y que puedan preparar el camino para un Congreso estructurado en el cual se pueda debatir, enmendar y adoptar propuestas organizativas y políticas”.
Lo que falta en la ecuación de Workers Power es una lucha política en oposición al propósito entero de estos Foros Sociales, que se basan en el mantenimiento del sistema capitalista mientras intentan hacerle una cirugía plástica para darle un aspecto “democrático” y “humanitario”. Pero incluso Workers Power tiene que reconocer que a estas Asambleas les falta la concepción de que “el sistema capitalista es el enemigo”, “la clase obrera es la fuerza” y “el socialismo es la única base posible para el ‘otro mundo’ que buscan construir” (Workers Power, marzo de 2005).
La realidad del colaboracionismo de clases se reveló tajantemente en el primer FSE en Florencia en 2002. La L5I afirmó con excesiva efusividad: “La mera intoxicación de estar ‘tous ensemble’ (todos juntos) significó que incluso reformistas acérrimos hablaban como agitadores revolucionarios. Todos estaban motivados también por la urgencia de hacer todo lo posible para detener la guerra de George Bush contra Irak.” “Todo lo posible” incluía un llamado explícito a los dirigentes imperialistas de Europa para que se opusieran a los planes de EE.UU. de invadir a Irak; el llamado fue firmado por una gama de grupos de la izquierda europea, incluyendo al SWP, Workers Power y Revolution en una reunión preparatoria en Bruselas para el FSE de Florencia. El llamado afirma: “Llamamos a que todos los jefes de estado europeos se opongan públicamente a esta guerra, aunque tenga apoyo de la ONU, y que exijan que George Bush abandone sus planes de guerra” (Liberazione, 13 de septiembre de 2002). Este llamado rastrero a los dirigentes capitalistas europeos “amantes de la paz” sólo sirve para atar a los explotados a sus explotadores.
Las principales fuerzas detrás del FSE de Florencia fueron los partidos reformistas italianos de masas como Rifondazione comunista (RC) y Demócratas de Izquierda (DS, por sus siglas en italiano). En los años 90, DS formó parte de la coalición gubernamental “Olivo” que administró el terror antiinmigrante y ataques severos contra la clase obrera en nombre del imperialismo italiano. Hasta fines de 1998, RC tenía una coalición tácita con DS. El FSE les da a estos frentepopulistas consumados una manera barata de recuperar apoyo para que puedan regresar al gobierno. De manera similar, el Partido Comunista (PCF) y la seudotrotskista Ligue communiste révolutionnaire (LCR) de Alain Krivine organizaron el FSE de París. Hoy día en Francia, donde el gobierno de Chirac se desacreditó totalmente con el voto en contra del tratado constitucional de la UE, estas mismas fuerzas trabajan febrilmente para construir una nueva alianza de colaboración de clases con la esperanza de que puedan tomar las riendas del gobierno. Eso significa llevar a cabo los ataques contra la asistencia social así como la racista “guerra contra el terrorismo”.
El frente popular: No una táctica sino el mayor de los crímenes
La tarea básica de los marxistas revolucionarios es hacer que la clase obrera y la juventud radical rompan con la idea de que pueden negociar un futuro común progresista con representantes de la clase capitalista que es responsable de la explotación, la guerra imperialista, el racismo, la opresión de la mujer y la opresión sexual. Dado que produce toda la riqueza de la sociedad capitalista y las ganancias de la burguesía, la clase obrera es el único agente con el poder social y el interés objetivo para derrocar el sistema capitalista y destrozar su estado. Esto requiere la revolución socialista para remplazar la dictadura de la burguesía con un estado obrero que defienda y administre una economía planificada y colectivizada. A escala internacional, esto sentaría las bases para erradicar la escasez y producir para las necesidades de la raza humana entera. La única herramienta que puede organizar la lucha proletaria para derrocar el capitalismo es un partido revolucionario de vanguardia.
Esto se contrapone al colaboracionismo de clases de los Foros Sociales. Los Foros Sociales, adaptados a los sentimientos de los activistas que están hartos de la política y los partidos parlamentarios, son frentes populares que promueven el mito de que una “alianza popular” con capitalistas supuestamente “progresistas” pueda acabar con los estragos del imperialismo. El frente popular fue el arma favorita utilizada por los estalinistas en los años 30 para impedir la revolución obrera. Trotsky estaba vehementemente opuesto al frente popular y advirtió insistentemente de sus terribles consecuencias para la clase obrera. Como señaló el entonces dirigente trotskista James Burnham en su folleto de 1937, “El frente popular, la nueva traición”:
“Para el proletario, renunciar a su propio programa independiente, a través de sus partidos, significa renunciar a su funcionamiento independiente de clase... Al aceptar el programa del frente popular, por ende acepta las metas de otro sector de la sociedad; acepta la meta de defensa del capitalismo mientras toda la historia demuestra que los intereses del proletariado sólo se satisfacen derrocando al capitalismo.”
El frente popular a menudo ha tenido sangrientas repercusiones para la clase obrera y los oprimidos. Un ejemplo clásico es el de Chile en 1973, cuando Salvador Allende y sus compañeros reformistas dirigieron a la clase obrera de mentalidad revolucionaria hacia un gobierno de coalición con los capitalistas. Allende prometió no retar al orden capitalista ni al estado y puso fin a las tomas de tierra de los campesinos y a las tomas de fábricas de los obreros. Con la ayuda del imperialismo estadounidense, la burguesía chilena recurrió al general Augusto Pinochet para que atacara a la clase obrera y sus dirigentes (incluyendo a Allende), e impuso una dictadura militar salvaje que cobró 30 mil vidas.
Desde Seattle hasta los Foros Sociales
Con la esperanza de ser atractivos para jóvenes combativos que odian los Foros Sociales por ser clubes de charla interminable, la L5I suplica que se vuelva a las manifestaciones callejeras de Seattle y Génova. Su folleto proclama que “Por cinco años nuestro movimiento ha asediado a las cumbres de los ricos y los poderosos... Tiene que volver a las calles, y mostrar a través de acción directa masiva su intención: construir un mundo sin clases, opresión, racismo, guerra ni imperialismo.” Pero la política del FSM no está contrapuesta a la política de Seattle, sino que es una extensión de ésta. Aunque atrajo a muchos jóvenes que se oponían al impacto del capitalismo internacionalmente, la manifestación en Seattle fue dirigida políticamente por los socialdemócratas y los burócratas sindicales, cuyas diatribas anticomunistas contra China hacen eco de los intereses de los gobernantes imperialistas que buscan la restauración del sistema de explotación capitalista en el estado obrero deformado chino. Una protesta de “acción directa” basada en la política frentepopulista proimperialista es simplemente colaboración de clases “combativa”.
El contexto de la proliferación de los Foros Sociales es la contrarrevolución en la antigua URSS y la campaña ideológica de la burguesía de que “el comunismo ha muerto”. Un ejemplo típico, entre izquierdistas jóvenes, del retroceso de la conciencia a causa de la destrucción de la Unión Soviética es la idea de que la clase obrera es irrelevante como medio para el cambio social, o que es sólo una víctima más de la opresión. Mientras tanto, los burócratas sindicales ahora justifican la traición de luchas obreras argumentando que la “globalización” hace que la lucha de clases sea inefectiva porque los capitalistas pueden trasladar fácilmente la producción a economías de bajos salarios en Asia o Europa oriental. Si bien ha habido ciertos cambios cuantitativos en la economía mundial en las últimas décadas, la “globalización” no es un fenómeno cualitativamente nuevo. Hace casi 90 años, V.I. Lenin explicó el hecho de que la economía de mercado capitalista es “global”, que los bancos y las corporaciones buscan países (de bajos salarios) donde puedan obtener la más alta ganancia, y que el capital financiero se ha internacionalizado:
“El imperialismo es el capitalismo en aquella etapa de desarrollo en que se establece la dominación de los monopolios y el capital financiero; en que ha adquirido señalada importancia la exportación de capitales; en que empieza el reparto del mundo entre los trusts internacionales; en que ha culminado el reparto de todos los territorios del planeta entre las más grandes potencias capitalistas.”
— El imperialismo, etapa superior del capitalismo (1916)
La pobreza, las enfermedades, la explotación y la guerra no son aberraciones del sistema capitalista sino que son inherentes a su funcionamiento. Las fuerzas productivas se pueden desarrollar para proporcionar un nivel de vida decente a toda la humanidad sólo mediante el derrocamiento del capitalismo.
En el contexto de una cacería de brujas internacional en contra de los anarquistas de “acción directa” del Bloque Negro, después de la muerte del manifestante izquierdista Carlo Giuliani en Génova en 2001 a manos de la policía, el grueso de la izquierda socialdemócrata en el movimiento globalifóbico participó en tachar al Bloque Negro de violento y de estar compuesto de policías. La LCI se destacó por nuestra inequívoca defensa del Bloque Negro ante los ataques del estado capitalista y sus lacayos. Al mismo tiempo enfatizamos:
“La pregunta que enfrentan los muchísimos jóvenes radicales que han sido atraídos a las protestas ‘globalifóbicas’ de los últimos años es: ¿Cómo se cambia el mundo? Aunque las protestas han tenido éxito en obligar a los imperialistas a planear sus reuniones futuras en lugares aislados, esto no impide el funcionamiento del sistema capitalista. Acabar con la explotación imperialista requiere una movilización política del proletariado en una revolución socialista completa...
“Se necesita una nueva dirección revolucionaria de la clase obrera, un tribuno del pueblo y combatiente en nombre de todos los oprimidos. Es necesario romper con la política de colaboracionismo de clases impulsada por quienes, en nombre del ‘mal menor’, subordinan los intereses vitales del proletariado a los de sus explotadores y opresores capitalistas. Es necesario forjar un partido obrero revolucionario que luche para establecer un gobierno obrero mediante la revolución socialista en contra del sistema capitalista entero.”
—“Sangre y balas en Génova”, Workers Vanguard No. 762, 3 de agosto de 2001
Los marxistas del Spartacus Youth Group y de la Liga Comunista Internacional entendemos que la lucha por la independencia de la clase obrera es la precondición para la emancipación de la humanidad mediante la revolución socialista. Nuestra actitud hacia los Foros Sociales, así como hacia cualquier otro frente popular, es de oponernos a ellos interviniendo con nuestra tajante caracterización y explicando su engaño con la intención de ganar a un programa proletario, revolucionario e internacionalista a quienes genuinamente quieren luchar contra la opresión y la explotación. Somos comunistas orgullosos y nos negamos a ser los lacayos de los socialdemócratas, los burócratas sindicales y sus amos capitalistas. Si compartes esta negativa, únete a nosotros.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/26/foros.html
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2016.05.21 19:23 ShaunaDorothy China: ¡Defender, extender las conquistas de la Revolución de 1949! ¡Por la revolución política obrera para echar a la burocracia estalinista ¡Derrotar la campaña imperialista de contrarrevolución! ¡Por una China de consejos obreros y campesinos en un Asia socialista! (1 - 2) (2004)

https://archive.is/6nOp7
China: ¡Defender, extender las conquistas de la Revolución de 1949! ¡Por la revolución política obrera para echar a la burocracia estalinista!
¡Derrotar la campaña imperialista de contrarrevolución!
¡Por una China de consejos obreros y campesinos en un Asia socialista!
Reproducido de Espartaco No. 22, invierno de 2004.
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard Nos. 814 y 815, periódico de la Spartacist League/U.S., 21 de noviembre y 5 de diciembre de 2003.
La República Popular China (RPCh) nació de la Revolución de 1949 que, pese a sus profundas deformaciones burocráticas, fue una revolución social de relevancia histórico-mundial. Cientos de millones de campesinos se levantaron y tomaron la tierra en la que sus ancestros habían sido cruelmente explotados desde tiempos inmemoriales. El dominio de los asesinos señores de la guerra, de los usureros chupasangre, de los rapaces terratenientes y de la execrable burguesía fue destruido.
La creación de una economía centralmente planificada y colectivizada sentó las bases para un enorme salto en el progreso social y para el avance de China desde su abyecto atraso campesino. La revolución permitió a la mujer avanzar grandes pasos desde su miserable condición anterior, simbolizada por la práctica bárbara del vendaje de pies. Una nación que por un siglo había sido desgarrada y dividida por potencias extranjeras fue unificada y liberada de la subyugación imperialista.
Sin embargo, la Revolución de 1949 estuvo deformada desde su origen bajo el gobierno del régimen del Partido Comunista Chino (PCCh) de Mao Zedong, que representaba una casta burocrática nacionalista que descansaba sobre la economía colectivizada. A diferencia de la Revolución de Octubre de 1917 rusa, que fue llevada a cabo por un proletariado consciente de clase guiado por el internacionalismo bolchevique de Lenin y Trotsky, la Revolución China fue el resultado de una guerra de guerrillas campesina dirigida por las fuerzas estalinistas-nacionalistas de Mao. Siguiendo el patrón de la burocracia estalinista que en la URSS había usurpado el poder político del proletariado, el régimen de Mao predicó la noción profundamente antimarxista de que el socialismo —una sociedad igualitaria y sin clases basada en la abundancia material— podía construirse en un solo país. En la práctica, el "socialismo en un solo país" en China, como en la URSS de Stalin y sus herederos, significó la oposición a la perspectiva de la revolución obrera internacionalmente y la acomodación al imperialismo mundial.
En particular, la alianza de China con el imperialismo estadounidense contra la Unión Soviética, que comenzó bajo el gobierno de Mao a principios de la década de 1970 y fue continuada por su sucesor, Deng Xiaoping, contribuyó con el tiempo a la destrucción de la URSS mediante una contrarrevolución capitalista en 1991-92. Ésta fue una derrota histórica para la clase obrera internacional y para los pueblos oprimidos alrededor del mundo. El periodo postsoviético ha visto el incremento de la presión —económica, política y militar— del imperialismo mundial, y especialmente estadounidense, sobre China. Así, el Pentágono ha estado persiguiendo activamente planes para tener la capacidad de un ataque nuclear "preventivo" eficaz contra el pequeño arsenal nuclear de China, una estrategia proclamada abiertamente por la pandilla de Bush en Washington.
La Liga Comunista Internacional está por la defensa militar incondicional del estado obrero deformado chino contra el ataque imperialista y la contrarrevolución capitalista. La clase obrera china debe barrer a la burocracia estalinista, que ha debilitado gravemente el sistema de propiedad nacionalizada internamente mientras concilia con el imperialismo a nivel internacional. Estamos por una revolución política proletaria que ponga el poder político en manos de consejos obreros y campesinos. La tarea urgente que enfrenta el proletariado chino es construir un partido leninista-trotskista, parte de una IV Internacional reforjada, para preparar y dirigir esta revolución política, poniéndose al frente de las masas trabajadoras y dirigiendo las luchas espontáneas y localizadas de los obreros hacia la toma del poder político.
¿Está restaurando el PCCh el capitalismo en China?
Desde que el régimen de Deng introdujo las "reformas" económicas orientadas al mercado a principios de la década de 1980, una corriente cada vez más influyente de opinión burguesa occidental ha mantenido que el propio Partido Comunista está restaurando gradualmente el capitalismo en China mientras mantiene un estrecho control sobre el poder político. Esta postura fue presentada amplia y ruidosamente a finales de 2002 cuando el XVI Congreso del PCCh legitimó la membresía partidista a empresarios capitalistas. "China da la espalda al comunismo para unirse a la Larga Marcha de los capitalistas" era un encabezado típico en la prensa occidental, en este caso del Guardian de Londres (9 de noviembre de 2002).
De hecho, este congreso no introdujo un cambio significativo ni en la composición social del PCCh, que después de todo tiene 66 millones de miembros, ni en su ideología funcional. Según una encuesta oficial, de los dos millones de propietarios de negocios privados de China, 600 mil son miembros del partido y lo han sido por algún tiempo. La enorme mayoría de éstos eran viejos cuadros gerenciales del PCCh que se apropiaron de las pequeñas empresas estatales que administraban cuando éstas fueron privatizadas en los últimos años.
Algunos grupos que alegan falsamente ser trotskistas han hecho suya la noción ahora convencional en los círculos burgueses occidentales de que el "camino capitalista" ha triunfado definitivamente entre los que gobiernan China. Comentando respecto al XVI Congreso del PCCh, la tendencia de Peter Taaffe centrada en Gran Bretaña escribió: "China va camino a la restauración completa del capitalismo, pero la camarilla gobernante está tratando de hacer esto gradualmente y manteniendo su control autoritario y represivo" (Socialist, 22 de noviembre de 2002). Al etiquetar al gobierno de China como un régimen "autoritario" de restauración capitalista, los taaffistas y los de su calaña pueden justificar su apoyo a fuerzas anticomunistas apoyadas por el imperialismo en China en nombre de promover la "democracia", igual que como apoyaron la contrarrevolución "democrática" de Boris Yeltsin en la URSS en 1991.
Al sostener que China sigue siendo una expresión burocráticamente deformada de poder estatal proletario, nosotros no negamos ni minimizamos el creciente peso social en China de los empresarios capitalistas recién establecidos en territorio continental y de la vieja burguesía china establecida en Taiwan y Hong Kong. Muchos funcionarios de primer rango del gobierno y/o del partido tienen un hijo, un hermano menor, un sobrino o (como en el caso del presidente de China Hu Jintao) un yerno que es empresario privado.
Sin embargo, el poder político del cuerpo central de la burocracia estalinista de Beijing sigue basándose en el núcleo de elementos colectivizados de la economía China. Además, las políticas económicas del régimen del PCCh siguen restringidas por temor al disturbio social —y especialmente obrero— que pudiera derrocarlo. Esto estuvo cerca de suceder en 1989, cuando protestas centradas en los estudiantes por la liberalización política y contra la corrupción desataron una revuelta obrera espontánea que luego fue suprimida con un gran derramamiento de sangre por unidades del ejército leales al régimen. (Para conocer más sobre esta incipiente revolución política proletaria, ver: "China: ¡Por la revolución política proletaria!" folleto del GEM, octubre de 1989.)
Una contrarrevolución capitalista en China (como sucedió en Europa Oriental y la antigua URSS) estaría acompañada por el colapso del bonapartismo estalinista y la fracturación política del gobernante Partido Comunista. Las políticas económicas del régimen estalinista de Beijing que alientan la empresa capitalista (y el correspondiente giro a la derecha de la postura ideológica formal de la burocracia) han fortalecido cada vez más a las fuerzas sociales que originarán las fracciones y partidos abiertamente contrarrevolucionarios apoyados por el imperialismo cuando el PCCh ya no pueda mantener su actual monopolio del poder político. Hoy, esto puede verse con claridad en el enclave capitalista de Hong Kong, la única parte de la RPCh donde existen partidos burgueses de oposición. El verano pasado, el Partido Demócrata de Hong Kong organizó protestas anticomunistas masivas abiertamente apoyadas por el gobierno de Bush en Washington y sus socios menores en Londres (ver: "Hong Kong: ¡Expropiar a la burguesía!" en WV No. 814, 12 de noviembre de 2003).
Sujian Guo, un intelectual de derecha emigrado a EE.UU., publicó un artículo interesante en el Journal of Contemporary China (agosto de 2003) en el que disiente de la noción de que China ya se volvió capitalista, o lo está haciendo rápidamente ("La reforma de la propiedad en China: ¿En qué dirección y hasta qué punto?"). Según una breve ficha biográfica, Guo fue un "antiguo analista de políticas en el Comité Central del partido en China". Dada su actual inclinación ideológica, Guo minimiza el crecimiento de los elementos capitalistas en la economía china y atribuye a los altos mandos del PCCh una convicción continua en el socialismo, al menos a largo plazo histórico. Pero este anticomunista partidario del capitalismo del "libre mercado" comprende una verdad elemental que no entienden muchos izquierdistas, incluyendo a supuestos marxistas:
"Cómo privatizar una enorme propiedad estatal dentro del marco de la estructura y el sistema políticos existentes es realmente problemático y técnicamente irrealizable. La experiencia de otros antiguos países comunistas ha mostrado que no existe un solo caso de privatización exitosa con el partido comunista conservando el poder y con su sistema político intacto."[énfasis en el original]
También los líderes del PCCh vieron lo que pasó en las "democracias populares" de Europa Oriental y en la antigua URSS a finales de la década de 1980 y principios de la de 1990, sacaron sus propias lecciones y actuaron correspondientemente. También sacaron lecciones de la revuelta de Tiananmen de 1989 que amenazó con su propia caída. Decidieron que no habría liberalización política ni siquiera en el nivel académico/intelectual. El régimen de Jiang Zemin, que sustituyó a Deng cuando éste murió en 1997, logró impedir toda oposición fraccional organizada en el que históricamente ha sido un partido estalinista gobernante bastante fraccionado. No parece haber ningún movimiento o medio disidente significativo en el territorio continental ni a la izquierda ni a la derecha de la dirección central del PCCh.
La más reciente ilusión del estalinismo chino
La elevada tasa de crecimiento económico de China en los últimos años —que además tuvo lugar en medio de una recesión capitalista mundial generalizada— ha producido un cierto estado de ánimo triunfalista entre los dirigentes, los cuadros y los intelectuales afiliados al PCCh. Uno encontraría un estado de ánimo muy distinto entre los millones de obreros que han sido despedidos de empresas estatales, los empobrecidos migrantes que vienen del campo y los campesinos pobres que apenas logran subsistir trabajando pequeñas parcelas con instrumentos rudimentarios. Pero entre los intelectuales chinos de opiniones políticas prevalecientes puede escucharse cada vez más la noción de que su país de algún modo ha encontrado un camino intermedio entre la anarquía capitalista del "libre mercado" y la rigidez de la "economía dirigida" del viejo estilo estalinista.
Cuando eran más jóvenes, Jiang Zemin, Hu Jintao y los demás indudablemente suscribían la doctrina maoísta-estalinista de que China estaba "construyendo el socialismo" con sus propios esfuerzos y sin ninguna ayuda. Ahora ven esto como un producto del "pensamiento dogmático" y a sí mismos como realistas prácticos que confrontan al resto del mundo como realmente es y lidian con él. Pero Jiang, Hu y sus secuaces están guiados por delirios de grandeza que sobrepasan las fantasías más descabelladas del Presidente Mao.
Los actuales dirigentes del PCCh creen que pueden modernizar a China y transformarla en una gran potencia mundial —y de hecho en la superpotencia global del siglo XXI— mediante una integración cada vez mayor en la economía mundial capitalista. Realmente creen que pueden controlar y manipular al Citibank, al Deutsche Bank y al Banco de Tokio-Mitsubishi para ayudar a desarrollar a China de manera que en una o dos generaciones haya sobrepasado a Estados Unidos, Alemania y Japón. Creyendo transformar a China en una superpotencia global, lo que están haciendo es despejar el camino para que China regrese a la era prerrevolucionaria de subyugación irrestricta al imperialismo.
El crecimiento de la beligerancia imperialista hacia China desde el colapso de la Unión Soviética es evidencia suficiente de que las burguesías del mundo no consentirán con las ambiciones de superpotencia de la burocracia de Beijing. Durante la última década, el Pentágono ha reubicado una porción significativa de sus fuerzas militares en la región de la Cuenca del Pacífico, mientras impulsa planes para su "escenario de defensa de misiles". Como resultado de su incursión en Afganistán y el Asia central, así como a su renovada presencia militar en Filipinas y otros lugares, EE.UU. ha fortalecido significativamente su cerco militar en torno a China. Al suscribir la "guerra contra el terrorismo" de EE.UU., Beijing sólo ha alentado la campaña contrarrevolucionaria del imperialismo estadounidense. La dirección china también se ha unido a la cruzada contra el programa de armas nucleares de Corea del Norte. Ésta es una traición nacionalista que mina al propio estado obrero deformado chino; una contrarrevolución capitalista en Corea del Norte solamente envalentonaría las fuerzas de la restauración capitalista que amenazan a China.
Con toda seguridad, los estalinistas chinos en el gobierno no son meramente pasivos frente al cerco militar estadounidense: recordemos su vigorosa respuesta a la provocación del avión espía de Washington hace dos años. El régimen del PCCh también ha resistido las exigencias estadounidenses a imponerle un embargo económico al estado obrero deformado norcoreano. Pero el sueño de opio de los estalinistas de que puede haber "coexistencia pacífica" con el imperialismo sólo puede adormecer la vigilancia de las masas chinas y minar la defensa de su propio estado obrero.
La alternativa a una contrarrevolución sangrienta y apoyada por el imperialismo es una revolución política proletaria. A lo largo de los últimos años, ha habido protestas populares y luchas obreras extendidas y de gran escala, especialmente en torno a los despidos masivos en empresas industriales de propiedad estatal. Hasta ahora, mediante una combinación de represión y concesiones, el régimen se las ha arreglado para mantener éstas a nivel de acciones económicas locales. Sin embargo, en sus cimientos China es una sociedad profundamente inestable. Tarde o temprano, las explosivas tensiones sociales harán estallar la estructura política de la casta burocrática gobernante. Y cuando eso suceda, el destino del país más poblado de la tierra será planteado tajantemente: revolución política proletaria que abra el camino al socialismo, o esclavitud capitalista y subyugación ante el imperialismo.
El resultado de esa batalla histórica será de importancia decisiva para las masas trabajadoras no sólo de China, sino del mundo entero. Como sucedió con la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética, la restauración del capitalismo en China envalentonaría aún más a los imperialistas para lanzarse contra sus propios obreros y contra los pueblos semicoloniales en todas partes. También elevaría las rivalidades entre los imperialistas sobre quién explotará a China, llevando al mundo mucho más cerca de una nueva guerra mundial interimperialista. Esto subraya la obligación del proletariado internacional de defender las conquistas de la Revolución China. Por otro lado, una revolución política llevada a cabo bajo la bandera del internacionalismo proletario realmente estremecería al mundo.
Un gobierno de consejos obreros y campesinos expropiaría sin compensación los cientos de miles de millones de dólares en riqueza productiva que poseen los capitalistas chinos —dentro y fuera de la China continental— y los inversionistas occidentales y japoneses. Restablecería una economía centralmente planificada y administrada —incluyendo el monopolio estatal sobre el comercio exterior— gobernada no por el arbitrario "direccionismo" de una casta burocrática cerrada sobre sí misma (que produjo desastres como el "Gran Salto Adelante" de Mao) sino por la más amplia democracia proletaria.
Tales medidas provocarían una intensa hostilidad imperialista, tanto militar como económica (por ejemplo, un embargo económico), pero entre los obreros y oprimidos internacionalmente, incluyendo en los propios países imperialistas, encontrarían una inmensa simpatía y solidaridad.
Imbuidos con las prédicas estalinistas del "socialismo en un solo país", puede que incluso los obreros chinos más izquierdistas vean el prospecto de una revolución socialista en los países capitalistas avanzados como remoto o utópico. Pero una revolución política proletaria desgarraría el clima ideológico de la "muerte del comunismo" propagado por la burguesía desde la destrucción de la Unión Soviética. Radicalizaría al proletariado de Japón, el poderoso centro industrial del este asiático. Encendería la lucha por la reunificación revolucionaria de Corea —mediante la revolución política en el asediado Norte y la revolución socialista en el Sur— y resonaría entre las masas del sur de Asia, Indonesia y las Filipinas, desangradas por la austeridad imperialista. Reviviría a los trabajadores de Rusia, que han estado sometidos por una década de miseria capitalista.
Sólo mediante el derrocamiento del dominio de clase capitalista internacionalmente, particularmente en los centros imperialistas de Norteamérica, Europa Occidental y Japón, puede alcanzarse la plena modernización de China como parte de un Asia socialista. Es para proveer la dirección necesaria al proletariado en estas luchas para lo que la LCI busca reforjar la IV Internacional de Trotsky: partido mundial de la revolución socialista.
Los elementos colectivistas centrales en la economía china
La dirección del PCCh describe a China oficialmente como una "economía de mercado socialista". Son los aspectos "socialistas" (es decir, colectivistas) los responsables de los acontecimientos económicos positivos que ha habido en China en los últimos años: la vasta expansión de la inversión en infraestructura (por ejemplo, construcción urbana, canales, vías férreas y el gigantesco proyecto de la Presa Tres Gargantas); y la capacidad que tuvo China para navegar exitosamente a través de la crisis económico-financiera del este asiático de 1997-98 y después de la recesión capitalista mundial generalizada. Y son los aspectos de mercado de la economía china los responsables por los acontecimientos negativos: la brecha cada vez más amplia entre ricos y pobres, el empobrecimiento de una fracción grande y creciente de la población, decenas de millones de obreros despedidos de empresas estatales, el ejército de migrantes empobrecidos en las ciudades que ya no pueden ganarse el sustento en el campo.
En la China actual, son los elementos colectivizados centrales de la economía los que siguen siendo dominantes, si bien no de una manera coherente y estable, debido a una siempre cambiante interacción entre políticas gubernamentales y acuerdos institucionales contradictorios. En 2001, las empresas estatales y semiestatales (corporaciones de accionistas) constituían el 57 por ciento del valor bruto de la producción industrial de China (Anuario estadístico de China [2002]). Pero esta simple cifra estadística obscurece la centralidad estratégica de la industria estatal. El sector privado (incluyendo la propiedad de extranjeros) consiste en su mayor parte en fábricas que producen manufactura ligera mediante métodos de trabajo intensivo. La industria pesada, los sectores de alta tecnología y la producción de armamento moderno están abrumadoramente concentrados en empresas estatales. Son estas empresas las que le han permitido a China poner un hombre en el espacio. Lo que es mucho más importante, es la industria estatal la que le ha permitido a China construir un arsenal de armas nucleares y misiles de largo alcance para detener la amenaza estadounidense de un ataque nuclear preventivo.
Todos los bancos importantes de China son estatales. Casi la totalidad de los ahorros personales —estimada en un billón de dólares— está depositada en los cuatro principales bancos comerciales de propiedad estatal. El control gubernamental del sistema financiero ha sido clave para mantener y expandir la producción en la industria estatal y para la expansión general del sector estatal.
Entre 1998 y 2001, el gasto público en China aumentó del 12 al 20 por ciento del producto interno bruto. El componente del gasto gubernamental más alto y de más rápido crecimiento ha sido la inversión en infraestructura, aumentando en un 81 por ciento en estos tres años. Además, esto sucede en un momento en el que todo el mundo capitalista —incluyendo a los países más ricos de Norteamérica y Europa Occidental— ha estado buscando la austeridad fiscal. El gasto total planeado para construir una red de canales para irrigación del Río Yangtze al Río Amarillo en el norte es de 59 mil millones de dólares. Otros 42 mil millones van a gastarse en la expansión de las líneas del sistema ferroviario estatal de China. En comparación, la inversión extranjera directa de todas las fuentes en China el año pasado sumaba 53 mil millones de dólares.
Hasta ahora, la continuación de la propiedad estatal del sistema financiero ha permitido al régimen de Beijing controlar efectivamente (aunque no totalmente) el flujo de dinero-capital que entra y sale del territorio continental chino. La moneda china, el yuan (también llamado renminbi), no es libremente convertible; no puede intercambiarse (legalmente) en los mercados monetarios internacionales. La convertibilidad restringida del yuan ha mantenido a China protegida de los movimientos volátiles de capital a corto plazo ("capitales golondrinos") que periódicamente hacen estragos en las economías de los países neocoloniales del Tercer Mundo, desde Latinoamérica hasta el este asiático.
Más aún, durante el año pasado el régimen de Beijing ha mantenido al yuan cada vez más subvaluado (en términos del "libre mercado"), para disgusto de los capitalistas estadounidenses, europeos y japoneses. Un país capitalista-imperialista de segundo orden, como Gran Bretaña, no hubiera podido controlar la tasa de cambio de su moneda en los mercados mundiales como lo ha hecho China. En cuestión de meses, si no de semanas, el dinero-capital especulativo inundaría la City de Londres forzando un encarecimiento de la libra, independientemente de lo que quisiera o hiciera el gobierno de Blair.
Son precisamente los elementos colectivistas centrales de la economía china arriba descritos los que las fuerzas del imperialismo mundial quieren eliminar y desmantelar. Su fin último es reducir a China a una maquiladora gigante bajo subyugación neocolonial. Jonathan Anderson, el "experto" en China del banco de inversión de Wall Street, Goldman Sachs, afirma: "La conclusión es que China se está convirtiendo en un centro manufacturero para el resto del mundo de bienes baratos de industria ligera y trabajo intensivo. Contrario a lo que actualmente se teme, el resto del mundo se está convirtiendo en un centro manufacturero para China en bienes de industria pesada y capital intensivo" (Financial Times de Londres, 25 de febrero de 2003). Aquí el hombre de Goldman Sachs está proyectando a la actual realidad económica de China los planes de Wall Street para el futuro del país.
Sin embargo, el que la burocracia de Beijing haya abandonado un monopolio estatal estricto sobre el comercio exterior sirve para facilitar los planes de Wall Street. Pese a su rápido crecimiento de los últimos años, la economía china es atrasada con respecto incluso a las menores potencias capitalistas-imperialistas. Hay una cantidad dramática de construcción ocurriendo en Beijing con grúas casi por todos lados. Pero como le contó a Workers Vanguard un camarada que visitó China recientemente: "El personal de las construcciones es siempre muy grande, sin mucho equipo de carga fuera de carretillas y picos. Una vez, en las afueras de Beijing, vi unos treinta hombres construyendo una pared de tres pisos con dos carretas de caballos llenas de ladrillos."
Si bien las exportaciones de China a EE.UU. y otros países occidentales siguen aumentando a niveles récord, éstas consisten mayormente de manufacturas ligeras, baratas y de bajos salarios y bienes de consumo, como ropa, juguetes y electrodomésticos. Como señala Jonathan Anderson, el aumento de la producción industrial bruta de China entre 1993 y 2002 —de 480 mil millones de dólares a un billón 300 mil millones— casi fue totalmente compensado por el aumento en sus compras en bruto de productos industriales, es decir, maquinaria y capital de equipamiento.
Con su productividad de mano de obra relativamente baja, la industria china no puede competir contra Estados Unidos, Japón y Europa Occidental en el mercado mundial. Lo que escribió Trotsky para refutar la doctrina estalinista del "socialismo en un solo país" en la Unión Soviética se aplica actualmente a China con toda su fuerza:
"Mediante las cifras de las exportaciones y las importaciones, el mundo capitalista nos muestra que, para reaccionar, cuenta con otras armas que la intervención militar. En las condiciones del mercado, estando medidas la productividad del trabajo y la del sistema social en su conjunto por las relaciones de precios, la economía soviética está más amenazada por una intervención de mercancías capitalistas a buen precio que por una intervención militar."
—La Internacional Comunista después de Lenin (1928)
El arma principal de que dispone un estado obrero aislado y relativamente atrasado económicamente contra la intervención de bienes más baratos es el monopolio estatal del comercio exterior, es decir, el control estricto sobre exportaciones e importaciones por parte del gobierno (para un tratamiento más completo de esta cuestión, ver: "Protestas obreras sacuden China", parte II, WV No. 782, 31 de mayo de 2002). Pero la respuesta definitiva al atraso económico de China, y el único camino hacia una sociedad socialista —es decir, sin clases, igualitaria— yace en la revolución socialista mundial y en la integración de China a una economía internacionalmente planificada.
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/china22.htm
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2016.05.21 17:03 ShaunaDorothy Argentina: El FMI apaga el switch ¡Por un partido obrero revolucionario! ¡Romper con el peronismo! (7 de enero 2002)

https://archive.is/eLxkE
7 de enero—El colapso del gobierno del presidente Fernando de la Rúa, del Partido Radical, entre protestas callejeras masivas durante los días 19 y 20 de diciembre ha marcado el comienzo de una crisis social de gran importancia en Argentina. Mientras que manifestantes enfurecidos combatían las embestidas de la policía en la Plaza de Mayo, De la Rúa escenificó un escape en helicóptero, envuelto en pánico, desde el techo de su asediado palacio presidencial. Después de él, tres presidentes más vinieron y se fueron en menos de dos semanas, al tiempo que continuaba el descontento popular.
Ahora, Eduardo Duhalde del partido peronista ha sido asignado a dirigir un autodenominado “gobierno de salvación nacional”. El nuevo régimen busca apaciguar a las masas a través de dádivas retóricas y suavizando una pequeña porción de las duras medidas de austeridad ordenadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los ataques que han sido dictados por los imperialistas, centralmente los EE.UU., e implementados por la burguesía argentina han provocado profundo enojo en toda la población. Ahora, el gobierno de Duhalde ha interrumpido temporalmente el pago de la deuda argentina de 155 mil millones de dólares a los banqueros internacionales —el incumplimiento más grande de ese tipo en la historia—. El gobierno también anunció una devaluación del peso, así como medidas supuestamente dirigidas a aliviar la situación apremiante de los pobres. Pero nadie finge que esto pondrá fin a los levantamientos. Días antes de que tomara el poder, el mismo Duhalde advirtió que el país podría entrar en una espiral hacia la guerra civil.
Argentina se encuentra en un callejón sin salida: la población ya no va a aceptar ser gobernada como antes, en tanto que los gobernantes ya no pueden gobernar como antes. Cerca de la mitad de la población a duras penas vive por debajo de la línea de pobreza, el desempleo oficial es de casi el 20 por ciento, gran parte de la clase obrera se encuentra en una situación desesperada y los estándares de vida de la clase media pequeñoburguesa, que alguna vez fueron los más prósperos en América Latina, están desplomándose. Los dos partidos burgueses más prominentes —los radicales y los peronistas justicialistas, quienes sirvieron como ejecutores de línea dura para el FMI bajo el régimen de Carlos Ménem en los 90— son ampliamente vilipendiados entre las masas trabajadoras. Y acechando en las sombras se encuentra el ejército, cuya brutal dictadura militar desde 1976 hasta 1983 vio a más de 30 mil izquierdistas y militantes obreros ser asesinados o “desaparecidos”.
La ola de luchas que derribó al régimen de De la Rúa comenzó en las provincias con el bloqueo de caminos llevado a cabo por piqueteros desempleados y semiempleados. A continuación, se extendió a las ciudades, donde las masas hambrientas saquearon tiendas de abarrotes y trabajadores en huelga apedrearon oficinas del gobierno, llevando a De la Rúa a proclamar un estado de sitio. La ola culminó con la octava huelga general en dos años, seguida inmediatamente por protestas masivas de cientos de miles de personas, desde jóvenes obreros, estudiantes y desempleados hasta funcionarios públicos jubilados y amas de casa golpeando cacerolas vacías. Al tiempo que fogatas callejeras ardían en todo Buenos Aires y en otras ciudades, los manifestantes que coreaban “¡Fuera todos ellos!” se enfrentaban con la policía antimotines, que disparaba gas lacrimógeno y municiones reales fuera del palacio presidencial y de las Cámaras del Congreso, controladas por los peronistas. Por lo menos 30 manifestantes fueron asesinados, varios cientos heridos y miles encarcelados antes de que el odiado presidente saliera. ¡Libertad a todos los manifestantes arrestados!
La actual situación en Argentina presenta muchos componentes de una crisis prerrevolucionaria. La burguesía se encuentra en un impasse, existe un agudo descontento entre la pequeña burguesía y la clase obrera ha demostrado una gran combatividad. Sin embargo, crucialmente ausente está una dirección revolucionaria proletaria que pueda dar voz a las aspiraciones de todos los oprimidos en una lucha para hacer añicos el gobierno de la corrupta burguesía argentina y la dominación de sus amos imperialistas. La lucha por un partido proletario de vanguardia es, por tanto, la cuestión central que hoy en día enfrenta Argentina. La lucha por la independencia completa y absoluta de la clase obrera de todos los partidos y agencias del dominio burgúes es decisiva para llevar adelante esta perspectiva.
La mayoría de los sindicatos potencialmente poderosos de Argentina está directamente ligada al partido peronista nacionalista burgués. Hoy, los burócratas sindicales nacionalistas trabajan de nuevo para canalizar el descontento popular a los brazos de los peronistas, cuya retórica “antiimperialista” ocasional sólo sirve para enmascarar su lealtad al imperialismo capitalista. Viviendo bajo el miedo mortal de la leña acumulada en el fondo de la sociedad, los burócratas del movimiento obrero han encontrado necesario llamar repetidamente por huelgas generales en los dos últimos años. Al mismo tiempo, han trabajado de la mano con los gobernantes argentinos para contener el descontento.
Tan sólo hace unos meses, las dos alas de la CGT (Confederación General del Trabajo) peronista firmaron un pacto para controlar el descontento social “en los intereses del país”. En medio de las protestas masivas y las batallas callejeras del 19 y 20 de diciembre, los líderes de la corriente principal de la CGT llamaron por “garantizar la resolución de la gravísima crisis política en el marco de la Constitución” (La Nación, 21 de diciembre de 2001), mientras que la disidente CGT-rebelde llamaba a que el régimen “adopte resoluciones políticas para controlar los desbordes sociales” (La Nación, 20 de diciembre de 2001). Cuando De la Rúa cayó, se unieron con los burócratas “independientes” de la CTA (Central de los Trabajadores Argentinos), la federación sindical de trabajadores del gobierno y maestros, para cancelar una huelga general emplazada en contra del estado de sitio y corrieron a una reunión privada con el nuevo (y efímero) presidente peronista, Rodríguez Saá.
Por su parte, varias organizaciones seudomarxistas de Argentina —incluyendo a falsos grupos trotskistas de considerable tamaño, algunos con diputados en el parlamento— han sido por mucho tiempo poco más que satélites de izquierda del peronismo. A pesar de que hoy levantan muchas críticas a Duhalde y sus ayudantes en el movimiento obrero, estos grupos impulsan ilusiones mortales en que los obreros y los oprimidos pueden eliminar su miseria dentro del marco del dominio burgués, buscando meramente darle adornos más “democráticos”. Existe una necesidad candente de forjar un núcleo trotskista genuino en Argentina que luche por conectar las actuales luchas a un programa de revolución socialista como la única solución a la crisis del país. En las condiciones actuales, incluso una organización revolucionaria relativamente pequeña podría crecer de manera explosiva y echar raíces en el proletariado, abriendo así el camino para el poder de la clase obrera.
Sólo se puede forjar tal partido sobre la base de un programa de internacionalismo revolucionario proletario que busque extender las luchas del proletariado argentino a toda América Latina y a los centros imperialistas de los Estados Unidos y Europa occidental. En Europa, donde muchos trabajadores están enfrentando despidos masivos y cierres de fábricas, existe una identificación con, y una aprensión hacia, la situación apremiante de las masas argentinas, que son en gran parte de ascendencia europea. Los periódicos y las televisiones europeas están llenos de imágenes de gente tomando los bancos por asalto, enfrentándose a la policía y saqueando tiendas para obtener las necesidades básicas de la subsistencia diaria, en lo que una vez fuera el país más rico de América Latina. Hay un miedo genuino de que si los motines por hambre pudieron estallar en Argentina, entonces una caída dramática de los estándares de vida podría también ser el futuro de los trabajadores europeos. Aunque los mecanismos particulares de colaboración de clases son distintos (reformismo obrero socialdemócrata en Europa, nacionalismo burgués en América Latina), la cuestión fundamental es la misma: desatar a un poderoso proletariado de una dirección procapitalista.
Por su parte, los imperialistas de EE.UU. han visto por mucho tiempo a América Latina como su propia reserva para la explotación. Las dictaduras militares que dominaron América del Sur en los años 60 y 70 fueron el producto de la “Alianza para el Progreso” instituida por el presidente Demócrata y favorito de los liberales, John F. Kennedy, como parte de la “guerra contra el comunismo”. Hoy día, como un reflejo de las exacerbadas rivalidades interimperialistas que han surgido en la secuela de la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética, los EE.UU. han buscado extender su rapiña de “libre comercio” a través del TLC contra México a toda América Latina, bajo el propuesto Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Como revolucionarios proletarios en las entrañas de la bestia imperialista estadounidense, la Spartacist League/U.S. lucha para movilizar el poder social del proletariado para hacer añicos el dominio del imperialismo estadounidense desde dentro. Los burócratas sindicales proimperialistas de la AFL-CIO, que por décadas han servido de capataces del imperialismo de EE.UU. en su guerra contra los trabajadores y oprimidos de América Latina, impulsan ahora el veneno chovinista del proteccionismo en contra de estos trabajadores. Romper las cadenas, forjadas por los líderes del movimiento obrero, que atan al proletariado en los EE.UU. a su “propia” clase dominante es central para una perspectiva revolucionaria en todo el hemisferio. ¡Abajo el TLC y el ALCA! ¡Por la revolución socialista en todas las Américas!
El capitalismo argentino en un callejón sin salida
Argentina fue por mucho tiempo uno de los países más avanzados económica y socialmente en el antiguo mundo colonial. Teniendo sustanciales recursos naturales y una fuerza de trabajo altamente educada, y libre del gran peso de los remanentes precapitalistas tales como un gran campesinado, para 1930 se había distanciado enormemente del resto de América Latina en el ingreso per cápita y en los niveles de los salarios. La clase obrera urbana gozaba de un estándar de vida superior, en algunos aspectos, al de la mayoría de los obreros en la Europa continental. Para 1945, habiéndose enriquecido vendiendo comida a los ejércitos imperialistas durante la Segunda Guerra Mundial, Argentina tenía aproximadamente un ingreso per cápita igual al de Canadá. Hoy, el argentino promedio gana un sexto de lo que gana el canadiense promedio.
La actual postración del país proporciona una vívida ilustración de una de las premisas centrales de la teoría de la revolución permanente, elaborada por el líder marxista revolucionario León Trotsky: que las burguesías de los países capitalistas dependientes son demasiado débiles, están demasiado atadas al imperialismo, y temen demasiado al poder del proletariado para ser capaces de romper el yugo de la dominación imperialista. Las formas de gobierno burgués en Argentina han recorrido toda una gama: desde el liberalismo de laissez-faire (la era de los estancieros burgueses agrarios y la economía de exportación dominada por los británicos a principios del siglo XX), hasta el nacionalismo burgués y el desarrollo industrial patrocinado por el gobierno detrás de barreras proteccionistas (el peronismo en las décadas de los 40 y 50), hasta la dominación imperialista sin freno bajo los recientes regímenes neoliberales. Y éste ha sido el caso tanto bajo los adornos de la democracia burguesa como bajo la bota de la dictadura militar.
Con la destrucción de la Unión Soviética y el fin de las configuraciones de la Guerra Fría, la mínima autonomía que la clase gobernante argentina pensaba que poseía —como se demostró, por ejemplo, durante la Guerra de las Malvinas/Falklands contra Gran Bretaña— se ha evaporado. No hay forma de romper el ciclo de crisis, golpes de estado y represión estatal, que ha sido una constante en Argentina desde por lo menos la década de los 30, sin una lucha proletaria triunfante por el poder estatal. Las tareas del proletariado en Argentina no pueden separarse de las de la clase obrera en el resto de América Latina. Explicando la perspectiva de la revolución permanente en la región, Trotsky escribió:
“Las tesis de la Cuarta Internacional declaran:
“‘Sud y Centro América sólo podrán romper con el atraso y la esclavitud uniendo a todos sus estados en una poderosa federación. Pero no será la retrasada burguesía sudamericana, agente totalmente venal del imperialismo extranjero, quien cumplirá este objetivo, sino el joven proletariado sudamericano, destinado a dirigir a las masas oprimidas. La consigna que presidirá la lucha contra la violencia y las intrigas del imperialismo mundial y contra la sangrienta explotación de las camarillas compradoras nativas será, por lo tanto: Por los estados unidos soviéticos de Sud y Centro América.’”
Trotsky continuó:
“Sólo bajo su propia dirección revolucionaria el proletariado de las colonias y las semicolonias podrá lograr la colaboración firme del proletariado de los centros metropolitanos y de la clase obrera mundial. Sólo esta colaboración podrá llevar a los pueblos oprimidos a su emancipación final y completa con el derrocamiento del imperialismo en todo el mundo.”
—“Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la guerra imperialista y la revolución proletaria mundial”, mayo de 1940
La austeridad hambreadora del FMI enfurece a las masas argentinas
Por más de una década, Washington y el FMI elogiaron a Argentina como un magnífico ejemplo de una “economía emergente fiscalmente responsable”. A cambio, Argentina ha sido un firme aliado del imperialismo estadounidense, comprometiéndose recientemente a enviar 800 tropas “pacificadoras” para auxiliar la guerra estadounidense en Afganistán. Pero ahora el país está en quiebra y en caos (y las tropas van a quedarse en casa).
En un editorial del New York Times intitulado “Llorando con Argentina”, el columnista Paul Krugman escribió:
“Argentina, más que cualquier otro país en desarrollo, se creyó las promesas del ‘neoliberalismo’ (es decir, liberal en el sentido de los mercados libres, no de Ted Kennedy) promovido por EE.UU. Las tarifas fueron recortadas, las empresas estatales fueron privatizadas, las corporaciones multinacionales bienvenidas y el peso atado al dólar. Wall Street celebraba y el dinero llegó en abundancia: por un tiempo, la economía de libre mercado parecía vindicada y sus partidarios no eran tímidos al reclamar reconocimiento. Entonces las cosas comenzaron a caerse a pedazos....
“Ahora Argentina está en completo caos —algunos observadores incluso la comparan con la República de Weimar—. Y los latinoamericanos no ven a los Estados Unidos como un espectador inocente.”
Tan estrechamente atada al destino del dolár estadounidense, la economía argentina fue dañada severamente por el boom financiero y económico de EE.UU. de mediados y finales de los años 90. Éste vio a los inversionistas capitalistas de todo el mundo inundar el mercado alcista de Wall Street, causando que el valor del dólar se incrementara agudamente con relación a casi todas las demás monedas...excepto la de Argentina. El peso argentino —y por tanto el precio de los productos argentinos en el mercado mundial— también se incrementó agudamente en comparación con casi todos los demás países, incluyendo a su principal socio comercial, Brasil. Esto hizo a los productos argentinos poco competitivos y produjo crecientes déficits en la balanza comercial. El mecanismo normal del mercado capitalista para remediar esto sería la devaluación de la moneda, que reduce el precio de las exportaciones en el mercado mundial e incrementa el precio doméstico de las importaciones. Pero en un intento por estabilizar la economía, el gobierno argentino y muchos grandes negocios habían denominado la mayor parte de sus nuevos bonos en dólares, de modo que cualquier devaluación del peso habría incrementado proporcionalmente la deuda de Argentina.
De ese modo el país se deslizó a una profunda recesión hace cuatro años, mucho antes del actual bajón mundial. Los despidos y los cierres de plantas crecían cada mes. Para julio del año pasado, la economía estaba colapsándose a una tasa anual del 11 por ciento y las masas estaban desesperadas. Pero los EE.UU. dejaron claro que esperaban que todos los préstamos negociados por Menem y De la Rúa fueran pagados con intereses. En agosto, Washington armó un “paquete de rescate de emergencia” a través del FMI —para sacar del apuro no a Argentina, sino a los bancos de Wall Street que poseen bonos gubernamentales (y privados) argentinos—. Como es costumbre, esto implicó duras condiciones de austeridad, incluyendo una suspensión del sistema de seguridad social. Pero los obreros y los pobres, junto con una clase media cada vez más empobrecida, no estaban dispuestos a aguantar más y tomaron las calles en protesta. La respuesta del FMI fue congelar mil 300 millones de dólares en ayuda a principios del mes pasado, después de lo cual el gobierno robó 700 millones de los fondos de pensión de los trabajadores gubernamentales para pagar los intereses de la deuda. Todo esto condujo a protestas incluso más amplias, que derribaron al gobierno de De la Rúa.
La situación exige desesperadamente el repudio de la deuda externa, que por décadas ha alimentado las arcas de los imperialistas a expensas de los trabajadores de Argentina. Pero ningún gobierno capitalista argentino va a dar ese paso, ya que acarrearía hostilidad incesante por parte de sus patrones imperialistas y socavaría la base entera de su dominio. Los portavoces del FMI afirman ahora que haga lo que haga el gobierno, ¡se necesitará una reducción adicional del 30 por ciento en los salarios reales, más otros cinco o diez años de recesión, para que Argentina se vuelva internacionalmente competitiva!
Desde el punto de vista de clase de la burguesía, es difícil ver cualquier régimen fuera de la dictadura militar que sea capaz de implementar una austeridad tan asfixiante contra una población ya enfurecida. Sin embargo, cualquier movimiento hacia un golpe militar se enfrentaría con la inmensa oposición de una población que recuerda vívidamente la última dictadura militar, cuyo dominio brutal terminó sólo después de su ignominiosa derrota en la Guerra de las Malvinas/Falklands de 1982.
Desde 1977, las madres en protesta se han reunido en la Plaza de Mayo cada semana para recordar a los miles de asesinados y “desaparecidos” por el gobierno militar, que trabajó de manera cercana con la CIA contra las insurgencias izquierdistas a lo largo de América Latina. Las madres estaban al frente de las gigantescas manifestaciones contra el gobierno del 19 y 20 de diciembre, donde los manifestantes coreaban “¡Madres de la Plaza, el pueblo las abraza!”.
El peronismo: trampa mortal para los obreros
Para tratar de controlar el alzamiento, la burguesía argentina ha recurrido, por ahora, a los peronistas, específicamente al ala de Duhalde que ha escogido ponerse adornos nacionalpopulistas. Éste es un intento transparente de utilizar la nostalgia popular por el gobierno del general Juan Perón de finales de los 40 y principios de los 50, que ha llegado a ser visto como una época de oro en la que se incrementaron los salarios, se implementaron programas sociales y se organizaron los sindicatos. Tras un golpe militar en 1943, Perón emergió como el hombre fuerte de Argentina. Siguió un modelo nacional corporativista de capitalismo en el que sectores claves de la economía eran propiedad del estado, la industria nacional era protegida con tarifas y las licencias de importación y las transacciones cambiarias estaban sujetas a una serie de controles.
Aunque ocasionalmente utilizaban demagogia antiyanqui, los peronistas en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial funcionaban como los agentes políticos locales de Wall Street, manteniendo en línea al proletariado a través de la burocracia sindical. Periódicamente recortaban los salarios y reducían los estándares de vida para pagar la deuda argentina a los bancos estadounidenses y de otros países, generalmente a través del mecanismo de la inflación acelerada, no a través de las medidas deflacionarias favorecidas actualmente por el FMI. Los salarios de los obreros se incrementaban, pero los precios de la comida, el combustible, la ropa y otras necesidades se incrementaban aún más rápido. Perón mismo era un abierto admirador de la España de Franco y la Italia de Mussolini. Durante los “años de las vacas gordas”, proscribió al Partido Comunista, aplastó cada manifestación de independencia obrera y subordinó a los obreros al estado de forma corporativista.
Con el incremento masivo de la industrialización, hubo un correspondiente crecimiento explosivo de los sindicatos. Perón demostró ser bastante exitoso tanto cooptando líderes sindicales disidentes como organizando sindicatos corporativistas dependientes directamente del gobierno para su existencia. Sólo aquellos sindicatos que juraron lealtad a los planes peronistas fueron declarados legales, y sólo los sindicatos legales calificaban para que los patrones descontaran la cuota sindical de los salarios, para recibir subsidios para edificios sindicales y tener acceso a los programas de seguridad social, a los fondos de pensión, etc. El régimen peronista utilizó la retórica “antiimperialista” nacionalista para atar aún más a las masas trabajadoras al estado capitalista argentino.
El nuevo presidente Duhalde, antiguo vicepresidente bajo Menem, el hombre del FMI, ahora salpica sus discursos con alabanzas a Perón y su esposa Eva y culpa cínicamente al “modelo de libre mercado” apoyado por EE.UU., al que llama “inmoral”, de la grave situación del pueblo argentino. Pero este desplazamiento hacia la retórica nacionalpopulista de antaño simplemente está diseñado para fortalecer las fuerzas del capitalismo en América Latina, asegurando de nuevo las ataduras de la clase obrera a su “propia” burguesía nacional. Amplias secciones de la población continuarán sufriendo el terrible empobrecimiento bajo los peronistas de Duhalde mientras estos últimos tratan de “reconstruir” al país sobre las espaldas de la clase obrera y secciones de la pequeña burguesía.
Las cadenas imperialistas que atan al proletariado argentino sólo pueden romperse a través de la lucha por la revolución socialista en Argentina, a lo largo de América Latina y más allá. Una revolución en un país como Francia o España tendría profundos efectos en las luchas de la clase obrera argentina. Por su parte, nada sería más esperanzador para el proletariado en Sudáfrica y para los obreros y oprimidos a lo largo del Tercer Mundo que una revolución socialista en un país como Argentina. La oposición intransigente al nacionalismo burgués peronista, el cual ha llevado una y otra vez al desastre a los obreros y oprimidos argentinos, es crucial para esta perspectiva.
La izquierda argentina promueve el reformismo nacionalista
La oposición al nacionalismo burgués es la última cosa que ofrecen los grupos seudotrotskistas que pueblan la izquierda argentina. Lejos de tener una perspectiva de independencia de clase contra la burguesía, están atascados en el reformismo nacional, particularmente yendo a la cola de los peronistas. La principal corriente del autoproclamado trotskismo en Argentina es la del difunto Nahuel Moreno, representada hoy en día por el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y su escisión, el Partido de Trabajadores por el Socialismo (PTS). En los años 50, Moreno se hacía pasar por peronista “de izquierda”; ¡su periódico en esa época era publicado como “órgano del peronismo obrero revolucionario” y “bajo la disciplina del Gral. Perón y del Consejo Superior Peronista”! (Ver “La verdad sobre Moreno”, Spartacist [edición en español] No. 11, para la historia de esta tendencia.)
Durante la Guerra de las Malvinas/Falklands, la izquierda reformista en Argentina apoyó abiertamente a los militares genocidas en el poder en nombre del “antiimperialismo”. La tendencia morenista presumía que estaba firmemente “en el campo militar de la dictadura argentina” (Correo Internacional, abril de 1982). Con el apoyo de la falsa izquierda, los generales utilizaron la guerra para decapitar una huelga general, parte de una lucha proletaria en expansión contra el régimen militar. En agudo contraste, nosotros luchamos por la oposición proletaria revolucionaria al imperialismo británico, entonces gobernado por la “dama de hierro” Margaret Thatcher, y a los generales argentinos, declarando: “¡Hundir a Thatcher! ¡Hundir a la Junta! ¡El enemigo principal está en el propio país!”.
En 1989, los morenistas le dieron apoyo encubierto a la instauración de un nuevo gobierno peronista bajo Menem. Declarando que “Menem recibió la mayoría de los votos del pueblo trabajador”, preguntaron por qué no utilizaba ese apoyo “para imponer las soluciones que dice que tiene” (El Cronista Comercial, 31 de mayo de 1989). Y eso fue exactamente lo que hizo Menem.
Hoy en día, con los peronistas ampliamente desacreditados, la izquierda argentina está tratando de ocultar su reformismo nacionalista en una retórica ligeramente distinta. El MST morenista y el Partido Comunista estalinista son los principales componentes de la Izquierda Unida (IU), un bloque electorero cuyo programa levanta como su demanda máxima el llamado por “una alternativa política independiente de los trabajadores y el pueblo”. En la secuela del estallido popular que derrocó a De la Rúa, la IU se unió a otro grupo seudotrotskista, el Partido Obrero (PO) de Jorge Altamira, y algunos grupos más pequeños en una declaración del 22 de diciembre que presenta prominentemente el llamado por un “gobierno popular y obrero”. Y el PTS, con una postura más izquierdista, promueve la misma perspectiva en sus volantes y declaraciones, escribiendo que “los revolucionarios del PTS luchamos por un gobierno de los trabajadores y el pueblo” (volante del 31 de diciembre de 2001).
Este llamado deliberadamente confusionista, que disuelve al proletariado en la masa del “pueblo” es la fachada clásica de una alianza de colaboración de clases con un ala de la burguesía nacional (que es, después de todo, parte del “pueblo”). Todos estos grupos sostienen la perspectiva desastrosa y antirrevolucionaria del “frente único antiimperialista”, que no es sino una frase en clave para la subordinación de la clase obrera a su “propia” burguesía. El descontento social en Argentina hoy en día involucra muchas capas de la sociedad, desde la clase obrera y los estudiantes hasta los desempleados y los pobres rurales. Si el proletariado va a emerger como la fuerza dirigente de los oprimidos, luchando por el derrocamiento del orden capitalista y de la dominación imperialista, es crucial trazar una línea de clases clara. El MST, PO, PTS y demás, en contraste, mezclan todo junto en un guisado “popular” reformista.
Esto también puede verse en el perenne llamado levantado por el PO y el PTS por una “asamblea constituyente” que, en palabras de un volante del PO del 31 de diciembre, expresaría “la voluntad soberana de los trabajadores y desempleados”. El PTS agrega su propia variante a esta demanda en una declaración llamando tanto por una “Asamblea Nacional de trabajadores ocupados y desocupados” como por una “Asamblea Constituyente soberana para que el pueblo pueda discutir libre y democráticamente la salida a la crisis nacional” (“Jornadas Revolucionarias”, 22 de diciembre de 2001). ¿Y cómo debe lograrse esto? “Aún para abrir el camino a esta democracia generosa”, escribe el PTS, “hay que barrer el poder existente con una huelga general y un gran levantamiento nacional que complete la obra iniciada por las jornadas revolucionarias del 19 y 20 de diciembre”.
El llamado por una asamblea constituyente es, en el mejor de los casos, una consigna democrática que puede ser utilizada en situaciones particulares contra regímenes capitalistas dictatoriales como un elemento subordinado en un programa por la revolución obrera. Pero Argentina actualmente tiene una forma democrática burguesa de dominio de clase capitalista con elecciones periódicas, y ese ha sido el caso por ya casi dos décadas. Bajo estas circunstancias, el llamado por una asamblea constituyente sirve solamente para fomentar, no para romper, las ilusiones democráticas burguesas entre los obreros y los oprimidos. En situaciones de agitación prerrevolucionaria, los trotskistas genuinos lucharían para forjar órganos de poder dual —soviets (consejos obreros), comités de fábrica, etc.— como centros de organización en la lucha por la revolución proletaria. Pero para el centrista PTS, el llamado por una “asamblea de trabajadores” sólo es una fachada para su perspectiva de una “gran insurrección nacional” para obtener...¡otro cuerpo parlamentario burgués!
A pesar de toda su retórica “antiimperialista”, la izquierda reformista y centrista argentina formó una unidad con los gobernantes imperialistas estadounidenses apoyando las fuerzas de la contrarrevolución que destruyeron a la Unión Soviética y a los estados obreros deformados de Europa oriental. Mientras los imperialistas germano-occidentales empujaban por la anexión contrarrevolucionaria del estado obrero deformado de Alemania Oriental en 1989-90, los morenistas salieron con un programa “cuya consigna ordenadora es: Reunificación alemana ya” (Correo Internacional, enero de 1990). Por su parte, el PTS llamó por “la defensa del derecho de las masas alemanas a unificarse como ellas lo deseen, aun cuando decidan hacerlo en los marcos del capitalismo” (Avanzada Socialista, 30 de marzo de 1990).
Esta traición fue repetida cuando los morenistas y el PO de Altamira saludaron el contragolpe proimperialista de Boris Yeltsin en Moscú en agosto de 1991. En una declaración del 28 de agosto de 1991, los morenistas dijeron que había sido una “Gran Victoria Revolucionaria en la URSS”, mientras que el PO proclamaba que “La victoria popular contra el golpe tiene un alcance revolucionario” (Prensa Obrera, 29 de agosto de 1991). Estos grupos cargan su propia pequeña medida de responsabilidad por la devastación postcontrarrevolucionaria que se extendió por la antigua Unión Soviética y Europa oriental y que redundó tan negativamente contra los trabajadores de América Latina. En contraste, la Liga Comunista Internacional luchó hasta el fin en defensa de las conquistas de la clase obrera encarnadas en esos estados, a pesar de sus malgobernantes estalinistas. Mientras que el resto de la izquierda abrazaba la “democracia” imperialista contra el “totalitarismo” estalinista, nosotros luchamos por la revolución política proletaria para sacar a los burócratas estalinistas y restaurar el programa del internacionalismo revolucionario que animaba al Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky.
¡Por un partido trotskista genuino!
La necesidad candente hoy en día en Argentina es el forjamiento de un partido leninista-trotskista auténtico. Tal partido llamaría por la completa independencia de los sindicatos del estado burgués. Actuaría, en palabras de Lenin, como un “tribuno del pueblo”, reuniendo a todos aquellos que sufren bajo el yugo capitalista, desde los desempleados y los empobrecidos pensionistas hasta los pobres rurales y los pequeños tenderos que están siendo arruinados por la crisis de la austeridad. Inscribiría en su bandera la lucha por la liberación de la mujer, combatiendo al machismo y a las atrasadas actitudes católicas e impulsando demandas por la plena integración de las mujeres a la fuerza laboral con salario igual. Lucharía por aborto libre y gratuito como parte de un sistema de salud gratuito y de calidad para todos, y por plenos derechos democráticos para los homosexuales.
La sociedad argentina está saturada con el chovinismo de una clase dominante que se deleita con su supuesta superioridad “europea” sobre el resto de América Latina y que está plagada de antiguos nazis. Crucial para cualquier perspectiva revolucionaria es la oposición absoluta a toda manifestación de racismo, antisemitismo y hostilidad contra las minorías indígenas y los inmigrantes.
Sólo un programa de internacionalismo revolucionario puede ofrecerle un camino hacia adelante a la clase obrera argentina. Después de la revolución obrera rusa de 1917, el Partido Bolchevique de Lenin canceló la deuda amasada por el zar y la burguesía rusa simplemente negándose a pagarla. Reconociendo que el imperialismo no podía ser apaciguado, lucharon por extender la Revolución de Octubre al mundo entero. Hoy en día, para liberarse de la servidumbre de la deuda con Wall Street, los obreros y las masas oprimidas de Argentina y a través de América Latina deben ser ganados a los principios y el programa del internacionalismo proletario como fue representado por Marx, Engels, Lenin y Trotsky. Ésta es la perspectiva de la LCI: reforjar la IV Internacional para dirigir la lucha por nuevas revoluciones de Octubre alrededor del planeta.
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/Argentin.htm
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2016.05.21 16:25 ShaunaDorothy Declaración de la LCI para las protestas de Praga contra el FMI y el Banco Mundial ¡Aplastar la explotación imperialista mediante la revolución socialista mundial! (noviembre de 2000)

https://archive.is/feRdA
A continuación publicamos una declaración de la Liga Comunista Internacional, emitida el 16 de septiembre pasado, dirigida a las protestas planeadas contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Praga ese mismo mes. Las protestas contra la "globalización" se han convertido en un foco de actividad internacionalmente, y han sido objeto de viciosos ataques y terror policiacos, incluyendo arrestos masivos. Exigimos la inmediata liberación de todos los arrestados y el levantamiento de todos los cargos.
Los jóvenes radicalizados atraídos a estas protestas quieren superar el odioso empobrecimiento de las masas en el "Sur Global" que se justifica y forza en nombre del capitalismo del "libre mercado". Sin embargo, los organizadores de la campaña contra la "globalización" buscan encauzar estas preocupaciones y la lucha por la justicia social hacia apelaciones nacional-chovinistas a su propia burguesía.
La demanda principal de la protesta de Seattle fue que la Casa Blanca de Clinton presionara a la OMC para que adoptara y forzara una ley de normas internacionales para el trabajo y el medio ambiente. Además, la protesta estuvo dominada políticamente por la burocracia sindical de la AFL-CIO, que puso en escena una orgía anticomunista contra China y de proteccionismo chovinista. Las manifestaciones en Washington unos meses después se enfocaron en apelaciones liberales a los dirigentes del Banco Mundial para que cancelaran la deuda de los países del "Tercer Mundo".
Los organizadores de estas movilizaciones denuncian molestos al FMI, la OMC y el Banco Mundial por ser antidemocráticos y estar bajo el control de grandes corporaciones "trasnacionales". Al mismo tiempo, apelan a los gobiernos "democráticos" de América del Norte y Europa Occidental. En realidad, el estado capitalista estado u ni dense es el instrumento político fundamental de los bancos de Wall Street, General Motors, Boeing y otros; el estado capitalista alemán cumple el mismo propósito para los bancos de Frankfurt, Daimler-Benz y Siemens; etc. Las instituciones económicas internacionales como el FMI y la OMC están dominadas políticamente por los estados imperialistas principales, mientras que se convierten cada vez más en una arena de conflictos entre ellos.
En México, entre los principales porristas del "espíritu de Seattle" se encuentran la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) y su grupo juvenil Contracorriente. En su periódico Estrategia Obrera núm. 14 (octubre de 2000) ensalzan las manifestaciones como "una nueva vanguardia anticapitalista" sin mencionar una sola palabra sobre sus ilusiones en el imperialismo "democrático" ni sobre la contrarrevolución capitalista que ha dado pie a la embestida burguesa antiproletaria a nivel mundial. La LTS apoyó esos movimientos contrarrevolucionarios en Europa Oriental y la URSS sin cuyo triunfo, para empezar, no se habrían reunido el FMI y el BM en Praga, capital del antiguo estado obrero checoslovaco. Con una verborrea nacionalista tercermundista antiestadounidense, el artículo de la LTS no menciona ni por equivocación al enemigo principal de los obreros y jóvenes radicalizados en México: la burguesía mexicana lacaya de los imperialistas.
En oposición fundamental a los principales impulsores seudoizquierdistas del "imperialismo de los derechos humanos", la Liga Comunista Internacional lucha por la liberación de los obreros, campesinos y otros trabajadores, de la explotación, la pobreza y la degradación social mediante revoluciones proletarias tanto en los centros imperialistas como contra sus lacayos en los países neocoloniales, estableciendo así la base para una economía socialista planificada internacional.
¿"Convertir a Praga en Seattle"? ¡Si no hubiera sido por la contrarrevolución que destruyó Europa Oriental y la antigua Unión Soviética hace una década, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional no se estarían reuniendo en Praga! La "revolución de terciopelo" desmembró a Checoslovaquia y ahora el pueblo trabajador, las mujeres y las minorías nacionales y étnicas sufren la cruda explotación, el empobrecimiento y las depredaciones del mercado capitalista. En cuanto a las ilusiones de "libertad", hoy las fuerzas policiacas especialmente entrenadas por el FBI estadounidense y apoyadas por la OTAN amenazan las manifestaciones obreras e izquierdistas con un reforzamiento brutal de la "ley y el orden" de los banqueros imperialistas.
A pesar de toda la palabrería sobre la preocupación por las masas trabajadoras, el llamado oficial para un "día global de acción" en Praga no dice nada sobre el tratamiento de choque capitalista que llevó a una precipitación en la expectativa de vida y devolvió la hambruna a Rusia, echó hacia atrás el derecho de las mujeres al aborto a lo largo de Europa Oriental y dio pie a la emergencia de una plaga parda de terror fascista dirigida especialmente contra inmigrantes y romaníes (gitanos). La guerra de los Balcanes del año pasado hundió a Serbia en una devastación peor que la de los nazis de Hitler. El resultante desastre económico, social y ecológico tampoco mereció mención en el manifiesto oficial para Praga. ¿Por qué sucede esto? Porque los supuestos izquierdistas que organizaron la protesta "antiglobalización" de este año son principalmente la mismísima gente que apoyó la guerra imperialista contra Serbia a nombre de la preocupación "humanitaria" por los albaneses kosovares. Son también los mismos "izquierdistas" que se unieron a sus propios gobernantes capitalistas para luchar por la destrucción de la Unión Soviética y los estados obreros deformados de Europa Oriental y quienes apoyaron la elección de la sangrienta camarilla de falsos "socialistas", "ex comunistas" y dirigentes "laboristas" que actualmente gobiernan la Europa capitalista.
Nosotros, camaradas de la Liga Comunista Internacional (LCI), estamos orgullosos de luchar por el auténtico comunismo de los bolcheviques de Lenin y Trotsky. Nuestra perspectiva es proletaria, revolucionaria e internacionalista. Reconocemos que el conflicto fundamental en la sociedad es la lucha del trabajo contra el capital. Debido a su papel central en la producción, el proletariado tiene el poder social para tirar a los explotadores capitalistas y a todo su sistema de explotación de clase, la opresión racial, sexual y nacional y la guerra imperialista. El proletariado tiene el poder y el interés de clase para crear una sociedad —inicialmente un estado obrero— sobre la base de la propiedad colectiva y una economía racional e internacionalmente planificada, llevando a una sociedad comunista sin clases y a la extinción del estado. Alcanzar esta meta requiere de la construcción de un partido leninista-trotskista igualitario internacional. Luchamos por convertirnos en el partido capaz de dirigir revoluciones socialistas internacionales.
Sostener las conquistas proletarias ya arrebatadas a la clase capitalista es parte integral de nuestra lucha. Es por eso que nosotros los trotskistas luchábamos por la defensa militar incondicional de la Unión Soviética y de los estados obreros deformados de Europa Oriental contra el ataque imperialista y la restauración capitalista. Con todos los recursos a nuestro alcance, luchamos en 1989-90 en la RDA [Alemania Oriental] por dirigir una revolución política obrera, manteniendo las formas de propiedad colectiva y reemplazando a los falsos dirigentes estalinistas por un gobierno de consejos obreros. Esto pudo haber sido la guía para la resistencia contra la restauración capitalista a lo largo de Europa Oriental y para la revolución socialista proletaria en occidente. La LCI luchó de nuevo por despertar a los obreros soviéticos para preservar y extender las conquistas de la Revolución Rusa de 1917, que había sido asquerosamente traicionada por décadas de falsa dirección estalinista, pero que no fue derrocada hasta 1991-92. Hoy, el destino del estado obrero deformado chino y la vida de miles de millones de trabajadores en China, a lo largo de Asia y alrededor del mundo, penden en la balanza. Luchamos por la defensa militar incondicional del estado obrero chino contra las renovadas maquinaciones militares e intromisiones económicas imperialistas. Las conquistas de la Revolución China de 1949 están amenazadas por las "reformas" económicas de mercado de los estalinistas chinos, pero estos ataques también han engendrado una revuelta proletaria significativa. Es necesario un partido trotskista para dirigir al proletariado a la victoria mediante una revolución política obrera para preservar y extender las conquistas de la Revolución China de 1949.
Las devastadoras consecuencias mundiales de la contrarrevolución capitalista también destruyeron las teorías antimarxistas del "capitalismo de estado", adoptadas por la Tendencia Socialista Internacional del fallecido Tony Cliff y los estrafalarios y siempre cambiantes "ideólogos" de la Liga por una Internacional Comunista Revolucionaria (LICR, o sea Workers Power) y otros renegados del marxismo (ver "La bancarrota de las teorías sobre ‘una nueva clase’", Spartacist [edición en español] núm. 30, primavera de 2000). Según los cliffistas, la contrarrevolución en la antigua URSS fue simplemente un "paso a un lado" de una forma de capitalismo a otra. Su antisovietismo rabioso de la Guerra Fría se expresó en aquel momento: "El comunismo colapsó.... Es un hecho que debe regocijar a todo socialista." (Socialist Worker, [Gran Bretaña], 31 de agosto de 1991).
Hoy, el proletariado fue arrojado hacia atrás en todo el mundo, y los imperialistas de EE.UU., sin el freno del poderío militar soviético, pueden andar sin miramientos por todo el planeta, utilizando algunas veces a la Organización de las Naciones Unidas como hoja de parra, en volviendo intervenciones militares globales en el manto del "humanitarismo". Los imperialismos rivales, especialmente Alemania y Japón, sin la restricción de la unidad antisoviética de la Guerra Fría, buscan aplacar sus propios apetitos por controlar los mercados mundiales y proyectar concomitantemente su poder militar. Estos intereses nacionales en conflicto llevaron a la ruptura de las pláticas de la OMC en Seattle el año pasado. Estas rivalidades interimperialistas demarcan guerras futuras con armas nucleares, lo cual amenaza con extinguir la vida en el planeta.
Así, la tarea de quitar el poder a los explotadores capitalistas es ahora más urgente que nunca. Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario. Hoy, las premisas básicas del marxismo auténtico deben ser motivadas contra la falsa identificación prevaleciente del colapso del estalinismo con el fracaso del comunismo. El dominio estalinista no era comunismo, sino su perversión grotesca. La burocracia estalinista, una casta parasitaria empotrada sobre el estado obrero como la burocracia asentada sobre un sindicato, surgió en el estado obrero degenerado soviético bajo condiciones de atraso económico y aislamiento debido al fracaso por extender la revolución a cualquiera de los países capitalistas avanzados. Los estalinistas dijeron que construían el "socialismo en un solo país", algo imposible, como explicó León Trotsky (y Marx y Engels antes que él), ya que el socialismo es necesariamente de extensión internacional. El "socialismo en un solo país" fue una justificación para vender revoluciones internacionalmente para aplacar al imperialismo mundial. Como lo explicó de manera brillante Trotsky en La revolución traicionada (1936), las contradicciones de la sociedad soviética no podían durar por siempre: "¿Devorará el burócrata al estado obrero, o la clase obrera lo limpiará de burócratas?" Esa contradicción se resolvió amargamente por la negativa.
Marxismo contra anarquismo y "globalización"
La gente que se llama a sí misma "anarquista" reúne una gama que va desde los golpeadores pequeñoburgueses derechistas que odian a la clase obrera y atacan a los comunistas, hasta revolucionarios subjetivos que se solidarizan con el proletariado y buscan genuinamente derrocar a la burguesía. En el último caso, el atractivo del anarquismo es un rechazo saludable al reformismo parlamentario de los socialdemócratas, los ex estalinistas y los falsos izquierdistas que promueven y mantienen el orden capitalista. De hecho, por oponerse a los falsificadores reformistas del marxismo, el mismo Lenin fue denunciado como anarquista. Cuando el líder bolchevique llegó a Rusia en abril de 1917 y llamó por una revolución obrera para derrocar al gobierno provisional capitalista, los mencheviques denunciaron a Lenin como "un candidato... ¡al trono de Bakunin!" (Sujánov, The Russian Revolution, 1917: A personal record [La Revolución Rusa, 1917: Un registro personal, 1984]). (Bakunin era el líder anarquista de la I Internacional). Como lo puso Lenin en El estado y la revolución: "Los oportunistas de la socialdemocracia actual tomaron las formas políticas burguesas del estado democrático parlamentario como límite del que no podía pasarse y se rompieron la frente de tanto prosternarse ante este ‘modelo’, considerando como anarquismo toda aspiración a romper estas formas."
No es sorprendente que haya algún resurgimiento de las creencias anarquistas, fertilizadas por el triunfalismo burgués multilateral de que "el comunismo ha muerto". La Revolución Rusa redefinió a la izquierda internacionalmente y su desmantelamiento final tiene un efecto similar a la inversa. Cuando el nuevo estado obrero era en los hechos un faro para la liberación, en el clímax de los levantamientos revolucionarios internacionales fomentados por la Revolución Rusa, los mejores de los militantes anarquistas y sindicalistas (por ejemplo James P. Cannon, Víctor Serge y Alfred Rosmer) se convirtieron en luchadores dedicados y disciplinados por el comunismo de Lenin y Trotsky. Antes de su ruptura final con el marxismo, Serge el anarquista increpó a los socialdemócratas, que llevaron a los obreros a la carnicería imperialista de la Primera Guerra Mundial y viajó a la Rusia soviética a apoyar al nuevo estado obrero. En el curso de la lucha contra los revanchistas contrarrevolucionarios (a quienes algunos anarquistas apoyaron de manera criminal), Serge se unió al Partido Bolchevique y escribió a sus amigos anarquistas franceses para motivar al comunismo contra el anarquismo:
"¿Qué es el Partido Comunista en épocas de revolución? Es la élite revolucionaria, poderosamente organizada, disciplinada, obedeciendo a una dirección congruente, avanzando hacia una sola meta claramente definida por los caminos trazados para ésta, mediante una doctrina científica. Siendo una fuerza tal, el partido es el producto de la necesidad; es decir, son las leyes de la historia misma. Esa élite revolucionaria que en época de violencia permanece desorganizada, indisciplinada, sin una dirección congruente y abierta a impulsos variables o contradictorios, se dirige al suicidio. No es posible ningún punto de vista contrario a esta conclusión."
—La vie ouvrière, 21 de marzo de 1922; reimpreso en The Serge-Trotsky Papers [Los archivos de Serge-Trotsky], Cotterill, ed. (1994)
La difusa popularidad del "anarquismo" entre la juventud actual es por sí misma un reflejo del retroceso en la conciencia política en el nuevo periodo político que comenzó con la derrota colosal que fue la contrarrevolución capitalista en la URSS y en Europa Oriental. En el fondo, el anarquismo es una forma de idealismo democrático radical que apela a la supuesta bondad innata, incluso de los imperialistas más rapaces, para servir a la humanidad. La Liga de los Justos (que cambió de nombre a Liga de los Comunistas alrededor del ingreso de Karl Marx en 1847) tenía como consigna principal "Todos los hombres son hermanos". Observando que había algunos hombres de los que no era ni quería ser hermano, Marx convenció a sus camaradas de cambiar la consigna a "¡Proletarios de todos los países, uníos!"
Históricamente, el anarquismo ha probado ser un obstáculo colaboracionista de clase para la liberación de los oprimidos. Uniéndose a los Ejércitos Blancos contrarrevolucionarios, algunos anarquistas saludaron el levantamiento de Kronstadt contra la Revolución Rusa, y Kronstadt sigue siendo una piedra de toque anticomunista para los anarquistas de hoy. Durante la Guerra Civil española, los anarquistas se convirtieron en ministros del gobierno del frente popular que desarmó y reprimió la lucha armada de los obreros contra el capitalismo, abriendo el camino a las décadas de dictadura franquista.
Hoy, las diferencias fundamentales entre el marxismo revolucionario y el idealismo liberal anarquista también se pueden ver en las protestas contra la "globalización". La noción de que las grandes corporaciones capitalistas trascienden actualmente el sistema de estado-nación y dominan el mundo a través de instituciones como el FMI y la OMC es falsa hasta la médula. La "globalización" es una versión actual de la idea del "ultraimperialismo" propuesta por el socialdemócrata alemán Karl Kautsky, quien arguyó que los capitalistas de diferentes países pueden resolver sus conflictos de intereses con medios pacíficos (incluso democráticos). Como señalamos en nuestro folleto Imperialism, the "Global Economy" and Labor Reformism [El imperialismo, la "economía global" y el reformismo obrero]: "Las firmas llamadas multinacionales o trasnacionales no operan por encima ni independientemente del sistema de estado-nación; más bien, dependen vitalmente de sus estados burgueses nacionales para proteger sus inversiones más allá de sus fronteras de la oposición popular y de los estados capitalistas rivales. De allí que los estados imperialistas deben mantener poderosas fuerzas militares y la correspondiente base industrial doméstica."
Muchas organizaciones que apoyan la movilización de Praga piden un "control democrático" del FMI o del Banco Mundial para mejorar las condiciones de la gente del "Sur Global" (Asia, África y América Latina). El PDS alemán (Partido del Socialismo Democrático) argumenta que el trabajo del FMI y del Banco Mundial debe hacerse más transparente y está por una Organización de las Naciones Unidas genuinamente internacional. Hemos llamado "imperialismo de los derechos humanos" a estas apelaciones a la acción, en nombre de los obreros y de los oprimidos, a los opresores y amos directos imperialistas. No sólo son absurdas, sino que estas apelaciones a que el imperialismo se vuelva de alguna manera más responsable y humanitario, son reaccionarias porque crean ilusiones mortales en que la dictadura de la burguesía en sus adornos "democráticos" pueden de alguna manera ser el agente del cambio social a favor de los obreros y de los oprimidos. Esta mentira ata a los explotados a sus explotadores y traza un callejón sin salida para la lucha social.
La idea de que una Organización de las Naciones Unidas "global" puede actuar a favor de los intereses de la humanidad es una mentira que enmascara los mecanismos económicos del imperialismo capitalista. El imperialismo no es una política basada en "malas ideas", sino que es integral para el funcionamiento del sistema basado en la propiedad privada, la extracción de ganancias y la necesidad del capitalismo de conquistar nuevos mercados. Como explicó Lenin respecto a la antecesora de la ONU, la Liga de las Naciones: "Resultó que la Liga de las Naciones no existe, que la alianza de las potencias capitalistas es puro engaño y que, en realidad, es una alianza de asaltantes, cada uno de los cuales trata de arrebatar algo al otro.... La propiedad privada es un robo, y un Estado basado en la propiedad privada es un Estado de asaltantes que hacen la guerra para el reparto del botín." (Discurso en la conferencia de presidentes de comités ejecutivos de distritos, subdistritos rurales y aldeas de la provincia de Moscú", 15 de octubre de 1920).
La primera intervención de la ONU (1950-53) fue una "acción policiaca" contra los estados obreros deformados norcoreano y chino, masacrando a hasta cuatro millones de corea nos. Una década después, la intervención militar asesina en el antiguo Congo Belga fue dirigida bajo los auspicios de la ONU e incluyó el asesinato del nacionalista de izquierda Patrice Lumumba. En el extremo izquierdo del espectro anarquista aparece un artículo en la "página de internet A-Infos" anarquista, que sobresale entre los constructores de la manifestación de Praga por su aguda oposición a rogarle al enemigo de clase que actúe con moralidad y "cancele la deuda del Tercer Mundo". Llaman a aplastar al FMI y al Banco Mundial, y proponen: "Las demandas directas se colocarán no sobre los apaciguadores y compañía, sino sobre las organizaciones obreras y sus direcciones reformistas para desechar al FMI-Banco Mundial y para cancelar la deuda trillonaria ¡YA!" Pero el mundo no se cambiará mediante consignas lanzadas en una gran manifestación o incluso en una gran huelga, y las direcciones reformistas a las que llaman apoyan al imperialismo capitalista. ¿Cómo llegamos entonces del capitalismo al socialismo? Esa es la pregunta para la cual el anarquismo no tiene respuesta.
La teoría marxista y el modelo de los bolcheviques de Lenin dirigiendo a la clase obrera al poder estatal en la Revolución Rusa de octubre de 1917 es la única solución revolucionaria. Los obreros no pueden tomar la maquinaria del estado capitalista y "reformarla" en el interés de los oprimidos. Deben luchar por el poder, aplastando al estado capitalista y creando un estado obrero –una dictadura del proletariado— que aplastará la resistencia contrarrevolucionaria de los antiguos gobernantes capitalistas. Los bolcheviques de Lenin cancelaron la deuda acumulada por el zar y la burguesía rusa al tomar el poder y negarse a pagarla. Esto fue parte de la perspectiva revolucionaria internacionalista de los bolcheviques; contra el apaciguamiento del imperialismo, lucharon por extender el Octubre ruso a una revolución socialista mundial. Entendieron que no podía construirse el socialismo en un solo país.
Contra los aspectos reaccionarios predicados por los anarquistas tradicionales como Prudhon y de los que hoy hacen eco los "verdes" pequeñoburgueses, de que los trabajadores no deben aspirar al bienestar, sino que deben vivir en una existencia espartana comunal, nosotros los marxistas luchamos por la eliminación de la escasez, por una sociedad donde los trabajadores disfruten los frutos de su trabajo que hoy expropian los capitalistas. Decirle a los trabajadores que "aprieten el cinturón" es, de hecho, el programa del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, mediante las políticas hambreadoras de "austeridad" impuestas a las masas del "Tercer Mundo". En nombre de "defender al medio ambiente", los partidos verdes que están ahora en las coaliciones gobernantes en Alemania y en Francia son aún más agresivos que los socialdemócratas imponiendo la "austeridad" capitalista. Frente a las recientes protestas masivas contra los precios extorsionados del combustible, los verdes franceses se opusieron a la concesión del primer ministro socialista de reducir el impuesto al combustible en un 15 por ciento.
En contraste con el impulso anarquista/verde de detener el avance técnico y reducir el nivel de consumo, nosotros los marxistas tomamos el lado de Big Bill Haywood, un dirigente de los IWW (Obreros Industriales del Mundo, conocidos como los "Wobblies"). Cuando un camarada le reprochó que fumara un buen puro, respondió: "¡Nada es demasiado bueno para el proletariado!" Los marxistas reconocemos que la historia del progreso humano ha sido una lucha por dominar a las fuerzas de la naturaleza. El desarrollo de la agricultura y la domesticación de animales fue una incursión exitosa dentro de la "ecología natural" del planeta, que creó un excedente social, abriendo un camino hacia delante partiendo de la breve y brutal lucha por la subsistencia diaria en la sociedad humana temprana. Para extender a las masas empobrecidas del "Tercer Mundo" todas las cosas de las que gozan los izquierdistas pequeñoburgueses occidentales —electricidad, escuelas, agua limpia potable, medicinas, transporte público, computadoras— se requiere un gigantesco avance en la capacidad industrial y técnica. Ese avance requiere de una revolución internacional victoriosa dirigida por una vanguardia revolucionaria consciente, para hacer consciente a la clase obrera de su misión y para arrebatarla del grillete de los reformistas y seudorrevolucionarios, lacayos del capitalismo.
Es precisamente el servicio leal de los "verdes" nacionalistas burgueses a la clase dominante lo que los lleva a ignorar los más grandes desastres ecológicos del planeta. Así, Joschka Fisher, el ministro verde de asuntos exteriores del IV Reich, apoyó el bombardeo a Serbia de manera vociferante. Los Balcanes están ahora asolados por las cápsulas de uranio residuales y el agua envenenada, y la destrucción de la infraestructura industrial y social moderna significa que la verdadera cuenta de muertos de la guerra de los Balcanes será engrosada por muchos años. Con "verdes" como estos, ¿quién necesita al Doctor Insólito, a I.G. Farben o a la Dow Chemical Company?
De la misma manera, la Guerra del Golfo contra Irak en 1991 destruyó una de las sociedades más avanzadas en la región. Hace diez años, la tasa de mortandad infantil en Irak estaba entre las más bajas del mundo y hoy es la mayor; una sociedad cuya avasalladora mayoría sabía leer y escribir y tenía acceso al servicio médico, ahora muere literalmente de hambre, gracias al bloqueo continuo de la Organización de las Naciones Unidas. Los llamados "izquierdistas" que se opusieron a la guerra devastadora contra Irak contrapusieron las sanciones de la ONU como una alternativa "humanitaria". La LCI se opuso a las sanciones como un acto de guerra que ha matado a más gente que las bombas. El apoyo de la falsa izquierda a los sangrientos crímenes del "imperialismo de los derechos humanos" es la única explicación del estruendoso silencio sobre estas cuestiones en cualquier propaganda oficial para las protestas "anti-globalización" en Seattle, Washington D.C. y Praga. La LCR francesa llamó abiertamente por una intervención militar imperialista en Kosovo bajo el control de la OCSE [Organización para la Cooperación y la Seguridad Europea] o de la ONU (Rouge, 1º de abril de 1999). La LICR (Workers Power) hizo campaña abiertamente por la derrota de las fuerzas serbias ante el ELK, herramienta del imperialismo de la OTAN; compartió una plataforma en Londres con entusiastas del bombardeo de la OTAN y celebró el retiro de las fuerzas serbias, proclamando estúpidamente que "en la secuela de la victoria de la OTAN en Kosovo una situación prerrevolucionaria está madurando" ("La lucha por derrotar a Milosevic en Serbia", 11 de agosto de 1999, declaración de la LICR).
En contraste, la LCI luchó en todas partes por la defensa militar de Serbia contra el imperialismo de EE.UU./ONU/OTAN, sin dar ni un miligramo de apoyo político al chovinista serbio Milosevic, de la misma forma en la que anteriormente luchamos por movilizar al proletariado en la Guerra del Golfo por la derrota del imperialismo y tomamos abiertamente la defensa de Irak (ver la declaración de la LCI sobre la guerra en los Balcanes, abril de 1999 en Spartacist [núm. 30]). Los internacionalistas revolucionarios luchan por la derrota de "su propia" burguesía y por la defensa de las víctimas de la guerra imperialista. La orgía de socialchovinismo de los supuestos izquierdistas es un reflejo directo de su apoyo a los gobiernos europeos que impulsaron la Guerra de los Balcanes. Hace dos años, el SWP británico [el cliffista Socialist Workers Party] hizo una campaña a favor de y se declaró a sí mismo "por encima de la luna" por la elección de Tony Blair, quien era el más grande halcón de la OTAN en Europa. Mientras que posaban a la izquierda en la guerra en los Balcanes contra la cobarde multitud del "pobrecito Kosovo", el SWP mostró su juego en su repugnante apoyo al "Nuevo" Laborismo de Tony Benn, cuya oposición a la guerra estuvo empapada del antiamericanismo chovinista de la "Pequeña Inglaterra". ¡Argüir que los cerdos imperialistas de Europa deben dirigir directamente la guerra en lugar de los estadounidenses difícilmente es un movimiento contra la guerra!
Al extremo derecho de este espectro nacionalista están los fascistas. El año pasado, los nazis alemanes marcharon contra la guerra en los Balcanes con consignas como "¡Ni una gota de sangre alemana por los intereses extranjeros!" El antiamericanismo nacionalista con el que el movimiento europeo contra la "globalización" se empapa profundamente, se transforma en fascismo abierto. Las organizaciones fascistas checas planean montar una provocación para su programa genocida en Praga el 23 de septiembre.
En el crisol de la primera guerra de importancia en Europa en cincuenta años, los falsos "trotskistas" demostraron ser productos en descomposición de la "muerte del comunismo". Hoy compiten por la posición para arrebatar el control del "movimiento antiglobalización". Sólo un tonto puede confiar en que los grupos que ayudaron a llevar a los actuales gobiernos capitalistas europeos al poder puedan ahora luchar contra estos gobiernos, sus bancos e instituciones en el interés de los oprimidos. Lejos de ser una alternativa marxista al anarquismo, los seudotrotskistas son oponentes activos del marxismo revolucionario encarnado en el programa y la prácticas de la LCI.
Las bases materiales del oportunismo y el chovinismo nacional
La ideología burguesa —por ejemplo el nacionalismo, el patriotismo, el racismo y la religión— penetra dentro de la clase obrera centralmente a través de la agencia de los "lugartenientes del capital dentro del movimiento obrero", las burocracias sindicales parasitarias basadas en un estrato superior privilegiado de la clase obrera. Si no son reemplazados por una dirección revolucionaria, estos reformistas dejarán a la clase obrera indefensa frente a los ataques capitalistas y permitirán que se destruya a las organizaciones del proletariado, o las dejarán impotentes al atar crecientemente a los sindicatos al estado capitalista. En su trabajo de 1916, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Lenin explicó:
"La obtención de elevadas ganancias monopolistas por los capitalistas de una de las numerosas ramas de la industria, de uno de los numerosos países, etc., da a los mismos la posibilidad económica de sobornar a ciertos sectores obreros, y, temporalmente, a una minoría bastante considerable de los mismos, atrayéndolos al lado de la burguesía de una determinada rama industrial o de una determinada nación contra todas las demás. El antagonismo cada día más intenso de las naciones imperialistas, provocado por el reparto del mundo, refuerza esta tendencia. Es así como se crea el lazo entre el imperialismo y el oportunismo... Lo más peligroso en este sentido son las gentes [como el menchevique Mártov] que no desean comprender que la lucha contra el imperialismo, si no se haya ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo, es una frase vacía y falsa."
El chovinismo nacional y la cobarde capitulación de los organizadores de un movimiento contra la "globalización" son abundantemente evidentes. Así, los organizadores sindicales de la protesta de Seattle contra la OMC se unieron a las fuerzas anticomunistas de extrema derecha, denunciando el "trabajo esclavizado" en los estados obreros deformados chino y vietnamita. Se arrojó acero chino a la bahía y los letreros proclamaban "Primero la gente, no China". Ilustrando por qué Trotsky describió a la burocracia obrera norteamericana como la herramienta ideal de Wall Street para el dominio imperialista de América Latina, las cúpulas sindicales norteamericanas hicieron una campaña para vetar a los camioneros mexicanos de trabajar en EE.UU. No por nada, en América Latina la AFL-CIO es popularmente conocida como la "AFL-CIA". ¡Increíblemente, la Rifondazzione Comunista italiana y los seudotrotskistas del agrupamiento Proposta sostienen a la "dirección" de la AFL-CIA como un modelo a imitar para los trabajadores europeos (véase Proposta núm. 27, enero de 2000)!
Antes de Praga, el SWP británico trabajó poderosamente en la promoción de una manifestación sindical laborista en defensa de salvar los empleos británicos de la fábrica automotriz Rover. Esta manifestación fue un mar de banderas inglesas y de virulento chovinismo antialemán que pone a los obreros británicos contra los alemanes y ata a los primeros a la clase dominante británica. Consignas como "La Gran Bretaña ganó dos guerras mundiales—ganemos la tercera" dan una probada del veneno. Después de lo sucedido en Rover, el SWP se enterró en una campaña a favor de Ken Livingstone a la alcaldía de Londres; un político laborista que fue un vociferante exponente del terror imperialista contra Serbia y desató a la fuerza policiaca en casa. Cuando los manifestantes anarquistas profanaron irreverentemente los símbolos del imperialismo británico en una protesta del Día del Trabajo en Londres, el SWP se alejó por temor de avergonzar a su candidato a la alcaldía de Londres, el "Rojo" Ken Livingstone. Livingstone endosó la represión policiaca a los manifestantes del Día del Trabajo, muchos de los cuales continúan languideciendo en prisión o enfrentan cargos.
En Francia, José Bové dirige masas en protesta contra McDonald’s y las incursiones de la comida rápida norteamericana dentro del pala dar francés. Nuestro interés es organizar a las fuerzas laborales terriblemente mal pagadas en estas cadenas de comida rápida, sin importar cuál sea su propiedad nacional o su "cuisine". Además, si las preferencias culturales o culinarias son sinónimo de "imperialismo"; entonces, para las pocas luces de Bové, mejor preocupémonos por los italianos, porque la gente adora la pizza y ahora se vende en todas partes desde las Islas Aleutianas hasta el Amazonas. ¡¿O fue "imperialismo" cuando una máquina particular alemana, o sea, la imprenta, conquistó el mundo e hizo posible la alfabetización masiva?!
Hablando más en serio, el chovinismo nacional y el oportunismo de las cúpulas obreras de la falsa izquierda envenenan la conciencia de clase y la solidaridad entre los obreros al fomentar las divisiones religiosas, nacionales y étnicas. En años recientes, esto ha alcanzado un grado febril en el frenesí antiinmigrante. Esto amenaza la unidad y la integridad del proletariado como clase para resistir los ataques de los capitalistas y su estado. Como se señaló en la declaración de principios de la LCI (Spartacist [edición en español] núm. 29, otoño-invierno de 1998):
"El capitalismo moderno, es decir, el imperialismo, que alcanza todas las regiones del planeta, en el curso de la lucha de clases y conforme la necesidad económica lo exige, introduce al proletariado por sus estratos más bajos nuevas fuentes de mano de obra más barata, principalmente inmigrantes de otras regiones del mundo, más pobres y menos desarrolladas; trabajadores con pocos derechos que son considerados más desechables en tiempos de contracción económica. Así, el capitalismo, en forma continua crea estratos diferentes entre los obreros; mientras, simultáneamente, amalgama obreros de muchas tierras diferentes."
En el acuerdo Schengen, las potencias europeas cerraron sus fronteras a los inmigrantes, muchos de los cuales huyeron de la destrucción contrarrevolucionaria de Europa Oriental. Las políticas racistas antiinmigrantes de los socialdemócratas actualmente en el gobierno hacen eco a la demagogia de los nazis de "el barco está lleno" y ciertamente alimentan el terror fascista. Mientras tanto, los gobiernos socialdemócratas de frente popular a lo largo de Europa (gobiernos de coalición que involucran a partidos obreros reformistas y a partidos burgueses) arrullan peligrosamente a los obreros con ilusiones parlamentarias de que los socialdemócratas, cuyas propias políticas han pavimentado el camino a los fascistas, "prohibirán" a los fascistas. Tales prohibiciones han servido históricamente sólo para retocar la imagen de la misma burguesía que recurre al fascismo cuando ve amenazado su dominio. Históricamente, tales prohibiciones contra los "extremistas" se han utilizado contra la izquierda, no contra la derecha. En Alemania, en el periodo inmediato de la posguerra, en 1952, se prohibió un pequeño partido neonazi para retocar cosméticamente las credenciales "democráticas" de los herederos del III Reich, quienes reconstruyeron a la Alemania capitalista bajo los auspicios del imperialismo estadounidense. El verdadero propósito fue "justificar" una prohibición constitucional contra el Partido Comunista Alemán en 1956. Exigimos: ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! ¡Ninguna con fianza en el estado burgués! ¡Por movilizaciones obreras y de minorías para detener a los fascistas!
El partido es el instrumento de la revolución socialista
El partido leninista es el instrumento para llevar la conciencia revolucionaria al proletariado, para organizar las luchas proletarias y guiarlas a la consolidación victoriosa en una revolución socialista. Un partido revolucionario debe luchar contra todos los casos de injusticia social y contra todas las manifestaciones de opresión. Es central a nuestra tarea el combatir todos los casos de opresión a las mujeres y "toda la antigua basura" que ha regresado con el oscurantismo religioso, los ataques contra los derechos al aborto y el fanatismo antigay. Soldar la audacia de la juventud al poder social del proletariado es crucial a la lucha por una nueva sociedad socialista.
Nuestro objetivo es una dirección revolucionaria cuyos cuadros deben probarse y entrenarse en la lucha de clases. El camino hacia delante es que las ahora pequeñas fuerzas adheridas al programa de Lenin y Trotsky forjen partidos con la experiencia, la voluntad revolucionaria y la autoridad entre las masas para dirigir revoluciones proletarias exitosas. Nada menos que una IV Internacional trotskista reforjada será suficiente para la tarea de dirigir a los obreros y a los oprimidos a la victoria del socialismo mundial. No tenemos ilusiones en que éste será un camino fácil y reconocemos que la posesión de la tecnología para un holocausto nuclear por una clase dominante irracional y genocida acorta las posibilidades: no queda mucho tiempo.
Nos guiamos por el programa y las prácticas del comunismo auténtico. Como escribió Trotsky en "La agonía del capitalismo y las tareas de la IV Internacional" (1938):
"Mirar la realidad de frente, no ceder a la línea de menor resistencia; llamar al pan pan y al vino vino; decir la verdad a las masas, por amarga que sea; no tener miedo de los obstáculos; ser exacto tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; basar el programa propio en la lógica de la lucha de clases; ser audaz cuando llega la hora de la acción: tales son las reglas de la IV Internacional."
¡Únete a la Liga Comunista Internacional!
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2016.05.21 16:21 ShaunaDorothy Declaración de la Liga Comunista Internacional - ¡Derrotar al imperialismo mediante la revolución obrera—Defender a Serbia! (abril de 1999) (2 - 2)

https://archive.is/rbNL0
Ya en el número de abril-mayo de su Socialist News, el SLP no dice nada sobre derrotar al imperialismo, deja entrever un llamado a las tropas terrestres (“Ni Clinton ni Blair tienen ninguna intención de poner a sus soldados en Kosovo del lado del Ejército de Liberación de Kosovo”) ¡y llama al “secretario general de la ONU, Kofi Annan, al primer ministro Ruso, Yevgeni Primacov y al Papa a idear una forma de negociaciones de paz que detengan el bombardeo”! ¡Hablan de una alianza impía —el Papa, quien fue un operativo clave para la contrarrevolución de Solidarnosc en Polonia; el jefe de la ONU, quien invadió Haití y Somalia y hambrea a Irak y el Primer Ministro de la Rusia “postsoviética” capitalista— que el SLP busca que nos traiga la paz! La oposición de Scargill a la Solidarnosc financiada por el vaticano, fue empleada por el gobierno de Tatcher como una punta de lanza rompe sindicatos contra Scargill y los mineros británicos, antes y durante su huelga de 1984-85.
Los miembros del SLP que se quieran oponer al imperialismo británico deben entender que la tradición política del “viejo laborismo” a la que el SLP desea vívidamente volver es todo menos antiimperialista. La “izquierda” nacionalista de la “pequeña Inglaterra” del Partido Laborista previo a Blair estuvo del lado de su propio imperialismo de la India a Irlanda, hasta la “prueba de virginidad” a las mujeres asiáticas que buscaban ser admitidas en la Gran Bretaña. La línea del laborismo es el así llamado camino parlamentario al socialismo —como si la clase dominante entregara el poder estatal al proletariado después de una elección democrática—; mientras tanto, buscan participar en la administración “humana” del sistema capitalista. No se puede luchar contra la guerra imperialista sin una lucha revolucionaria contra el sistema capitalista que transpira guerra.
La clase obrera debe luchar contra la opresión nacional y racial
Bajo Lenin y Trotsky, los bolcheviques dirigieron a la masa trabajadora rusa a aplastar exitosamente al estado capitalista en octubre de 1917. Los bolcheviques sacaron a la Rusia revolucionaria de la masacre imperialista, y fundaron la Internacional Comunista con el propósito de extender la revolución mundialmente.
Pero, contrario a lo que pasó en Rusia, la aguda oportunidad revolucionaria presentada por la Primera Guerra Mundial no llevó al proletariado a derrocar a la burguesía en Europa Occidental. La principal responsabilidad de ello yace en la socialdemocracia. Estos sabuesos de la contrarrevolución sirvieron bien a sus amos burgueses, masacrando revolucionarios como los comunistas alemanes Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg. La presión del cerco imperialista sobre el económicamente atrasado estado soviético; la devastación de la clase obrera rusa en la guerra civil, que aplastó a las fuerzas contrarrevolucionarias rusas e imperialistas y el fracaso de la extensión de la revolución proletaria, montaron el escenario para la contrarrevolución política en 1924 (el termidor) en el que el poder político fue usurpado por una casta parasitaria nacionalista encabezada por Stalin y sus herederos. Su falso dogma de “construir el socialismo en un solo país” significó en la práctica una acomodación al imperialismo. El programa estalinista de colaboración de clase ha llevado a la derrota de revoluciones obreras incipientes desde China en 1925-27 hasta España en 1936-39, hasta Italia en 1943-45 y Francia en mayo de 1968. Habiendo destruido la conciencia revolucionaria internacionalista del proletariado soviético, la burocracia estalinista devoró finalmente al estado obrero, introduciendo la contrarrevolución capitalista en 1991-92.
El presidente imperialista de EE.UU., Jimmy Carter, realizó la Segunda Guerra Fría bajo la rúbrica de los “derechos humanos”. Hoy, el imperialismo de los “derechos humanos” es el lema de los imperialistas y sus seguidores para justificar sus metas de guerra. Durante la Primera Guerra Mundial, la Gran Bretaña y Francia justificaron su guerra contra Alemania en el nombre de la liberación de Bélgica, mientras que Alemania clamaba luchar por la liberación de Polonia de Rusia. Lenin ridiculizó salvajemente esta farsa burguesa. Mientras que apoyaba fuertemente el derecho de Polonia a la autodeterminación, discutía que levantar esta consigna en el contexto de una guerra imperialista sólo podría significar “caer...en un bajo servilismo ante una de las monarquías imperialistas” (“Balance de una discusión sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación”, julio de 1916).
Hoy que las burguesías aúllan sobre el “pobrecito Kosovo”, perpetúan numerosas instancias de opresión nacional y racial, incluso en Europa Occidental. La burguesía francesa oprime y expulsa a miles de norafricanos y a otros sans papiers de “la belle France”. Alemania ha deportado a kurdos a la represión segura y a la probable muerte en Turquía, mientras que los refugiados bosnios fueron víctimas de las deportaciones masivas realizadas por el IV Reich. Italia hundió un barco de refugiados albaneses en alta mar. Las poblaciones roma y sinti son brutalmente atormentadas a lo largo de la Europa “socialista”.
La represión del pueblo vasco expone lo que significa la “unión europea” capitalista: la coordinación transnacional de terror estatal-policíaco contra los pueblos oprimidos que luchan por su liberación. ¡Exigimos la libertad para los nacionalistas vascos en las prisiones francesas y españolas, y llamamos por el derecho a la autodeterminación de los vascos, tanto al norte como al sur de los Pirineos!
La LCI lucha por la salida inmediata incondicional de las tropas británicas de Irlanda del Norte como parte de la lucha por una república obrera irlandesa dentro de una federación socialista de las Islas Británicas. En esta situación de pueblos interpenetrados, en la que la minoría católica es actualmente oprimida dentro del estado naranjista protestante, reconocemos que no hay solución equitativa a la opresión nacional fuera de la movilización del proletariado a lo largo de las Islas Británicas, por el derrocamiento revolucionario del imperialismo británico, aplastando al estado naranjista en el norte así como al estado clericalista católico del sur.
Mientras gritan sobre Milosevic, los imperialistas callan la opresión —incluyendo transferencias de población masivas forzadas— de kurdos en Turquía. El gobierno de Turquía, el bastión suroriental de la OTAN, ha realizado una guerra de 14 años en contra de la población kurda oprimida, que ha llevado a unos 30 mil a la muerte; ha destruido totalmente a 3,500 pueblos y forzado a más de tres millones de kurdos a huir de sus hogares. Es notable que el líder del pequeñoburgués nacionalista Partido Obrero del Kurdistán (PKK), Abdullah Ocalan fue tomado por la CIA y todos los países europeos le negaron el asilo al tiempo que en Alemania el PKK es ilegal. Nosotros decimos: ¡Libertad para Ocalan! ¡Abajo la persecución de los militantes kurdos! ¡Por una república socialista del Kurdistán Unido!
La faceta doméstica del nacionalismo burgués es el agudo incremento del racismo dirigido contra las comunidades europeas de inmigrantes de piel oscura y de Europa Oriental, que enfrentan las deportaciones masivas y la violencia estatal y fascista. Los inmigrantes que ya no son necesarios como “trabajadores huéspedes” para el trabajo sucio con salarios bajos son expulsados, mientras que la segunda generación, sobre todo los jóvenes, son vistos con menosprecio por los gobernantes: sin trabajo y sin futuro para estos jóvenes, la clase dominante les teme como un detonador a punto de explotar. A lo largo de Europa, los regímenes capitalistas administrados por supuestos “socialistas” desatan a sus policías para atemorizar a los jóvenes de las minorías; mientras que en la Gran Bretaña de Blair la opresión a los negros y a los asiáticos se ha vuelto una vergüenza tan aguda que el gobierno se vio forzado a reconocer el “racismo institucionalizado” en la policía.
La opresión racista está íntimamente ligada al mecanismo de la explotación capitalista. Los regímenes socialdemócratas y los gobiernos de frente popular (coaliciones que atan a los partidos de la clase obrera a la burguesía en el gobierno) han sido puestos en las oficinas de gobierno desde el colapso de la Unión Soviética, con el propósito expreso de destruir al “estado benefactor”. Los gobernantes capitalistas ya no sienten la obligación de mantener un alto nivel de vida para los obreros occidentales que compita con las prestaciones sociales de las economías planificadas de los estados obreros deformados de Europa Oriental que surgieron de la victoria del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial. Ya que la burguesía busca incrementar la tasa de explotación, los inmigrantes no son sólo el blanco para la deportación, sino que son usados como chivos expiatorios para el desempleo y el empobrecimiento. El racismo antiinmigrantes es el filo cortante de los ataques contra toda la clase obrera. Los intereses de la clase obrera y de las minorías deben avanzar juntos, o caerán por separado. El movimiento obrero debe luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y refugiados para defenderlos de la represión derechista.
Junto a la intensificación de las guerras de las burguesías en contra de sus propias masas trabajadoras, la derrota final de la Revolución de Octubre ha intensificado la reacción social, y como siempre, la mujer está entre los primeros blancos. La contrarrevolución capitalista en la antigua Unión Soviética y en la Europa Oriental ha pauperizado a las mujeres, sacándolas de los trabajos y llevándolas de regreso a la tiranía del “Kinder, Kirche, Küche” (“niños, iglesia, cocina”). A lo largo de Europa Occidental y de Norteamérica, el derecho al aborto está bajo un ataque concertado, mientras que en el así llamado “Tercer Mundo” (pero no sólo ahí), las fuerzas religiosas fundamentalistas están en una escalada de terror antimujer, buscando apuntalar cualquier tipo de obstáculo social y familiar para la emancipación de las mujeres.
La falsa izquierda difunde la ilusión de que poner a los socialdemócratas en el poder es una manera de “luchar contra la derecha” y contra los fascistas. Esto es una evidente mentira. Estos gobiernos capitalistas han perseguido sin descanso a los inmigrantes, mientras protegen a las bandas fascistas que esparcen su terror asesino. Apelar al racista estado burgués para que vete a los fascistas es sencillamente suicida e incrementa el arsenal de la represión estatal, que invariablemente se empleará contra la izquierda, no contra la derecha. ¡Luchamos por movilizar el poder social del proletariado organizado a la cabeza de todos los oprimidos para aplastar las provocaciones fascistas!
Los proletarios de piel oscura de Europa Occidental no son sólo víctimas indefensas, sino un componente importante de las fuerzas de la clase obrera, capaz de destruir al racista sistema capitalista. Sin embargo, para movilizar el poder del proletariado integrado se requiere una lucha política contra las direcciones socialdemócratas parlamentarias y sindicales que son las correas de transmisión del veneno racista en la clase obrera, y cuyas políticas procapitalistas han simplemente perpetuado las condiciones de empobrecimiento masivo y disparidad que sirven como terreno de cultivo para el fascismo. Sólo el compromiso activo en las luchas sociales urgentes contra la opresión racial y la represión puede sentar las bases para la unidad del proletariado multiétnico contra la burguesía. Pero los “dirigentes” del movimiento obrero persiguen la política opuesta al organizar, por ejemplo, policías racistas dentro de los sindicatos. ¡Los policías no son trabajadores! Exigimos: ¡Fuera policías de los sindicatos!
Para aplastar de una vez por todas a los fascistas Äpandillas armadas que el capital mantiene en reserva para utilizarlas contra la clase obrera— se requiere la revolución socialista. Pero los falsos izquierdistas, quienes siguen políticamente a los partidos socialdemócratas obrero-burgueses más grandes, son totalmente incapaces de dar un ataque intransigente contra el sistema capitalista. Es instructivo que la plataforma electoral del bloque de LO-LCR en las elecciones para el parlamento europeo ni siquiera menciona la palabra “socialismo”, por no mencionar “revolución”. Para estos tímidos reformistas, el programa máximo es volver a los viejos tiempos del “estado benefactor” Ä¡el programa de la socialdemocracia!—. El que la mayoría de los que alguna vez hablaron a favor de la IV Internacional, fundada por León Trotsky y destruida por el revisionismo, se hayan convertido en voceros de las políticas de la II Internacional, ¡a la que la heroica Rosa Luxemburg describió con exactitud como “un cadáver maloliente” desde tiempos de la Primera Guerra Mundial!, es una medida del retroceso de la conciencia del proletariado a partir de la destrucción de la URSS. En aguda distinción con estos seudotrotskistas, que se conforman abiertamente con el dominio capitalista, luchamos por nuevas revoluciones de Octubre, ¡lo que requiere el reforjamiento de la IV Internacional como un partido mundial de la revolución socialista!
¡Abajo Maastricht! ¡Por una Europa obrera!
Antes un apéndice diplomático a la alianza antisoviética de la OTAN, hoy la Unión Europea es un adjunto inestable para las prioridades económicas, militares y políticas de los capitalistas europeos, dirigido contra los obreros de Europa y los inmigrantes no europeos, así como contra los principales rivales imperialistas de Alemania: los EE.UU. y Japón. Con Alemania como su componente más fuerte, la Unión Europea es también una arena en la que se expresan los intereses fundamentalmente conflictivos de los principales estados burgueses europeos.
Dado que el capitalismo está organizado sobre la base de estados nacionales particulares, siendo él mismo la causa de repetidas guerras imperialistas para redividir al mundo, es imposible cohesionar un estado burgués paneuropeo. La idea de un “superestado” europeo progresista, como la que predican Jospin, Schröder y otros, es una mentira descarada. Como Lenin observó hace mucho, unos Estados Unidos de Europa capitalistas son imposibles o reaccionarios:
“Por supuesto que los acuerdos temporales entre los capitalistas y entre las potencias son posibles. En este sentido también lo son los Estados Unidos de Europa, como acuerdo entre los capitalistas europeos... ¿sobre qué? Sólo la forma de aplastar en común el socialismo en Europa y defender en común las colonias de las que se han apoderado por la violencia, contra Japón y Norteamérica.” (“La consigna de los Estados Unidos de Europa”, agosto de 1915)
En contraste, Workers Power de hecho sostiene que la UE es progresista, o potencialmente progresista, con el argumento de que “hasta cierto punto, los trabajadores europeos estarán mejor armados para luchar a escala continental después de la implementación de los términos de Maastricht” (Workers Power, junio de 1992). Así, WP se convierte en el vocero de la Europa “unida” capitalista. Como Trotsky escribió de los centristas de su tiempo: “Pero es ley que los que temen romper con los social-patriotas se transforman inevitablemente en sus agentes.” (“Lecciones de Octubre”, 4 de noviembre de 1935) En una parodia de cretinismo parlamentario, ¡WP incluso llama por una asamblea constituyente de toda Europa!
Similarmente, LO tiene una posición abstencionista sobre Maastricht. En realidad, estos grupos actúan como demócratas de izquierda, tratando de poner una cara “democrática” a la reacción capitalista. Nosotros estamos con Lenin. La “unidad” de la UE ha estado dirigida contra el proletariado y los oprimidos: lluvia de bombas contra Yugoslavia, vigilancia de fronteras contra inmigrantes “ilegales”, la entrega de Ocalan a las cámaras de tortura en Turquía.
Una declaración para el parlamento europeo emitida por el SLP de Scargill llama por sacar a Gran Bretaña de la Unión Europea. Titulada “Vote por nosotros en la UE para sacarnos de ella”, la declaración presenta a la UE y al Tratado de Maastricht como la causa principal del creciente desempleo y el empeoramiento general de las condiciones económicas. Esto obscurece el hecho de que, con o sin el Tratado de Maastricht, el principal enemigo de los obreros de cada país es su “propia” burguesía. La Gran Bretaña de Thatcher fue la pionera en el desmantelamiento del “estado benefactor”, años antes de que hubiera alguna discusión seria sobre una moneda europea común. Nuestra oposición a la UE se basa en una perspectiva internacionalista proletaria, no en el proteccionismo nacionalista del SLP. Sólo el derrocamiento del capitalismo mediante la revolución obrera y el establecimiento de unos Estados Unidos Socialistas de Europa, como parte de una sociedad socialista mundial, pueden sentar la base para el desarrollo de los recursos productivos que genuinamente beneficiarán a la humanidad.
¡Reforjar la IV Internacional!
Impactada agudamente por el colapso económico asiático, la economía japonesa ha sufrido su mayor crisis en 50 años. El imperialismo japonés, por su parte, ha reaccionado con un intento agresivo de restaurar el militarismo burgués. Cuando los EE.UU. y sus aliados de la OTAN comenzaron su cortina de misiles crucero y bombas contra Serbia, la marina japonesa disparó contra dos buques sospechosos de ser espías norcoreanos. Esta es apenas la segunda vez desde el periodo de la posguerra que la marina dispara sus armas, siendo la otra en 1953 contra la URSS cerca de Hokkaido.
Una declaración del Grupo Espartaquista de Japón (GEJ) señaló:
“Aunque endosa la masacre de EE.UU./OTAN contra los serbios, la clase dominante japonesa está bien consciente de que el papel del imperialismo estadounidense como el principal policía mundial se dirige también contra ella, la principal rival imperialista de los EE.UU. en el pacífico. Desde la destrucción de la Unión Soviética, el tratado de seguridad Japón-EE.UU. se ajusta cada vez menos a los verdaderos intereses de la burguesía japonesa. Teniendo ya el segundo más grande gasto militar en el mundo, el imperialismo japonés empuja las guías militares revisadas para preparar sus propios ejército y marina listos para la batalla.”
Afirmando “Ni un hombre, ni un yen para el ejército imperialista”, el GEJ enfatizó que la lucha contra la guerra imperialista no puede conducirse de manera separada y aparte de la lucha de clases:
“Los trabajadores japoneses deben unirse a los trabajadores desde Indonesia y las Filipinas en la lucha por un Asia socialista, en la defensa militar incondicional de China, Corea del Norte y Vietnam contra el ataque imperialista y por la revolución política proletaria. Lo que se necesita es un partido proletario intransigente para dirigir a la clase obrera al poder estatal.”
La aguda escalada de las rivalidades interimperialistas, reflejada en el crecimiento del militarismo burgués en los EE.UU., Europa y Japón, expresa una ley fundamental del imperialismo. El imperialismo no es una política que pueda hacerse más humana, como los liberales y los reformistas sostienen, sino la “fase superior del capitalismo”, como Lenin la definió: “El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mismo entre los países capitalistas más importantes.”
Lenin polemizó tajantemente contra la teoría del “ultraimperialismo” de Kautsky, hoy resucitada como la “globalización”, que sostenía que las grandes potencias capitalistas podían acordar pacíficamente la explotación conjunta del mundo mediante el capital financiero unido a nivel internacional. Lenin afirmó, al contrario, que “bajo el capitalismo no se concibe otro fundamento para el reparto de las esferas de influencia, de los intereses, de las colonias, etc., que la fuerza de los participantes en el reparto, la fuerza económica general, financiera, militar, etc.” El pequeño número de potencias imperialistas están envueltas en una lucha implacable por mejorar su posición relativa de competencia incrementando la tasa de explotación de su clase obrera nacional, saqueando al mundo colonial y semicolonial y tomando mercados a costa de sus rivales. Así, está sentada la base para nuevas guerras para redividir al mundo según las fuerzas relativas cambiantes de los imperialistas. Como Lenin afirmó: “las alianzas ‘interimperialistas’ o ‘ultraimperialistas’ en la realidad capitalista, y no en la vulgar fantasía pequeñoburguesa de los curas ingleses o del ‘marxista’ alemán Kautsky —sea cual fuera su forma: una coalición imperialista contra otra coalición imperialista, o una alianza general de todas las potencias imperialistas— no pueden constituir, inevitablemente, más que ‘treguas’ entre las guerras.” (Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo)
El punto de vista sostenido por falsos izquierdistas como Workers Power de que un superestado capitalista europeo se puede construir con medios pacíficos es simplemente una variante moderna de la teoría de Kautsky. Otra variante es la perspectiva de que la existencia de armas nucleares restringirá a los capitalistas imperialistas —al menos a los imperialistas “democráticos”Ä de recurrir a una nueva guerra mundial. En una polémica contra el Comité por una Internacional Obrera de Peter Taaffe, señalamos que esto
muestra una conmovedora fe en los imperialistas democráticos, quienes arrojaron por nada bombas atómicas contra sus ya derrotados enemigos al final de la Segunda Guerra Mundial. Los “izquierdistas” de hoy, que esperan racionalidad y restricción de los gobernantes capitalistas, deliberadamente tienen memorias cortas: quienes bombardearon Vietnam tienen poca racionalidad y aún menos escrúpulos.
Existe un elemento de fatuosidad en la suposición de parte de la burguesía estadounidense de que la debilidad y endeudamiento de Rusia le impedirá intervenir militarmente. La Rusia de los zares no era fuerte cuando decidió movilizarse contra Austria (y, por lo tanto, Alemania) en la Primera Guerra Mundial. Ninguno de los combatientes se detuvo ante tan “racional” cálculo; todos esperaban que la guerra terminara en unos cuantos meses. Es así como empiezan las guerras, y, en este aspecto, nuestros oponentes centristas son tan tontos como las burguesías a las que siguen. No estamos enfrentándonos a un sistema social racional, sino al imperialismo. Sólo la revolución socialista mundial puede salvar al mundo de un resultado bárbaro.
Escribiendo en la secuela de la llegada de Hitler al poder, el líder revolucionario ruso y fundador de la IV Internacional, León Trotsky, escribió: “La catastrófica crisis comercial, industrial, agraria y financiera, la ruptura de los lazos económicos internacionales, la decadencia de las fuerzas productivas de la humanidad, la insostenible agudización de las contradicciones entre las clases y entre las naciones señalan el ocaso del capitalismo y confirman la caracterización leninista de que la nuestra es una era de guerras y revoluciones.” El concluyó “La guerra y la IV Internacional” (1934) afirmando que: “Es indiscutible que en nuestra época sólo la organización que se apoye en principios internacionales y forme parte del partido mundial del proletariado podrá echar raíces en terreno nacional. ¡Ahora la lucha contra la guerra significa la lucha por la Cuarta Internacional!” Buscamos llevar adelante el trabajo iniciado por el camarada Trotsky: ¡Reforjar la IV Internacional!
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/SERBIA.HTM
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2016.01.30 10:36 Subversivo-Maldito Un Lenin ciberespacial: ¿por qué no? [Slavoj Žižek]

Resumo algunas de las "ideas" de su extensísimo artículo:
En el otoño de 1914, todos los partidos socialdemócratas europeos (con la honrosa excepción de los bolcheviques rusos) adoptaron lo que vino a denominarse como la “línea patriótica”...En esa era de conflicto militar que cortó al continente europeo por la mitad, ¡cuán difícil era rechazar la noción de que uno debía tomar partido en este conflicto y luchar contra el “fervor patriótico” en el propio país donde uno habitaba! ¡Cuántas grandes mentes (incluso Freud) sucumbieron a la tentación nacionalista, aunque no fuera más que por un par de semanas! Esta conmoción de 1914 fue un “désastre”, una catástrofe en la que todo un mundo desapareció: no sólo la idílica fe burguesa en el progreso, sino también el movimiento socialista que la acompañó....El propio Lenin (el Lenin del ¿Qué Hacer?) sintió que cedía la tierra bajo sus pies, no hay en su reacción desesperada ninguna satisfacción, ningún “¡se los dije!” Este momento de Verzweiflung, esta catástrofe, abrió el sitio para el evento leninista, por romper el historicismo evolutivo de la Segunda Internacional, y sólo Lenin estaba a la altura de esta apertura; fue el único en articular la verdad de la catástrofe....
Este es el Lenin del que todavía tenemos algo que aprender. La grandeza de Lenin fue que, en esta situación catastrófica, no tuvo miedo de tener éxito, en contraste con el pathos negativo discernible desde Rosa Luxemburgo hasta Adorno, para quienes el acto auténtico en última instancia es la admisión de la derrota que alumbra la verdad.
Más adelante, en 1917, en lugar de esperar el momento correcto de madurez, Lenin organizó una huelga preventiva....En ninguna parte se palpa más esta grandeza que en los escritos de Lenin que cubren el lapso entre febrero de 1917, cuando la primera revolución abolió el zarismo e instaló un régimen democrático, hasta la segunda revolución en octubre....en donde la explosión increíble de la democracia de base, de los comités locales que crecen alrededor de todas las grandes ciudades de Rusia y que, mientras ignoran la autoridad del gobierno “legítimo”, toman las cosas en sus manos...Pues bien, a través de sus textos, vemos claramente como Lenin es totalmente consciente de la paradoja de la situación: en la primavera de 1917, después de la Revolución de Febrero que derrocó al régimen zarista, Rusia era el país más democrático de toda Europa, con un grado inaudito de movilización de masas, de libertad de organización y de libertad de prensa y, aun así, esta libertad daba a la situación un carácter completamente ambiguo.
¿Qué pasa si el “buen” partido gana las elecciones libres e implanta “legalmente” la transformación socialista? Es la tesis de Karl Kautsky, formulada en los años veinte, de que la forma política lógica de la primera fase del socialismo, del pasaje del capitalismo al socialismo, es la coalición parlamentaria de los partidos burgueses y proletarios....
El paralelo aquí es perfecto con la era de la temprana modernidad en la que la oposición a la hegemonía ideológica de la iglesia se articuló primero en la forma de otra ideología religiosa, como una herejía. Siguiendo las mismas líneas, los partidarios de la “primera revolución” quieren subvertir la dominación capitalista dentro de la misma forma política de la democracia capitalista....Quieren una “revolución sin revolución”...Al mismo tiempo, muchos piensan que uno no debe arriesgar la revolución demasiado temprano; hay que esperar el momento correcto, cuando la situación esté “madura” con respecto a las leyes del desarrollo histórico: “es demasiado temprano para la revolución socialista, la clase obrera no está madura aún”...y, además, “la mayoría de la población no está de nuestro lado, entonces la revolución no sería realmente democrática”). Como dice en repetidas oportunidades Lenin, es como si antes de que el agente revolucionario tome el poder estatal tuviera que recibir permiso de alguna figura del gran Otro.
Con Lenin, como con Lacan, el punto está en que la revolución sólo puede ser autorizada por ella misma; uno debe asumir que el acto revolucionario no está cubierto por el gran Otro; el miedo de tomar el poder “prematuramente”, la búsqueda de una garantía, es el miedo del abismo del acto....los que esperan que lleguen las condiciones objetivas de la revolución esperarán por siempre.
El contraargumento de Lenin es que la opción “puramente democrática” es utópica: en las circunstancias concretas de Rusia, el Estado democrático-burgués no tiene ninguna oportunidad de sobrevivir; la única “manera realista” de proteger las verdaderas conquistas de la Revolución de Febrero (libertad de organización y de prensa, es avanzar hacia la revolución socialista; de no ser así, la reacción zarista será la que gane.
Estamos ante dos modelos, dos lógicas incompatibles de la revolución: aquellos que esperan el momento teleológico maduro de la crisis final cuando la revolución explotará “en su hora adecuada” por la necesidad de la evolución histórica; y aquellos que son conscientes de que la revolución no tiene ninguna “hora adecuada”, aquellos que perciben la oportunidad revolucionaria como algo que surge y que tiene que ser capturado en los propios desvíos del desarrollo histórico “normal”. Lenin no es un voluntarista “subjetivista”; él insiste con que la excepción (circunstancias como las de Rusia en 1917) ofrece un camino para socavar la propia norma.
¿Es real y valida esta línea de argumentación leninista en los momentos actuales? En principio no. Y es que parece existir un consenso general, entre la misma izquierda, de que debería dejarse de lado de forma definitiva el legado leninista. Para justificarlo, sin embargo, no se hace referencia tanto a las contribuciones teóricas y acertadas de Lenin, sino a las cuestiones "prácticas" llevadas a cabo en su época: la lucha de clases, el partido como la forma privilegiada de organización, la toma revolucionaria del poder por medios violentos, la subsiguiente “dictadura del proletariado”.etc...Estos elementos son definidos como “conceptos zombie” y la izquierda debería abandonarlos definitivamente si quiere tener algún tipo de oportunidad en las condiciones del capitalismo tardío “posindustrial”....
Ahora bien, ¿No estaremos viviendo una ilusión parecida a la acontecida en 1917 en dónde muchos pensaba que los problemas urgentes a los que se enfrentaba Rusia (paz, distribución de la tierra, etc) podrían haberse resuelto a través de medios “legales?
Ahora bien, ¿acaso no vivimos también en una era en la que el Estado y su aparato, incluyendo sus agentes políticos, simplemente son cada vez menos capaces de articular los problemas claves (ecología, la degradante atención médica, la pobreza, el papel de las compañías multinacionales?...
¿Qué diría Lenin ante aquellos que hoy tienen la ilusión piensanparlamentarios es igual a la ilusión de hoy, al modo de Karl Kautsky, de que, por ejemplo, la amenaza ecológica podría evitarse extendiendo la lógica del mercado a la ecología (haciendo hincapié únicamente en que los que contaminan paguen el precio por el daño que causan?).
¿Cómo se enfrentaría Lenin, por ejemplo, contra el monopolio Microsoft?...Pues no limitándose a combatirlo únicamente mediante el aparato judicial (recordemos la división de Microsoft ordenada por la Justicia), sino simplemente socializándolo, es decir, haciéndolo libremente accesible? Hoy uno se siente tentado a parafrasear el famoso lema de Lenin, “Socialismo = electrificación + poder de los soviets”: “Socialismo = acceso libre a internet + poder de los soviets.”
Ahora bien, ¿es que acaso tanto Marx como Lenin no han quedado incapacitados, hoy en día, por no haber vislumbrando la creciente importancia del crecimiento de la “producción inmaterial” hoy (cibertrabajadores)?.....¿Tiene sentido, en la acutalidad, definir como clase trabajadoras a quienes están involucrados en la producción material “real”; o damos el venturoso paso de aceptar que los “trabajadores simbólicos” son los (verdaderos) proletarios de hoy? ¿Tenemos que dividir a la clase trabajadora entre los cibertrabajadores y los trabajadores materiales...
O es que acaso Lenin no permaneció aferrado dentro del horizonte de la producción industrial masiva...y sus coordenas ya no son válidas para explicar el tránsito de la producción de fábrica a la producción “posindustrial?... Todas estas críticas están muy bien...Sin embargo, ¿en dónde clasificaríamos a las maquiladoras digitales, como la de Bangalore en la que decenas de miles de indios programan software para las corporaciones occidentales? ¿Es adecuado designar a estos indios como el “proletariado intelectual”?...¿Qué tipo de trabajadores son los inmigrantes que Alemania ha descubierto ahora que necesita como trabajadores intelectuales inmigrantes, principalmente programadores de computadoras?
¿Y en dónde situamos la figura del desocupado? ¿Este simboliza al puro proletario de hoy? La determinación sustancial del desocupado sigue siendo la de un obrero, pero al que no se le deja realizar su labor pero tampoco renunciar a ella; por lo que permanecen suspendidos en la potencialidad de trabajadores que no pueden trabajar....Y es que, hoy por hoy, los trabajos tienden a basarse en contratos de tiempo cada vez más cortos, por lo cual el estado de desempleo es la regla, el nivel cero, y el trabajo temporal la excepción.
¿Es esta la “sociedad posindustrial” cuyo mensaje a los trabajadores es que su tiempo se terminó, que su propia existencia está obsoleta y que lo único con lo que pueden contar es con la compasión puramente humanitaria?...Y es que hay cada vez menos lugar para los trabajadores en el universo del capital de hoy y uno debe deducir de este hecho la única conclusión consistente. Si la sociedad “posindustrial” de hoy necesita cada vez menos trabajadores para reproducirse, entonces no son los trabajadores los que están de más, sino el capital. ¿No tiene nada que decir Lenin, en este contexto?
¿Es que acaso ha desaparecido la explotación del hombre por el hombre en la época pos-industrial? ¿Cómo explicar, en este contexto, que el elemento clave de los nuevos acuerdos internacionales de comercio sea la “protección de la propiedad intelectual”, en dónde, curiosamente, siempre que, se fusiona una gran compañía occidental se hace cargo, al mismo tiempo, de las compañías del tercer mundo, y, lo primero que hace es cerrar el departamento de investigación. Así surgen fenómenos aberrantes como, por ejemplo que, en India, las comunidades locales descubren de repente que las prácticas médicas y los materiales que han estado usando durante siglos son poseídos ahora por compañías norteamericanas, de manera que deben comprárlas a ellas
El problema ahora es el estrictamente leninista: cómo enfrentar las imputaciones de los medios de comunicación, cómo inventar estructuras organizativas que confieran a esta inquietud la forma de una demanda política universal....En otras palabras, la lección “leninista” clave hoy es que la política sin forma organizativa de partido es política sin política...No tener en cuenta este hechos implicaría estar ante la misma respuesta de los jacobinos a los componedores girondinos: “¡Ustedes quieren la revolución sin una revolución!”.... Se trata de jugar el juego del sistema, comprometerse en la “larga marcha a través de las instituciones”, y, al mismo tiempo, "activarse" en los nuevos movimientos sociales, desde el feminismo, pasando por la ecología hasta el antirracismo....La “protesta antiglobalización” es el primer grano de un nuevo movimiento global, global con respecto a su contenido (apunta a una confrontación global con el capitalismo actual), así como en su forma (es un movimiento global e involucra una red internacional móvil...Es más global que el “capitalismo global”, ya que involucra en el juego a sus víctimas, es decir, a aquellos excluidos por la globalización capitalista.
Nos estamos acercando a un estado en que la afluencia privada es acompañada por la degradación global (ecológica) que empezará a afectarnos a todos pronto: la calidad del agua no sólo es un problema en el Reino Unido –un estudio reciente mostró que la totalidad de la fuente de donde se abastece de agua el área de Los Ángeles ya está tan afectada por químicos tóxicos artificiales que pronto será imposible potabilizarla, aun a través de los filtros más avanzados–.
La respuesta última al reproche de que las propuestas de la izquierda radical son utópicas debería ser que hoy la verdadera utopía es la creencia en que el actual acuerdo general capitalista liberal-democrático pueda continuar indefinidamente sin cambios radicales. Así, regresamos al viejo lema de 1968 “Soyons réalistes, demandons l’impossible!” (“¡Seamos realistas, demandemos lo imposible!”): para ser de verdad “realista”, uno debe considerar evadirse de los constreñimientos de lo que aparece como “posible” (o, como normalmente lo llamamos, “factible”).
Lo que verdaderamente está en juego en las luchas políticas de hoy es cuál de los dos viejos partidos principales, los conservadores o la “izquierda moderada”, lograrán presentarse a sí mismos como los que verdaderamente encarnan el espíritu posideológico, contra el otro partido al que se descalificará diciendo que “todavía está atrapado por los viejos espectros ideológicos”. Si los años ochenta pertenecieron a los conservadores, la lección de los noventa parecería ser que, en nuestras sociedades capitalistas tardías, la socialdemocracia de la tercera vía (o, más marcadamente aún, los poscomunistas en las países ex socialistas) funciona efectivamente como la representante del capital como tal, en general, contra sus facciones particulares representadas por los diferentes partidos “conservadores”, los cuales, para poder presentarse su mensaje como si se dirigiera al conjunto de la población, también tratan de satisfacer las demandas particulares de los estratos anticapitalistas (digamos, de los trabajadores de clase media “patrióticos” amenazados por la fuerza de trabajo barata de los inmigrantes).
Anteriormente hemos hablado de la "tercera vía"....El sueño de la tercera vía de la izquierda era que el pacto con el diablo funcionara: OK, ninguna revolución, aceptamos el capitalismo como lo único a lo que puede jugarse, pero por lo menos podremos mantener algunos de los logros del Estado de bienestar, además de construir una sociedad tolerante hacia las minorías sexuales, religiosas y étnicas.... un mundo en el que el dominio ilimitado del capital no se complemente con la tolerancia del liberalismo de izquierda, sino por la típica mixtura pospolítica de un espectáculo puramente publicitario junto con las preocupaciones de la Mayoría Moral...
En los últimos años, ya hubo numerosas señales de que el pacto antifascista posterior a la Segunda Guerra Mundial está crujiendo lentamente. Los llamados “tabúes” están cayendo, desde los historiadores “revisionistas” hasta los populistas de la Nueva Derecha. Paradójicamente, los que están socavando este pacto se refieren precisamente a la misma lógica de la victimización universalizada por los liberales: seguramente hubo víctimas del fascismo, ¿pero qué hay de las otras víctimas de las expulsiones posteriores a la Segunda Guerra Mundial? ¿Qué hay de los alemanes desalojados de sus hogares en Checoslovaquia? ¿No tienen también algún derecho a una compensación (financiera)?
El futuro inmediato no pertenece a los provocadores derechistas abiertos como Le Pen o Pat Buchanan, sino a gente como Berlusconi y Haider, esos abogados del capital global con la piel de lobo del nacionalismo populista. La lucha entre ellos y la izquierda de la tercera vía es la lucha por ver quién será más eficaz en neutralizar los excesos del capitalismo global, si la tolerancia multiculturalista de la tercera vía o la homofobia populista. ¿Será esta aburrida alternativa la respuesta de Europa a la globalización? Berlusconi es lo peor de la pospolítica; ¡incluso The Economist, esa estoica voz del liberalismo antiizquierda, fue acusado por Berlusconi de ser parte de una “conjura comunista” cuando le hizo algunas preguntas críticas sobre cómo es que una persona declarada culpable de crímenes podía llegar a ser primer ministro! Lo que esto significa es que, para Berlusconi, toda oposición a su pospolítica se basa en una “conjura comunista”. En cierto modo, tiene razón; ésta es la única oposición verdadera. Todos los demás –los liberales o la tercera vía– están jugando básicamente el mismo juego que él, sólo que con un ropaje diferente. La esperanza tiene que ser que Berlusconi también tenga razón con respecto al segundo aspecto de su paranoico mapa cognitivo: que su victoria dará ímpetu a la verdadera izquierda radical.
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2015.12.11 12:08 felipustero La autodestrucción de la izquierda. Parte II: Los intelectuales y los políticos

Los apodados como "intelectuales", esas figuras que supuestamente por sus conocimientos e incluso por su integridad moral velan por mantener un discurso crítico con el poder o poderes que rigen nuestra sociedad, para que no devengan en tiranías, suelen ser un mito más que se construye y mantiene en la organización social. Siendo su papel real no ese indicado, sino aquel en el que simulan hacer esto, pero hacen lo contrario, fortalecer y salvar a los poderes que dicen criticar. Si continuamos con la entrevista a Jean Bricmont que comentábamos en la Primera parte, vemos que nos habla sobre ellos, los intelectuales: El problema con los intelectuales es que les encanta pretender que son críticos del poder cuando en realidad lo legitiman. Por ejemplo, lamentarán que nuestros gobiernos occidentales no hacen lo suficiente para promover nuestros valores (a través de intervenciones y subversiones), lo que, por descontado, refuerza el concepto de que “los nuestros” o “nuestros gobiernos” hacen eso de buena voluntad, algo de lo que conviene dudar, como trato de explicar en mi libro. Estos intelectuales en ocasiones son criticados, ¿pero por quién? En general por figuras marginales, creo. Siguen dominando en los medios de comunicación y en la esfera intelectual. 1 Esto ustedes creo que lo han visto multitud de veces en esos debates o tertulias aburridísimos que no aportan nada salvo el ser el modo de ganarse la vida de gente que lo único que hace es la pelota y el ridículo. Bien, son los medios corporativos y esa es su deplorable función. Sin embargo, el problema no se queda ahí, porque tenemos intelectuales reconocidos y considerados realmente críticos con las estructuras de mando, político y económico, que también se prestan a ello. Basta ver la actitud que ha tenido el lingüista y analista político norteamericano Noam Chomsky con la que se llamó como "Primavera Árabe". Término este que fue puesto en escena por los neocón, alabando el papel de George Bush hijo en Oriente Medio en el año 2005 y resucitado cuando se preparó esa gran campaña de recolonización de esta zona mencionada y del norte de África conocida como "Primavera Árabe", y luego, cómo no, asimilado por la izquierda. 2 Para él (Chomsky) esto era algo fantástico que no había visto en tiempos, unas movilizaciones populares masivas exigiendo libertad, democracia y justicia social, ahí es nada. La realidad, menos ideal, mostraba un retrato completamente diferente: preparadas años atrás estas revueltas por la Administración estadounidense bajo la directrices de las corporaciones y siguiendo ejemplos de estrategias exitosas preparadas por ellos, como la de Otpor en Serbia. 3 Además, se echaría mano de organizaciones muy violentas e intolerantes, como los Hermanos Musulmanes o la propia Al Qaeda, para lo que el engaño no consiguiese, lo lograse el uso de la fuerza. Les recomiendo la siguiente información sobre el Origen de la "Primavera Árabe". Hasta tal punto han ido intelectuales como Chomsky y otros, que se niegan a reconocer esa evidente realidad y se mantienen en esa imaginaria historia que les reconforta. Afortunadamente siempre habrá personas que velen por contar los hechos tal y como fueron, no según convenga. Dan Glazebrook reflejaba la disparatada e irresponsable conducta y postura del lingüista estadounidense: ...en una entrevista con la BBC, a un mes ya de rebelión -y, sobre todo, a solo cuatro días antes de la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU 1973 y del comienzo de la guerra relámpago de la OTAN- él [Chomsky]eligió calificar a la rebelión como "maravillosa". En otra parte el se refirió a la toma de la ciudad del este de Libia, Bengasi, por bandas racistas como "liberación" y a la rebelión como "inicialmente no violenta".4 La tozudez de intelectuales tal y como el estadounidense Chomsky en mantenerse en esa postura, por ejemplo en la entrevista con Dan Glazebrook, 4 que lo que realmente hizo y hace es justificar una agresión militar externa contra un país soberano alterando la realidad a su capricho, nos hace ver que los intelectuales de izquierda lo mejor que podían hacer muchas veces es simplemente no inmiscuirse; pues, como lo hacía ver Jean Bricmont, se convierten en legitimadores y valedores de los grandes magnates al reflejar incluso supuestas buenas intenciones donde solo hay intereses económicos y políticos. Así, lo que ocurrió en Libia nada tuvo que ver con una revuelta popular y pacífica. Fue una insurrección promovida desde el exterior muy violenta, ya desde el comienzo, largamente preparada durante años. Tal y como los mismos hechos atestiguaban: La realidad muestra que los "manifestantes" eran en realidad insurgentes fuertemente armados que arrasaron secciones enteras de las paredes de hormigón armado de una base militar de Bengasi, y después se hicieron con el control de artillería pesada y de vehículos blindados antes de apoyar a los rebeldes armados en las ciudades y pueblos cercanos. 5 La actitud de estos "manifestantes", en verdad mercenarios, no se hubiese tolerado en ninguna parte del mundo, pero aquí, en Libia, los intelectuales querían que comulgásemos con ruedas de molino. En realidad, la imagen completa de "manifestantes pacíficos siendo masacrados" estaba invirtiendo la realidad. De hecho, Forte indica, los rebeldes "quemaron comisarías de policía, entraron por la fuerza en los edificios de los servicios de seguridad, atacaron oficinas del gobierno y quemaron vehículos" desde el mismo comienzo, a los cuales las autoridades respondieron con "gas lacrimógeno, cañones de agua y balas de goma -muy similar a los métodos frecuentemente usados en las naciones occidentales contra manifestantes mucho más pacíficos que carecen del elemento de sedición". Solo una vez que los rebeldes habían ya ocupado los edificios del ejército en Bengazi, robando sus armas y empezando a usarlas contra las fuerzas del gobierno, las cosas empezaron a intensificarse. 6 Tenía que ser precisamente un rival de Gadafi, el presidente de Uganda Yoweri Museveni, el que con el sentido común que les faltaba a otros expresaba lo sucedido de forma bien clara y cómo se debía actuar: Cuando los alborotadores están atacando las comisarías de policía y las instalaciones del ejército con el objetivo de tomar el poder, entonces no son ya manifestantes; son insurreccionistas. Tendrán que ser tratados como tales. Un gobierno responsable tendría que hacer un uso razonable de la fuerza para neutralizarlos. 7 Un comportamiento similar, es decir, intentando cambiar la realidad e inventando un discurso de acuerdo o más acorde a interese particulares y a lo que decían los medios de comunicación corporativos, seguían destacados intelectuales de la izquierda alternativa española, como son Pascual Serrano o Juan Carlos Monedero. En un escrito realizado por ambos: Que el miedo al imperio no nos paralice, publicado en Rebelión (Una página creada a propósito para controlar y engañar a la gente de izquierda, donde se mezclan artículos de calidad -ej. de Dan Glazebrook- para servir de gancho, con otros cuyo objetivo es confundir y desactivar a las personas y colectivos sociales. Como han hecho con el movimiento que se oponía a la guerra en Libia o Siria) indicaban: "Los levantamientos populares que se están sucediendo en los países árabes abren sin duda la peligrosa posibilidad de que despierten, e incluso faciliten, la intervención de las potencias occidentales vía OTAN, con la consecuente tragedia de ocupación, crimen y atropello a la soberanía que caracteriza las intervenciones de la Alianza y los Estados Unidos.
Muy inteligentemente los gobiernos europeos han abandonado a los dictadores una vez comprobado que no pueden seguir manteniendo la farsa. Mubarak, Ben Ali, Gadafi, escogieron un camino contrario a los intereses de sus pueblos y fueron arrastrados por el viento popular." 8 Bien, en el primer párrafo tienen razón muy parcialmente, ya que no hubo levantamientos populares prácticamente en ningún país, salvo algo que se vio en Bahréin o Arabia Saudí, más por imitación de lo que supuestamente estaba ocurriendo en otros países que por una inicativa preparada y propia de la gente de allí. Para comprender y comprobar esto que digo ver el artículo que he enlazado antes sobre El Origen de la "Primavera Árabe". Además, en el segundo párrafo no aciertan a ver lo que estaba pasando. Los líderes occidentales, nuestros tiranos, utilicemos la palabra apropiadamente, no abandonaron al verse en una farsa; abandonaron y atacaron a estos gobernantes porque estaban haciendo cosas que no les gustaban, especialmente Gadafi. Habían cometido el delito de buscar la independencia económica de África, encabezados por el líder libio. Recomiendo estos dos artículos, sobre la figura de Gadafi y lo que estaba ocurriendo en el continente africano: Muamar Gadafi: luces y sombras y La guerra de occidente contra el desarrollo africano continúa. El tercer párrafo, al menos en el caso de Gadafi, es completamente falso. Si algo hizo su gobierno desde su llegada, tras una revolución real, fue mejorar la calidad de vida de los libios, hasta convertirlo en el país más desarrollado de África y mejor en muchos aspectos a la propia España ( ver este enlace: Una comparativa entre la democracia en Libia durante la época de Gadafi y la de España). 9 Como ven, la actitud de los intelectuales de izquierda es más perjudicial que beneficiosa, porque en vez de aportar buen juicio y una opinión rigurosa, justa y equilibrada, llevan a cabo una estrategia bastante reprobable: timorata, no atreviéndose a denunciar claramente las falsedades vertidas por los grandes medios de comunicación, y participando en los argumentos de la justificación para una agresión militar en vez de exponer claramente tanto su falsedad como su ilegalidad; además de ver buenas intenciones y buen fondo donde no lo hay, ya que quienes dirigen nuestras sociedades, especialmente los dueños de las corporaciones, no se mueven por motivos altruistas o humanitarios, sino por intereses egoistas de ambición de poder y codicia. No es extraño entonces que en occidente la izquierda lleve naufragada décadas, sin ser capaz de dar ninguna solución ni a los problemas nacionales ni, por supuesto, a los internacionales. Como indica Bricmont, estos intelectuales de izquierda y sus actitudes son criticadas por otros intelectuales y analistas, pero tales denuncias y críticas serán censuradas por los medios de comunicación: los corporativos y los "alternativos" que mayor fuerza económica y de difusión tienen (que por algo la tienen). En relación a los políticos, tenemos un caso muy ilustrativo y que va a servir de ejemplo de si la izquierda tiene alguna posibilidad futura, es del de Jeremy Corbyn en Gran Bretaña. Aquí estamos ante un caso en el que las bases del partido han elegido a una persona que supuestamente no va a seguir los pasos nefastos de personas (o personajes) como Tony Blair y que tienen, parece ser, un historial de pensamiento y de acción anticolonial. Y esto es bueno verlo y testarlo, porque que en occidente aparezaca una figura política que ocupa un cargo de relevancia y puede ocupar una presidencia tan importante como la británica y que sea realmente anticolonial, sería una maravillosa novedad. Tal vez demasiado maravillosa para poder ser creída. Corbyn y su partido, los laboristas, están aparentemente en una difícil situación: apoyar la estrategia de (supuesto) ataque al ISIS en Siria e Irak o no hacerlo y quedar como indecisos o incluso cobardes. Sin embargo, como aclara Christof Lehmann (uno de los mejores analistas políticos del mundo), la solución es más sencilla. 10 Más sencilla si se tiene la intención de actuar de forma honesta y valiente. Esta es: - Mostrar con claridad, rigor y sinceridad el papel de su país en el fomento de la violencia en Siria y en esa organización mercenaria que es el ISIS. Como creo que conocen, Roland Dumas, que fue Ministro de Exterior francés, denunció públicamente como altos cargos británicos le propusieron dos años antes del ataque sobre Siria participar en el plan que tenían preparado contra este país. Él lo rechazó. Del mismo modo, pueden denunciar que la destrucción de Irak ha posibilitado todo esto y no de forma indirecta o involuntaria, sino bien premeditada y pensada, tal y como se explica en el anterior enlace sobre el ISIS. - En relación a esta participación internacional en estos bombardeos hay algo que curiosamente rara vez se plantea en occidente: ¿Qué legalidad hay para llevar a cabo tales acciones? Esto muestra y demuestra nuestras escasas convicciones sobre el respeto al derecho internacional y, en definitiva, a la libertad, la democracia y la paz, que van ligadas al primero. Corbyn puede denunciar que su país no es quién para bombardear en ninguna parte del mundo, ya se vio lo que hizo tantas veces antes: Irak, Libia..., y a que el Gobierno legítimo de Siria no le dio ningún permiso para hacerlo. ¿Cómo veríamos que Irán viniese a Inglaterra o Francia a bombardear estos países sin que nadie le invitase, solo porque le dio la real gana de hacerlo? Creo que lo veríamos mal. La solución al problema de la violencia en Siria, al de la violencia terrorista islamista en general, es en verdad simple. Basta dejar de apoyar a estas organizaciones, de alimentarlas, de entrenarlas, de armarlas; pero, y aquí está el pero, entonces el poder económico, industrial y financiero, occidental perdería una de sus bazas principales para imponer sus criterios e intereses en el mundo sobre sus rivales (fundamentalmente las compañías rusas y chinas). Aquí debería estar el papel y la labor de Corbyn y de su partido laborista, aunque tengo la impresión de que no van a estar por la labor.
PS: Relacionado con este artículo tienen este otro: El papel de los progresistas occidentales en la recolonización de África.
Notas: 1. La izquierda se ha autodestruido aceptando las intervenciones humanitarias. Entrevista a Jean Bricmont. Público. 25.11.2015. 2. Charles Krauthammer.The Arab Spring of 2005.The Seattle Times. 21.03.2005 3. Tina Rosenberg. Revolution U. Foreign Policy. 17.02.2011. 4. Dan Glazebrook. Libya and the manufacture of consent. Al-Ahram, noviembre, 2011. 5. Tony Cartalucci. US Libyan policy: zero legitimacy. Land Destroyer. 6. Dan Glazebrook. "Slouching towards Sirte" review. Divide and Ruin. 2013. p. 74 7. Maximilian Forte. Slouching towards Sirte. NATO´s war on Libya and Africa. Baraka books, 2012, p.285. 8. Pascual Serrano y Juan Carlos Monedero. Que el miedo al imperio no nos paralice. Rebelión. 27.02.2011. 9. Mikel Itulain. El "Déjà vu" de Pascual Serrano. ¿Es posible la paz?, 2.9.2013. Enlace 10. Christof Lehmann. Corbyn's Syria Quagmire: Testing Labour's Honesty. nsnbc.me. 28.11.2015.
http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.es/2015/12/la-autodestruccion-de-la-izquierda_10.html
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2015.11.15 13:22 felipustero Los atentados de París: Cui bono?

Esta imagen tomada de Twiter puede parece muy descriptiva de lo que ha ocurrido con los atentados de París y la intervención francesa en Siria, pero no es real. El ISIS no se venga de nada, el ISIS es una organización mercenaria que actúa finalmente bajo las pautas de los magnates occidentales. La imagen real es de una Francia amparando a los mercenarios terroristas en Siria y que luego parte de estos mercenarios son dejados actuar aquí por los servicios de inteligencia occidentales al estilo de lo que se conoció y se conoce (pues Gladio actúa hoy también) como red Gladio.
Cui bono? es una locución latina que, como conocen, pregunta: ¿Quién se beneficia? Esta es una cuestión base y clave para entender los asuntos políticos y económicos, marcados especialmente por intereses particulares. Tanto en la política como en la economía poco o nada se deja a azar, estando bien definido el rumbo a seguir y quienes se beneficiarán de este camino trazado o preparado. Luego puede cumplirse o no, porque en la vida todo no puede salir ni saldrá según lo planificado, pero serán situaciones más o menos excepcionales a las que se les pondrán de forma rápida acciones enmendadoras y correctoras. Por ese motivo, viendo los atentados mortales sobre multitud de civiles, que tantas veces han ocurrido a lo largo y ancho de la historia y a lo largo y ancho del mundo, como los que vemos ahora en París, podemos ver un claro patrón. Unos desalmados, suficientemente fanatizados, que cometen físicamente los crímenes y, detrás de ellos, los autores intelectuales, que obtienen el beneficio. Beneficio ya logrado al conseguir hacer obediente y sumisa a una población mediante el terror, que seguirá directrices de los dirigentes que antes rechazaba por ser contrarias a cualquier mente cabal y especialmente dañinas a sus intereses particulares. El caso de París es meridianamente claro. He expuesto desde hace ya tiempo como los que mandan en las sociedades occidentales pretendían indignar a sus ciudadanos para justificar una agresión abierta sobre Siria. Agresión que se uniría a la mercenaria ya lanzada sobre este país desde 2011, pero que no ha podido destruir al Estado y al Gobierno sirio, al tener un enorme apoyo popular. Motivo este por el que en Siria no hay una guerra civil, es decir, un sector de la población siria luchando contra otro sector. Los pasos seguidos para lograr esta indignación han sido un proceso de acercamiento y de aumento de escala de los atentados terroristas. Aspecto este que ya indicamos que sería así al no conseguir alterar con los procedimientos anteriores a la opinión pública. Estos han sido: 1º. Difusión de atentados horribles en gran escala sobre minorías étnicas o religiosas en Siria. Bastantes de ellos creados ficticiamente a raíz de generar el mito del Estado Islámico como una organización que surgía como resultado del odio hacia los países occidentales 2º. Secuestros y ejecuciones de ciudadanos occidentales. En este caso también con abundante ficción. 3º Atentados no en países más o menos lejanos como Siria, sino directamente en Europa. Acompañados de cierta retórica de ataque a la libertad o la democracia. Es lo ocurrido con Charlie Hebdo.
Ahora, visto que todo esto no ha servido, como no han sido suficientes las trampas y mentiras "humanitarias" y mediáticas, y añadido a esto especialmente la irrupción de una potencia militar como Rusia que está decidida a acabar con los mercenarios de los dirigentes occidentales, estos no han dudado en actuar del modo más rápido y contundente posible. Primero fue el derribo del avión de pasajeros ruso en suelo egipcio, con el fin de hacerle ver al pueblo y al Gobierno ruso lo caro que le puede salir tal intervención. Y en segundo lugar ha sido este tipo de atentados como el de París de ayer viernes 13 de noviembre, para crear una indignación y preocupación generalizadas con las que tener sustento para una intervención militar directa en Siria con la falsa excusa de combatir al terrorismo, pero con el objetivo real de destruir al Estado sirio para ir controlando Oriente Medio y de aquí proceder a una guerra de desgaste más directa sobre Rusia y China, los objetivos reales y sus rivales comerciales. Porque esto, no lo olviden, es una guerra comercial. Lo es porque la preocupación principal y de la que deriva la política exterior de la mayor potencia mundial, Estados Unidos, es el evitar que nuevas potencias aparezcan y le hagan competencia. Lo decía el que fuese miembro de la Administración Bush (hijo) y presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, haciendo referencia ya en 1991 al obstáculo que suponía para ellos Siria, que por eso es atacada: "[Hay que]eliminar a aquellos viejos regímenes clientes soviéticos antes de que el próximo superpoder venga a desafiarnos." 1 El que sea Francia el centro de estos ataques se entiende porque ellos están desplegando su ejército hacia Siria, como el buque de guerra Charles de Gaulle, 2 pero como decía al principio, no por una venganza de unos mercenarios que están verdaderamente al servicio del poder occidental, sino como una acción para llevar a la guerra a Francia y a Europa en Siria. Los interesados principales en esto son los magnates estadounidenses y sus cómplices europeos.
Hoy habrán visto que he sido muy escueto, que no he adjuntado las abundantes referencias que acompaño a cada texto. El fin de hacerlo así es el de ser claro y conciso, para poder dar lugar principalmente a una reflexión necesaria sobre estos aparentemente disparatados y alocados sucesos, para que la suya sea una reflexión serena basada en la razón y en algo de conocimiento, para que no se dejen arrastrar por la ola destructiva de la indignación y causemos, por irracionalidad y desconocimiento, un desastre generalizado.
http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.es/
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2015.10.27 20:40 pedropdios OTRA ASIGNATURA DE RELIGION ES POSIBLE, ANTE LA OPCION POR UNA ESCUELA PUBLICA Y LAICA

OTRA ASIGNATURA DE “RELIGIÓN” ES POSIBLE
“CULTURA RELIGIOSA/ Historia de las religiones o fenómeno religioso en la historia, complementado con una Educación en la competencia Espiritiual (Inteligencia Espiritual e interioridad) en el contexto de las inteligencias multiples”
Desde la llegada de la democracia cada cambio político se ha acompañado de un vuelco en los estándares de la enseñanza. Hasta cinco planes distintos (LODE, LOGSE, LOCE, LOE y LOMGE) han ido jalonando estos años. Esta situación anómala y absurda, que muestra un país polarizado y aún a la greña en cuestiones fundamentales, tiene un reflejo especial en la enseñanza de la religión.
En casi todos los países de nuestro contorno europeo se da, con distintas variantes, una enseñanza de la religión en la escuela pública.
A- ENSEÑANZA DE LA RELIGION EN EUROPA:
Lo europeo, respecto al tema de la enseñanza religiosa en la escuela en cualquiera de los modelos, es respetar la libertad de con¬ciencia y por tanto garantizar tanto la oferta como la libre elección. Pero tam¬bién lo europeo es incluir curricular y temáticamente la/s religión/es en la edu¬cación.
Los dos modelos predominantes son el multiconfesional (modelo español, alemán, austriaco), donde se ofrecen varias religiones cuyo programa y profe¬sorado depende de las autoridades reli¬giosas, o el cultural-espiriual (finlandés, noruego, sueco, reino unido), donde la enseñanza de la religión se integra como otra área más (obligatoria) bajo la dirección y supervisión de las autoridades educativas.
La creciente implantación a escala europea de un modelo educativo basado en competen¬cias, es una oportunidad para, desde la reivindicación de la inclusión de la com¬petencia espiritual, innovar o cambiar en su integridad, de acuerdo con las nuevas demandas de los ciudada¬nos, la vieja asignatura de religión. Así pues, en lugar de atrincherarse en la defensa de un espacio en riesgo de gue¬tificación, o de agitar la bandera de un laicismo excluyente y privatizador, es hora de situarnos proactivamente, dejar viejas batallas e ir a un nuevo pacto sobre el lugar de la religión en la escuela.
¿EN QUE DIRECCION ES POSIBLE UN PACTO?
En la normalización de la enseñanza de la reli¬gión sobre la base de la competencia espiritual y moral y cultural religiosa, es decir en una orientación más cultural y menos doctrinaria y en un mayor protagonismo de las autoridades educativas, sin excluir la colaboración de las instancias religiosas.
El carácter ideológico, catequético y de adoctrinamiento tal como está concebida la asignatura de la mal llamada religión católica se impone frente al estudio del “hecho religioso” como un elemento más de la cultura en la que vivimos. Desde esta concepción, la asignatura de religión debería quedar fuera del curriculum de los centros públicos y concertados, y como tal, relegada al espacio propio de cada comunidad religiosa. La escuela pública debe ser el espacio para compartir, convivir y entender “Los diferentes hechos culturales, históricos, sociales, científicos, filosóficos…y también religiosos, desde una cosmovisión inclusiva”.
B- NECESIDAD DE UNA NUEVA ASIGNATURA DE RELIGION ACONFESIONAL”:
Una vez eliminada asignatura de religión en su formato actual, descartado cualquier tipo de adoctrinamiento confesional y moral y proselitismo religioso nos preguntamos:
-¿Es innata en el ser humano la dimensión espiritual, de trascendencia o auto-trascendencia más allá de las religiones y confesiones?
-¿Es necesario la educación en el fenómeno religioso –religiones- como una realidad cultural y antropológica en la historia, así como de sus luces y sus sombras?. ¿Es necesario educar en el fenómeno religioso ante las desviaciones y los peligros de los fundamentalismos religiosos actuales e históricos (caldo de cultivo de sectas, violencia, guerras y terrorismo)?
-¿Es necesaria una asignatura y esta obligatoria en la enseñanza pública que estudie el fenómeno religioso y la historia de las religiones de manera no confesional?
-¿Haría falta crear un grado específico para poder impartir esta asignatura?
-¿Qué facultad impartiría esta asignatura: de teología, civil, una combinación de ambas? ¿Sería necesario realizar una oposición para poder impartir las clases en la enseñanza pública con su cap (curso de adaptación pedagógica) o master correspondiente?
-¿Qué hacer con los profesores de religión actuales? ¿se echan todos a la calle, se reciclan….?
Estoy convencido de que la religión forma parte de nuestra cultura, y porque creemos que es necesario conocer de la forma más objetiva posible, que no sea catequesis, el fenómeno religioso. Y porque conocer las religiones de otros, evidentemente, es educar para la paz. Creo que una educación pública en cualquier país del mundo se merece una asignatura obligatoria sobre la cultura religiosa e historia de las religiones, como instrumento de diálogo y de respeto mutuo en una sociedad cada vez más plural, intercultural e interreligiosa. Serviría también para profundizar en las raíces más secretas de nuestra cultura, con sus luces y sus sombras.
Esta asignatura obligatoria tendría la categoría de las demás especialidades, estaría impartida por especialistas con acceso en concurso-oposición (previo estudio de un grado universitario y su master cap) y en ningún caso estaría bajo el control de ninguna autoridad religiosa.
Un NO:
-“No a la enseñanza confesional de cualquier religión en la escuela pública. La escuela no es el ámbito educativo de ninguna catequesis o adoctrinamiento de fe religiosa”, por tanto, un no rotundo a la asignatura de religión tal como está hoy planteada a nivel institucional y curricular, -No al modo actual de acceder los profesores a impartir las clases –dependen en exclusiva de la decisión y los criterios subjetivos del obispo a través de su delegado de enseñanza-,….
Un SÍ:
-Un sí a una cultura religiosa y pluri-religiosa desde el punto de vista de adquisición de conocimientos, y ¿por qué no? de experiencias que los enriquezcan (1). -Un sí a educar en el desarrollo de la dimensión espiritual del ser humano, en la Inteligencia Espiritual en el contexto de las inteligencias múltiples, en la interioridad, en el silencio etc (2).
Todo lo anterior y mucho más debe ser materia de curriculum obligatoria para todos, por tanto un SÍ a una asignatura de cultura religiosa obligatoria y evaluable para todos y en todos los niveles de la enseñanza.
Parece concitar un mayor consenso social el aceptar tratar en las aulas la historia de las religiones o el hecho religioso y entre ellas como una de tantas la religión cristiana en sus diferentes confesiones (protestantes, anglicanas, católica …), –aunque se le pueda dedicar más tiempo a esta por razones obvias de que el cristianismo es la religión mayoritaria y de cuyas raíces culturales y religiosa procedemos para lo bueno y para lo malo -.
PROPUESTA: ¿Cómo podrían acceder a la plaza de profesor de Cultura religiosa (Hª religiones -fenómeno religioso) complementado con Inteligencia Espiritual e interioridad (inteligencias múltiples):
Crear un grado específico universitario (con su master cap) y realizar una especie de pruebas y oposiciones. El grado formaría a profesores no solo que no adoctrine sino que enseñen cultura religiosa en el más amplio sentido de la palabra, la realidad de la espiritualidad laica y la mística de occidente, oriente etc, la interioridad, el silencio, la inteligencias múltiples en especial la inteligencia espiritual etc Por supuesto que al estar en un país de cultura cristiana y católica mayoritaria se dará una cierta preeminencia a la misma (como si estuviésemos en alemania profundizaríamos más en la confesión Luterana) sin ir nunca en detrimento ni desvaloración de las demás culturas religiosas.
PROPUESTA: ¿Qué hacer respecto a los PROFESORES actuales de religión (más de 17.000)?:
Dejar claro de que todos conservarían su trabajo. Elaborando un periodo de transición, previo curso de reciclaje y actualización al nuevo temario de la nueva asignatura y exigiendo como a todo docente una formación permanente. Esto temas deben tratarlo profesionales al respecto, gente formada para ello, más allá de que sean creyentes o no. Eso sí, desde una posición abierta, respetuosa, tolerante, sin pretender catequizar ni convertir con proselitismo a nadie. Y sobre todo que les apasione transmitir estos conocimientos tan importantes y al mismo tiempo tan delicados y complejos. No olvidemos que en la universidad pública por ejemplo en la ucm , en las Carlos III y en otras tantas universidades hay diferentes cátedras dedicadas a estos temas de las Religiones….
RESUMIENDO:
1º-Se elimina la asignatura confesional actual de Religión y moral católica tal como está hoy implantada (pagada por fondos públicos y puestas en manos de la iglesia tanto a nivel de elaborar los curriculum como de decidir unilateralmente la elección de a qué profesores contratar o no, a cuales hacerlos indefinidos y a cuales no….)
2º- Frente a un modelo de enseñanza confesional de la religión en la escuela pública abogamos por una “enseñanza cultural no confesional de la religión junto con una educación de la competencia espiritual” (Finlandia, suecia, noruega, Reino Unido)
3º-Apostamos por una nueva asignatura de religión no confesional, libre de todo tipo de adoctrinamiento religioso y sin ninguna tutela eclesial o religiosa: Una asignatura obligatoria y evaluable que estudie la “Cultura religiosa: Historia de las religiones y del fenómeno religioso, junto con una educación en la competencia espiritual” en todo el tramo educativo.
4º-Se implementa en todo el tramo del sistema educativo público la asignatura no confesional, obligatoria y evaluable de “Cultura Religiosa: Historia de las religiones y del fenómeno religioso y Educación en la competencia espiritual”
5º-Crear un grado universitario con sus oposiciones respectivas para preparar a profesionales que puedan impartir dicha materia
6º- ¿Qué se hace con los más de 17.000 profesores actuales?: 1º- Dejar claro que no van a perder su trabajo; 2º que deben someterse a una especie de curso de habilitación, de reciclaje y actualización al temario de la nueva asignatura y exigirle como a todo docente una formación permanente. Para lo cual se ve necesario conocer bien su realidad, su trabajo, su larga experiencia… a través de los distintos sindicatos de profesores…. (Nos llevaríamos gratas sorpresas del servicio que muchos profesores actuales de religión realizan en la escuela pública al mismo tiempo que conoceríamos también los profesores más recacitrantes que usan las clases para catequizar y adoctrinar en la confesión católica pura y dura).
(1) La cultura religiosa. Son innegables los pilares sobre los que se asienta nuestra sociedad, el no querer verlos obedece más a una cuestión de obcecación ideológica que a otra cosa. Pongo siempre el mismo ejemplo: Si un niño observa el cuadro de la Anunciación de Fra Angelico, para captar mucho más su belleza y, por tanto, su sentido, tiene que conocer la escena que en él se representa. Saber quien es María, quien es el Ángel Gabriel y qué posible diálogo están teniendo los dos en el cuadro. En Andalucía, otro ejemplo, sería llamativo contemplar la emoción de muchos jóvenes al ver pasar su cofradía por delante y que no supieran quien es el "Caifás" que está condenando a Jesús. Por otro lado, en esta sociedad pluricultural y plurireligiosa, es imprescindible que nuestros alumnos sepan que la peregrinación a la Meca es uno de los cinco pilares del Islam, qué es el Ramadán, en qué contexto predicó Mahoma, como llegó Sidharta al nirvana, o qué se celebra en el Shabat. Es necesario que conozcan los libros diferentes libros sagrado en los que se fundamentan estas diferentes y milenarias tradiciones religiosas.
(2) La dimensión espiritual del ser humano más allá de las religiones. -cada vez más gente es capaz de verlo, incluso gente que discrepa o se siente lejos de cualquier tradición religiosa. Siento que es un tema que hay que empezar a poner encima de la mesa e ir superando todo prejuicio religioso heredado de más de 40 años de nacional catolicismo. Hay profesores que desde su propia libertad de cátedra están introduciendo esta dimensión en sus clases. Me consta que hay colegios que también. Así como en la escuela se trabajan otros aspectos que se consideran elementales para la educación de los niños y jóvenes y que en los actuales currículos se trabajan a través de las llamadas competencias (por desgracia, otros elementos fundamentales como la educación artística o la música van perdiendo relevancia en beneficio de otros relacionados con el mundo mercantilista y competitivo en el que vivimos y que a nuestro ministro de educación le parecen más importantes), también sería necesario introducir esta dimensión espiritual de la que hablamos. Cada vez más gente –religiosa, creyente, agnóstica o atea- la consideramos no sólo básica, sino que constituye la raíz de la construcción de la persona. -¿A qué me refiero concretamente y cómo poder hacerlo? Pues, entiendo que desarrollar en los alumnos aspectos como la introspección, la educación de la respiración consciente, el gusto por el silencio, la capacidad de conexión con su misterio más profundo, de reposar en él a través de la meditación, la capacidad de asombro, de admiración por la belleza, de contemplación gustosa, la posibilidad de trascender lo mental y detenerse en lo intuitivo, en la experiencia más amorosa y del corazón, y otros muchos elementos más, son básicos para el crecimiento armonioso de los hombres y mujeres del futuro si es que es verdad que queremos una sociedad nueva. -Y me atrevo a decir que tampoco estará demás decirle a los estudiantes que a esa realidad profunda y a la vez trascendente, muchos la llaman Dios, Padre-Madre, Alá, el Buda, Misterio, Ser, Espíritu, lo más real de uno mismo, la Consciencia, etc, etc. Pero nunca adoctrinando ni haciendo ningún tipo de proselitismo. -[El otro día en la noticia que ha corrido por las redes sobre la iniciativa de los jesuitas en los colegios catalanes en los que estaban estrenando un modo nuevo de hacer escuela sin horarios, asignaturas, exámenes, etc., se hablaba de que en ese modelo nuevo, cada día se empezaba la jornada con un momento de introspección, de silencio. En la medida en que nos vayamos atreviendo a crear otro modo de enseñar diferente, este tipo de actividades y experiencias tendrán más cabida. Y si no, siempre hay momentos y espacios en los que pueda hacerse. Tengo una amiga que es profesora de tecnología y practica biodanza con sus alumnos/as. ¿Quien dice que el que no se lo propone no puede conseguirlo? ¿Quién lo impide? El reto, en esta coyuntura, será que los docentes que creéis en ello, os atreváis a dar estos pasos. El tiempo que estuve dando clases de religión en esta última etapa de mi vida, me atreví a introducir la meditación en varias (muy pocas) ocasiones. No lo hice más por falta de seguridad en mí mismo y por esos complejos que nos impiden romper e innovar. Puedo decir que luego fue de las experiencias que más me reclamaban los chavales. Experiencia de Juanma Palma en el blog del círculo de podemos de Espiritualidad progresista]
DOS OPINIONES DE AUTORIDAD RESPECTO AL TEMA: <<¿Qué debemos hacer con la religión en el sistema educativo? Es una pregunta compleja sobre la que hay que volver, porque está en la agenda política actual. La respuesta de los países es muy diversa. En trece Estados de la Unión Europea, la Religión es asignatura obligatoria. España está dentro de los otros catorce donde es materia optativa. Dentro de este grupo, Bélgica, Holanda e Irlanda, entre otros, destacan por el valor que dan a la asignatura en cuestión. Todos los Estados europeos sufragan la asignatura de la Religión en las escuelas, excepto Francia. Pero esta nación está replanteándose el tema tras los asesinatos de Charlie Hebdo. Cuatro días después, la ministra de educación convocó una reunión de los agentes sociales educativos para convencerlos de la necesidad de introducir en la escuela un tratamiento laico del hecho religioso. Cuando en España pensábamos que el conflicto era con la Iglesia católica, ahora resulta que va a ser con la religión musulmana. Eso, posiblemente, nos va a permitir situar mejor el debate. Supongamos que la población musulmana en España aumenta y exige que su religión se integre en el sistema educativo, según programas diseñados por sus autoridades religiosas. ¿Debemos pagar profesores musulmanes, como pagamos profesores católicos?. El preámbulo del currículo de la enseñanza católica recién publicado da la solución, aunque me extraña que haya sido aceptado por la Conferencia Episcopal. Creo que se ha colado de matute. Como les decía antes, parece que está escrito por una mano diferente al resto del currículo. Justifica la enseñanza de la religión católica no como una verdad absoluta, ni siquiera como una verdad, sino como una hipótesis que se presenta a los alumnos para que comprueben si ilumina la realidad. No les miento. Textualmente, lo justifica “por la necesidad de respetar y tener en cuenta el conjunto de valores y significados en los que la persona ha nacido como hipótesis explicativa de la realidad y que se denomina tradición”. Presenta la experiencia religiosa y, en concreto, la católica, como un modo de interpretar la realidad, de acuerdo con la experiencia de la humanidad. Esta me parece una propuesta humilde, completamente negada por el currículo, que puede admitirse sensatamente. La experiencia religiosa ha sido una de las grandes fuerzas que humanizó nuestra salvaje especie. No se fijen en las noticias de los periódicos, sino en el esfuerzo de unos primates por separarse de su pobre origen. La idea de Dios o de la transcendencia fue fundamental para sacarnos de la selva. Los problemas surgieron cuando las religiones se aliaron con el poder. Ahora es el momento de pedirles que contesten a la pregunta del comienzo: ¿piensan que debe haber una asignatura de religión confesional en la escuela pública? ¿Piensan que no se debe mencionar la religión en la escuela? ¿Piensan que debería haber una asignatura que explicara el fenómeno religioso, pero no desde un enfoque confesional? Ojalá comencemos un fructífero y luminoso debate (José Antonio Marina 3 de Marzo 2015)>>
<< No solo me parece deseable sino muy necesaria la enseñanza del hecho religioso en la enseñanza pública, y en todas sus fases como asignatura obligatoria y evaluable. Es indispensable que todos nuestros jóvenes conozcan al profeta Moisés y al profeta Mahoma –la Paz sea con ellos–, y al Maestro político Confucio y al maestro místico Laozi, a Buda y su camino para la liberación del dolor, a Mahavira y su doctrina de la no-violencia radical. Todos los jóvenes debieran leer el Dao De Jing y saber que “lo flexible es más fuerte que lo rígido”. Todos los jóvenes debieran conocer el Corán, cuyo compendio es: “Confía y sé generoso”. Todos los jóvenes debieran conocer y meditar la terrible historia de Caín y Abel o de cómo mata la envidia, y la historia del Arca de Noé o de cómo se salva la vida, y la historia de la torre de Babel o de cómo la soberbia confunde y enfrenta. Y las severísimas denuncias del profeta Amós, y las bellísimas promesas del profeta Isaías. Y las Bienaventuranzas de Jesús de Nazaret y la parábola la del buen samaritano, y la historia de Belén, de la Cruz y de la Pascua… y todo lo que inspiran. ¿Qué podrán entender nuestros jóvenes cuando entren a un museo, si no conocen esas cosas y muchas más? ¿Cómo podrán comprender nuestra historia, literatura, calendarios y fiestas? ¿Cómo podrán guiarse en lo más profundo de la vida?. Defiendo, pues, que en la enseñanza pública, al igual que las matemáticas y la geografía, se enseñe también el hecho religioso y todas sus manifestaciones, con sus luces y sus sombras, a lo largo de la historia. Que todos los niños y jóvenes conozcan el hecho religioso y las religiones en general, pero con tres condiciones: 1ª que sea una enseñanza laica, es decir, plural, no confesional; 2ª que los profesores no sean nombrados por las autoridades religiosas; y 3ª que los textos o curriculum no sean dictados por el obispo o el imán. Una religión dependiente de privilegios políticos está viciada, al igual que un sistema político dependiente de amparos religiosos. (J. Arregui. 14.11.13)
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2015.02.11 01:10 Macarito Por un huso horario correcto en nuestro país.

Los llamados husos horarios, cada uno de las 24 áreas en las que se divide la tierra conforme a los meridianos fueron inventados por Sandford Fleming, un ingeniero de ferrocarriles canadiense, alrededor de 1879. Unos años más tarde, en 1884 en Washington en una conferencia internacional realizada para aunar los horarios buscando que el mediodía horario se aproximara de la mayor forma posible al mediodía solar, se llegó a un sistema similar. Allí se fijó el meridiano de Greenwich como referencia y allí España, junto con Portugal, Reino Unido y Francia se ubicaron en el huso europeo occidental.
Seamos serios. Es verdad que Franco cambió el huso horario español para imponer un UTC+1, cosa que hizo mediante Orden de 7 de Marzo de 1940 y aún antes durante la Guerra. Pero lo cierto es que ninguno de los gobiernos de la democracia, entre los cuales el felipista (trece años) y el zapaterita (siete), hizo nada por revertir la situación, y bien al contrario, hasta la “agravaron”, añadiendo al desfase una hora más cada verano.
Hasta 1942 la península ibérica vivía acorde a la hora del meridiano de Greenwich, como Inglaterra y Portugal, pero el dictador aceptó entrar en el horario impuesto por Hitler en los territorios ocupados. En los años 60 del siglo pasado, el Ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne atrajo a las suecas a nuestras playas con el eslogan 'Spain is different'. Y aunque la sociedad española ha evolucionado desde entonces, lo cierto es que va a contracorriente del resto del mundo en algunos aspectos. Por ejemplo, los horarios de comidas. En España se desayuna temprano, a la misma hora que en otros países, pero, para desesperación de los hambrientos turistas, el almuerzo no se hace hasta las 14:30 y la cena siempre tiene lugar después de las 21:00.
Al otro lado de los Pirineos, Europa come sobre las 13:00, y es raro cenar después de las ocho de tarde. Independientemente de la cultura o el clima, todo el mundo, desde nuestros vecinos los portugueses, hasta en la lejana Nueva Zelanda, parecen tener un ritmo diferente a los españoles. Pero todo esto quedaría en mera anécdota si no fuera porque se ha relacionado con problemas en el aprovechamiento del tiempo. El retraso de la hora de irse a la cama provoca que el tiempo que los españoles dedican de media al sueño no llegue a las ocho horas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Jornadas de trabajo maratonianas, baja productividad laboral, comidas y cenas tardías respecto al resto de Europa, menos tiempo para la vida personal y el descanso, problemas de conciliación familiar... Son las consecuencias que, según un informe que fue aprobado en la Comisión de Igualdad en el Congreso de los Diputados, se derivan del sistema de horarios irracional que padece España.
Mientras en el extranjero les basta con 45 minutos para comer, los españoles parten la jornada laboral y dedican hasta dos horas a una contundente comida. Esto lleva a que, aunque la hora de entrada en la oficina es la misma que en otros países, se sale más tarde y el tiempo para dedicar a la familia, el ocio, y las tareas domésticas se reduce.
Un informe sostiene que volver al huso europeo occidental ayudaría a corregir este desajuste. Vivimos en un ‘jet lag permanente’. Como nuestra hora oficial no se corresponde con la hora solar, nuestras costumbres están alteradas.
~Vídeo explicativo muy interesante, "lo que el cambio horario oculta":: https://www.youtube.com/watch?v=K2lUhlSluxQ
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2015.01.18 23:38 racortmen El regreso del fascismo ( Jorge Beinstein )

Como era de prever el ataque contra Charlie Hebdó desató una ola mediática global de condena al “terrorismo islámico”, un cierto tufillo a “11 de septiembre a la francesa” se hace sentir. Como también era de prever la derecha occidental capitaliza esa ola buscando orientarla hacia una combinación de islamofobia y autoritarismo, de justificación de la cruzada colonial contra la periferia musulmana y al mismo tiempo de impulso en Occidente a la discriminación interna contra las minorías de inmigrantes árabes, turcos y otros. Y como también era de prever no han faltado los cortesanos progresistas del sistema que luego de abrir el paraguas señalando en muy primerísimo lugar que el “ataque terrorista”... “debe ser condenado sin atenuantes” atribuyéndolo al “fanatismo religioso” (obviamente islámico) pasan sesudamente a enumerar algunas culpas occidentales sin darse tiempo para un mínimo de prudencia y decoro ante un asunto que huele a podrido.
Lo menos que se puede decir es que el affaire Charlie Hebdo ingresó velozmente en el pantano de la confusión, los dos presuntos atacantes fueron liquidados dos días después del ataque, aun no se sabe bien como es que fueron tan fácilmente identificados en unas pocas horas, salvo que aceptemos la increíble versión policial de que uno de ellos olvidó su documento de identidad en el automóvil utilizado en el atentado. Paul Craig Roberts, ex Subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos señala que “la Policía encontró el carnet de identidad de Said Kouachi en la escena del tiroteo (cerca de la sede de 'Charlie Hebdo'). ¿Les suena familiar?. Recuerden que las autoridades (estadounidenses) afirmaron haber encontrado el pasaporte intacto de uno de los presuntos secuestradores del 11 de Septiembre entre las ruinas de las torres gemelas. Una vez que las autoridades descubren que los pueblos occidentales estúpidos van a creer cualquier mentira transparente, van a recurrir a la mentira una y otra vez".
No habrá juicio, los hermanos Kouachi ni desmentirán ni confesarán nada. Por otra parte en distintos medios periodísticos aparece la información de que estos hermanos franceses hijos de inmigrantes argelinos habrían sido reclutados hace algún tiempo por el aparato de inteligencia francés que los encaminó hacia el yihadismo en su lucha contra el gobierno sirio. Incluso aparece el nombre del agente reclutador, un tal David Drugeon señalado desde hace tiempo como un personaje de alto nivel del aparato de inteligencia francés que por supuesto desmintió en su momento dicha información reiterada antes y después del desmentido por medios de prensa estadounidenses y europeos3. Y como si esto fuera poco un día después del “atentado” de manera muy marginal se dio a conocer el extraño suicidio de Helric Fredou, comisario subdirector de la Policía judicial de Limoges que trabajaba en el caso Charlie Hebdo4.
Guerras y bufones
Philippe Grasset señala con razón que el ataque contra Charlie Hebdo no es un “atentado terrorista” sino un un “acto de guerra” perfectamente orientado hacia un objetivo concreto realizado por medio de una operación de tipo comando.
¿Pero de que guerra se trata?.
Una primera constatación es que Francia despliega actualmente de manera formal alrrededor de 8 mil soldados en distintas intervenciones militares en la periferia, más de 5 mil en Africa e importantes contingentes en Asia Central y Medio Oriente, la más reciente de ellas ha sido en Irak con el argumento de combatir al “Estado Islámico”. La intervención en Afganistán subordinada al mando militar de los Estados Unidos desplegaba unos 4 mil soldados hacia 20097.
Aunque la operación más ruidosa fue la realizada contra Libia, los bombardeos franceses, factor decisivo en la intervención de la OTAN, causaron miles de muertes entre la población civil, importantes centros urbanos fueron destruidos, el estado libio fue liquidado. Según distintas evaluaciones luego del derrocamiento de Gadafi cerca de dos millones de libios, un tercio de la población total, han dejado el país sumergido en el caos, disputado por bandas rivales. También Francia interviene activamente en la operación de la OTAN contra Siria introduciendo mercenarios y armas.
Dicho de otra manera el estado francés es hoy una componente decisiva del dispositivo operacional de la OTAN embarcado en una estrategia de intervención global destinada a la recolonización occidental del planeta. El mando supremo corresponde por supuesto a los Estados Unidos y la operatoria de dicha agresión no se limita a un conjunto de acciones militares de tipo clásico sino a un complejo abanico de dispositivos destinado a la desestructuración, a la caotización de distintas áreas del “resto del mundo”, a su transformación en una masa informe fácil presa de la depredación. Así lo demuestra la larga serie de intervenciones occidentales recientes en Asia, Africa y America Latina, en algunos casos a través de invasiones militares como en Afganistán e Irak, en otros combinando bombardeos e/o introducción de mercenarios como en Libia y Siria o bien instalando bases militares e inflando ejércitos locales y bandas paramilitares como en Colombia pero en todos los casos incentivando formas caóticas y ultra violentas que desarticulan el tejido social de los que las realidades actuales de México, Libia o Irak son un buen ejemplo.
Estas acciones son combinadas con un vasto despliegue comunicacional destinado a controlar, regimentar a las sociedades occidentales y a degradar, desarticular, someter al resto del mundo. Es reafirmado el viejo mito de Occidente como civilización verdadera, única con legitimidad universal relegando a los demás a la categoría de “bárbaros” o “semicivilizados” según las circunstancias. Mito imperial que atravesó toda la historia de la modernidad hasta llegar a su mutación en delirio criminal en el siglo XX como fascismo o nazismo. De ese modo el liberalismo imperialista civilizador, el cristianismo colonial redentor y el nazismo que florecieron en tres momentos diferentes terminan ahora en plena decadencia sistémica convergiendo en una mezcolanza grotesca expresión de sociedades privilegiadas en repliegue cultural. Así es como el Frente Nacional abiertamente neonazi convertido en el primer partido político de Francia, enlaza en la práctica con comunicadores o intelectuales de moda como Éric Zemmour que reivindica a la colaboración con la ocupación alemana durante la segunda Guerra Mundial y la segregación de las minorías musulmanas y otras todo ello en nombre de los “valores cristianos” de Francia8 u otros como Bernard-Henri Levy instigador del genocidio de la OTAN en Libia. Desde lo alto el presidente socialista François Hollande explica la intervención en Siria e Irak y el apoyo al regimen neonazi de Ucrania como parte de su lucha por la defensa de los intereses de Francia.
Santiago Alba Rico elogia a los asesinados de Charlie Hebdo ubicándolos en la categoría de bufones y nos explica que “está también el horror de que sus víctimas se dedicaran a escribir y a dibujar... tareas que una larga tradición histórica compartida sitúa en el extremo opuesto de la violencia... En términos humanos, siempre es más grave matar a un bufón que a un rey porque el bufón dice lo que todos queremos oír aunque sea improcedente o incluso hiperbólico... El que mata a un bufón, al que hemos encomendado el decir libre y general, mata a la humanidad misma. También por eso los asesinos de París son fascistas. Sólo los fascistas matan bufones Sólo los fascistas creen que hay objetos no hilarantes o no ridiculizables. Sólo los fascistas matan para imponer seriedad ”.
No creo que Hitler ejerciendo el arte de escribir, por ejemplo “Mein Kampf”, estaría realizando una actividad opuesta a la violencia sino todo lo contrario, legitimándola. Por otra parte es necesario destacar que grandes masacres han ido acompañadas por la ridiculización de las víctimas. En ese sentido el arte de ridiculizar aparece como un complemento necesario de la matanza, cubriéndola con un manto de humor oculta la tragedia, deculpabiliza a los asesinos.
Tengo ante mi tres fotografías referidas al “Batallón policial 101”, unidad operativa alemana famosa por su extrema crueldad durante la Segunda Guerra Mundial en los territorios ocupados de Europa del Este. En una de ellas se ve a un grupo de soldadospolicías alemanes muertos de risa rodeando a un viejo judío barbudo, los nazis muy divertidos están a punto de cortarle la barba. En las otras dos aparecen custodiando a un grupo de judíos en la localidad de Lukov a punto de ser enviados al campo de exterminio de Treblinka, en una de ellas un soldado nazi se divierte en grande obligando a un viejo judío harapiento a realizar gestos bufonescos.
Los reyes solían incluir bufones en su corte que desparramaban humor burlándose a veces astutamente del Rey y de algunos cortesanos pero sobre todo de los enemigos del reino y de los vasallos más pobres, campesinos o humildes artesanos ridiculizando sus gestos, su manera de hablar y vestir, es decir sus culturas. Un bufón de la corte no es un bufón en general, no está allí porque si, no es la expresión de algo bueno sino más bien el encargado de banalizar la tragedia, de hacerla entretenida.
Hacer bufonerías en la corte, es decir en Occidente, ridiculizando las creencias y costumbres de musulmanes bombardeados, invadidos, colonizados forma parte de la banalización del mal, integra la maquinaria ideológica legitimadora de la tentativA occidental de colonización de la periferia. El supuesto “humor libertario” de Charlie Hebdo nos enseña que todo puede formar parte de la fiesta, los fascistas realmente existentes no matan a bufones en general, sino a ciertos bufones molestos y en numerosos casos incorporan bufones a su corte, la ridiculización de la víctima es un aspecto significativo del humor fascista, forma parte de la humillación del martirizado. Finalmente, no todo es ridiculizable, no creo que sea un fascista quien considere que es inadmisible tomar en broma el asesinato masivo de niños en Palestina ejecutado por la aviación israealí o las masacres de población civil en Libia realizadas por la aviación de la OTAN o los asesinatos de campesinos en Colombia practicados por los paramilitares. Quien considere que si es posible convertir a esos hechos en objetos de risa puede o no ser ideológicamente fascista pero seguramente se trata de un canalla.
Bárbaros y civilizados
Más allá de si el ataque contra Charlie Hebdo fue una operación montada por el aparato de inteligencia francés, solo o en cooperación con la CIA u otra estructura, o bien una acción de un grupo islamico manipulada por el aparato francés o incluso independiente y hostil a Occidente lo cierto es que unos u otros lo consideraron un objetivo concreto de la guerra globalizada en curso.
Siguiendo la “hipótesis 11 de Septiembre” (autoatentado) se trataría de movilizar en la cruzada imperial a una Europa abrumada por la recesión. Podríamos hacer coincidir el acontecimiento con el anuncio de que la Unión Europea va entrando en una etapa de deflación que amenaza ser prolongada completamente sometida a la estrategia global de los Estados Unidos. Eso significa que las elites dominantes necesitan crear rápidamente factores de cohesión social funcionales a sus aventuras militares y financieras. El demonio islámico bien puede justificar, hacer aceptar u obligar a aceptar guerras externas combinadas con represiones y empobrecimientos internos.
La cuota de barbarie introducida con el golpe de estado en Ucrania y la posterior tentativa de depuración étnica en el sudeste de ese país empalmaría con el ascenso generalizado del fascismo en Europa, desde Ucrania y lo países bálticos, hasta llegar al Frente Nacional en Francia y al movimiento Pegida en Alemania pasando por Amanecer Dorado de Grecia. Prefigurando la conformación de un fascismo muy extendido en el espacio europeo coincidente con el previsible ascenso del partido republicano en los Estados Unidos. En este escenario la intensificación de actos de barbarie imperial en la periferia estaría convergiendo con la internalización de formas significativas de barbarie en el centro imperial.
Siguiendo la hipótesis opuesta estaríamos en presencia del inicio de la caotización del centro imperial del mundo, el desarrollo de su “Guerra de Cuarta Generación” contra la periferia empezaría a tener un efecto boomerang sobre el protagonista occidental. El caotizador occidental comienza a ser a su vez caotizado por un despliegue que comienza a escapar a su control y que genera dislocaciones en su retaguardia. La crisis económica, sus derivaciones financieras, ecológicas, sociales y militares irían sumergiendo al espacio euro-norteamericano en un espiral descendente irreversible.
En ambos casos la imponente civilización occidental, sus pretendidos “valores universales” se estarían evaporando dejando al descubierto su barbarie profunda.
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2015.01.12 18:19 foresbailo El regreso del fascismo. A propósito de 'Charlie Hebdo'

El regreso del fascismo A propósito de Charlie Hebdo Jorge Beinstein Como era de prever el ataque contra Charlie Hebdó desató una ola mediática global de condena al “terrorismo islámico”, un cierto tufillo a “11 de septiembre a la francesa”1 se hace sentir. Como también era de prever la derecha occidental capitaliza esa ola buscando orientarla hacia una combinación de islamofobia y autoritarismo, de justificación de la cruzada colonial contra la periferia musulmana y al mismo tiempo de impulso en Occidente a la discriminación interna contra las minorías de inmigrantes árabes, turcos y otros. Y como también era de prever no han faltado los cortesanos progresistas del sistema que luego de abrir el paraguas señalando en muy primerísimo lugar que el “ataque terrorista”... “debe ser condenado sin atenuantes” atribuyéndolo al “fanatismo religioso” (obviamente islámico) pasan sesudamente a enumerar algunas culpas occidentales sin darse tiempo para un mínimo de prudencia y decoro ante un asunto que huele a podrido. Lo menos que se puede decir es que el affaire Charlie Hebdo ingresó velozmente en el pantano de la confusión, los dos presuntos atacantes fueron liquidados dos días después del ataque, aun no se sabe bien como es que fueron tan fácilmente identificados en unas pocas horas, salvo que aceptemos la increíble versión policial de que uno de ellos olvidó su documento de identidad en el automóvil utilizado en el atentado. Paul Craig Roberts, ex Subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos señala que “la Policía encontró el carnet de identidad de Said Kouachi en la escena del tiroteo (cerca de la sede de 'Charlie Hebdo'). ¿Les suena familiar?. Recuerden que las autoridades (estadounidenses) afirmaron haber encontrado el pasaporte intacto de uno de los presuntos secuestradores del 11 de Septiembre entre las ruinas de las torres gemelas. Una vez que las autoridades descubren que los pueblos occidentales estúpidos van a creer cualquier mentira transparente, van a recurrir a la mentira una y otra vez"2 . No habrá juicio, los hermanos Kouachi ni desmentirán ni confesarán nada. Por otra parte en distintos medios periodísticos aparece la información de que estos hermanos franceses hijos de inmigrantes argelinos habrían sido reclutados hace algún tiempo por el aparato de inteligencia francés que los encaminó hacia el yihadismo en su lucha contra el gobierno sirio. Incluso aparece el nombre del agente reclutador, un tal David Drugeon señalado desde hace tiempo como un personaje de alto nivel del aparato de inteligencia francés que por supuesto desmintió en su momento dicha información reiterada antes y después del desmentido por medios de prensa estadounidenses y europeos3 . Y como si esto fuera poco un día después del “atentado” de manera muy marginal se dio a conocer el extraño suicidio de Helric Fredou, comisario subdirector de la Policía judicial de Limoges que trabajaba en el caso Charlie Hebdo4 . 1 Thierry Meyssan, “¿Un 11 de septiembre en París?. ¿Quién está detrás del atentado contra Charlie Hebdo?”, Voltairenet.org, 8 de enero de 2015; http://www.voltairenet.org/article186413.html 2 Paul Craig Roberts: "Ataque contra 'Charlie Hebdo' fue una operación de falsa bandera", RT, 11/01/2015; http://actualidad.rt.com/actualidad/162898-roberts-ataque-paris-falsa-bandera-francia-vasallo-eeuu ver también: Kevin Barret, “Planted ID card exposes Paris false flag”, PRESSTV, Sat Jan 10, 2015, http://presstv.com/Detail/2015/01/10/392426/Planted-ID-card-exposes-Paris-false-flag 3 Mitchel Prothero, “Videos show Paris gunmen were calm as they executed police officer, fled scene”, McClatchy DC, January 7, 2015; http://www.mcclatchydc.com/2015/01/07/252225_gunmen-in-paris-terror-attack.html?rh=1. 4 Quenel+, “Le numéro 2 de l’enquête sur Charlie hebdo s’est suicidé”, 8 janvier 2015, http://quenelplus.com/revue-de-presse/le-numero-2-de-lenquete-sur-charlie-hebdo-sest-suicide.html 1 Guerras y bufones Philippe Grasset señala con razón que el ataque contra Charlie Hebdo no es un “atentado terrorista” sino un un “acto de guerra” perfectamente orientado hacia un objetivo concreto realizado por medio de una operación de tipo comando5 . ¿Pero de que guerra se trata?. Una primera constatación es que Francia despliega actualmente de manera formal alrrededor de 8 mil solados en distintas intervenciones militares en la periferia, más de 5 mil en Africa e importantes contingentes en Asia Central y Medio Oriente, la más reciente de ellas ha sido en Irak con el argumento de combatir al “Estado Islámico”6 . La intervención en Afganistán subordinada al mando militar de los Estados Unidos desplegaba unos 4 mil soldados hacia 20097 . Aunque la operación más ruidosa fue la realizada contra Libia, los bombardeos franceses, factor decisivo en la intervención de la OTAN, causaron miles de muertes entre la población civil, importantes centros urbanos fueron destruidos, el estado libio fue liquidado. Según distintas evaluaciones luego del derrocamiento de Gadafi cerca de dos millones de libios, un tercio de la población total, han dejado el país sumergido en el caos, disputado por bandas rivales. También Francia interviene activamente en la operación de la OTAN contra Siria introduciendo mercenarios y armas. Dicho de otra manera el estado francés es hoy una componente decisiva del dispositivo operacional de la OTAN embarcado en una estrategia de intervención global destinada a la recolonización occidental del planeta. El mando supremo corresponde por supuesto a los Estados Unidos y la operatoria de dicha agresión no se limita a un conjunto de acciones militares de tipo clásico sino a un complejo abanico de dispositivos destinado a la desestructuración, a la caotización de distintas áreas del “resto del mundo”, a su transformación en una masa informe fácil presa de la depredación. Así lo demuestra la larga serie de intervenciones occidentales recientes en Asia, Africa y America Latina, en algunos casos a través de invasiones militares como en Afganistán e Irak, en otros combinando bombardeos e/o introducción de mercenarios como en Libia y Siria o bien instalando bases militares e inflando ejércitos locales y bandas paramilitares como en Colombia pero en todos los casos incentivando formas caóticas y ultra violentas que desarticulan el tejido social de los que las realidades actuales de México, Libia o Irak son un buen ejemplo. Estas acciones son combinadas con un vasto despliegue comunicacional destinado a controlar, regimentar a las sociedades occidentales y a degradar, desarticular, someter al resto del mundo. Es reafirmado el viejo mito de Occidente como civilización verdadera, única con legitimidad universal relegando a los demás a la categoría de “bárbaros” o “semicivilizados” según las circunstancias. Mito imperial que atravesó toda la historia de la modernidad hasta llegar a su mutación en delirio criminal en el siglo XX como fascismo o nazismo. De ese modo el liberalismo imperialista civilizador, el cristianismo colonial 5 Philippe Grasset, “Un “11-septembre à la française” ?”, Dedefensa.org, 08/01/2015 http://www.dedefensa.org/article-un_11-septembre_la_fran_aise__08_01_2015.html 6 “De l'Irak au Mali, le casse-tête budgétaire de l'armée française”, Les Echos, le 23/09/2014, http://www.lesechos.f23/09/2014/LesEchos/21777-034-ECH_de-l-irak-au-mali--le-casse-tete-budgetaire-de-l-armee-francaise.htm 7 “French forces in Afghanistan”, Wikipedia, http://en.wikipedia.org/wiki/French_forces_in_Afghanistan 2redentor y el nazismo que fllorecieron en tres momentos diferentes terminan ahora en plena decadencia sistémica convergiendo en una mezcolanza grotesca expresión de sociedades privilegiadas en repliegue cultural. Así es como el Frente Nacional abiertamente neonazi convertido en el primer partido político de Francia, enlaza en la práctica con comunicadores o intelectuales de moda como Éric Zemmour que reivindica a la colaboración con la ocupación alemana durante la segunda Guerra Mundial y la segregación de las minorías musulmanas y otras todo ello en nombre de los “valores cristianos” de Francia8 u otros como Bernard-Henri Levy instigador del genocidio de la OTAN en Libia. Desde lo alto el presidente socialista François Hollande explica la intervención en Siria e Irak y el apoyo al regimen neonazi de Ucrania como parte de su lucha por la defensa de los intereses de Francia. Santiago Alba Rico elogia a los asesinados de Charlie Hebdo ubicándolos en la categoría de bufones y nos explica que “está también el horror de que sus víctimas se dedicaran a escribir y a dibujar... tareas que una larga tradición histórica compartida sitúa en el extremo opuesto de la violencia... En términos humanos, siempre es más grave matar a un bufón que a un rey porque el bufón dice lo que todos queremos oír aunque sea improcedente o incluso hiperbólico... El que mata a un bufón, al que hemos encomendado el decir libre y general, mata a la humanidad misma. También por eso los asesinos de París son fascistas. Sólo los fascistas matan bufones Sólo los fascistas creen que hay objetos no hilarantes o no ridiculizables. Sólo los fascistas matan para imponer seriedad ” 9 . No creo que Hitler ejerciendo el arte de escribir, por ejemplo “Mein Kampf”, estaría realizando una actividad opuesta a la violencia sino todo lo contrario, legitimándola. Por otra parte es necesario destacar que grandes masacres han ido acompañadas por la ridiculización de las víctimas. En ese sentido el arte de ridiculizar aparece como un complemento necesario de la matanza, cubriéndola con un manto de humor oculta la tragedia, deculpabiliza a los asesinos. Tengo ante mi tres fotografías referidas al “Batallón policial 101”, unidad operativa alemana famosa por su extrema crueldad durante la Segunda Guerra Mundial en los territorios ocupados de Europa del Este. En una de ellas se ve a un grupo de soldadospolicías alemanes muertos de risa rodeando a un viejo judío barbudo, los nazis muy divertidos están a punto de cortarle la barba. En las otras dos aparecen custodiando a un grupo de judíos en la localidad de Lukov a punto de ser enviados al campo de exterminio de Treblinka, en una de ellas un soldado nazi se divierte en grande obligando a un viejo judío harapiento a realizar gestos bufonescos10 . Los reyes solían incluir bufones en su corte que desparramaban humor burlándose a veces astutamente del Rey y de algunos cortesanos pero sobre todo de los enemigos del reino y de los vasallos más pobres, campesinos o humildes artesanos ridiculizando sus gestos, su manera de hablar y vestir, es decir sus culturas. Un bufón de la corte no es un bufón en general, no está allí porque si, no es la expresión de algo bueno sino más bien el encargado de banalizar la tragedia, de hacerla entretenida. Hacer bufonerías en la corte, es decir en Occidente, ridiculizando las creencias y costumbres de musulmanes bombardeados, invadidos, colonizados forma parte de la banalización del mal, integra la maquinaria ideológica legitimadora de la tentativa 8 Éric Zemour, “Le suicide français”, Albin Michel, Paris 2014. 9 Santiago Alba Rico, “Lo más peligroso es la islamofobia”, Rebelión, 08-01-2015, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=194053 10 D. J. Goldhagen, “Los verdugos voluntarios de Hitler”, páginas 314 y 331, Taurus, Madrid, 1997. 3 occidental de colonización de la periferia. El supuesto “humor libertario” de Charlie Hebdo nos enseña que todo puede formar parte de la fiesta, los fascistas realmente existentes no matan a bufones en general, sino a ciertos bufones molestos y en numerosos casos incorporan bufones a su corte, la ridiculización de la víctima es un aspecto significativo del humor fascista, forma parte de la humillación del martirizado. Finalmente, no todo es ridiculizable, no creo que sea un fascista quien considere que es inadmisible tomar en broma el asesinato masivo de niños en Palestina ejecutado por la aviación israealí o las masacres de población civil en Libia realizadas por la aviación de la OTAN o los asesinatos de campesinos en Colombia practicados por los paramilitares. Quien considere que si es posible convertir a esos hechos en objetos de risa puede o no ser ideológicamente fascista pero seguramente se trata de un canalla. Bárbaros y civilizados Más allá de si el ataque contra Charlie Hebdo fue una operación montada por el aparato de inteligencia francés, solo o en cooperación con la CIA u otra estructura, o bien una acción de un grupo islamico manipulada por el aparato francés o incluso independiente y hostil a Occidente lo cierto es que unos u otros lo consideraron un objetivo concreto de la guerra globalizada en curso. Siguiendo la “hipótesis 11 de Septiembre” (autoatentado) se trataría de movilizar en la cruzada imperial a una Europa abrumada por la recesión. Podríamos hacer coincidir el acontecimiento con el anuncio de que la Unión Europea va entrando en una etapa de deflación que amenaza ser prolongada completamente sometida a la estrategia global de los Estados Unidos. Eso significa que las elites dominantes necesitan crear rápidamente factores de cohesión social funcionales a sus aventuras militares y financieras. El demonio islámico bien puede justificar, hacer aceptar u obligar a aceptar guerras externas combinadas con represiones y empobrecimientos internos. La cuota de barbarie introducida con el golpe de estado en Ucrania y la posterior tentativa de depuración étnica en el sudeste de ese país empalmaría con el ascenso generalizado del fascismo en Europa, desde Ucrania y lo países bálticos, hasta llegar al Frente Nacional en Francia y al movimiento Pegida en Alemania pasando por Amanecer Dorado de Grecia. Prefigurando la conformación de un fascismo muy extendido en el espacio europeo coincidente con el previsible ascenso del partido republicano en los Estados Unidos. En este escenario la intensificación de actos de barbarie imperial en la periferia estaría convergiendo con la internalización de formas significativas de barbarie en el centro imperial. Siguiendo la hipótesis opuesta estaríamos en presencia del inicio de la caotización del centro imperial del mundo, el desarrollo de su “Guerra de Cuarta Generación” contra la periferia empezaría a tener un efecto boomerang sobre el protagonista occidental. El caotizador occidental comienza a ser a su vez caotizado por un despliegue que comienza a escapar a su control y que genera dislocaciones en su retaguardia. La crisis económica, sus derivaciones financieras, ecológicas, sociales y militares irían sumergiendo al espacio euro-norteamericano en un espiral descendente irreversible. En ambos casos la imponente civilización occidental, sus pretendidos “valores universales” se estarían evaporando dejando al descubierto su barbarie profunda.
http://beinstein.lahaine.org/b2-img/Beinstein_chrliehebdo.pdf
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2015.01.07 13:38 IndepoendienteLibreA TTIP y la UE.

TTIP y UE. Para conmemorar el 25 aniversario del 9 de noviembre de 1989 (caída del Muro de Berlín) el periódico imperial global español (EL PAÍS) invitó a intelectuales alemanes a escribir artículos sobre el tema. Les salió el tiro por la culata con Eugen Ruge, ya que aprovechó para escribir uno de los mejores artículos que se han escrito contra el TTIP y la Unión Europea.
Decepción por Eugen Ruge Cuando, un año antes del cambio, hui a Occidente, mis expectativas, condicionadas sobre todo por los medios de comunicación, eran más o menos las siguientes: creía que la sociedad occidental era hasta cierto punto democrática, que la economía de mercado era hasta cierto punto social, y que el sistema político era lo suficientemente flexible como para afrontar los grandes retos de la protección del clima y el medio ambiente, o por lo menos más que el sistema socialista. Aunque en la práctica estas expectativas se han visto satisfechas en cierta medida y sigue estando completamente descartada toda comparación con el socialismo de la RDA (esto es algo que, como antiguo ciudadano de la RDA, uno tiene que puntualizar siempre previamente si no quiere que lo manden inmediatamente a Cuba), con el tiempo han surgido decepciones e inquietudes. Estas se deben en parte a que la sociedad a la que me he incorporado ha sufrido una intensa transformación en el último cuarto de siglo. Una de las cosas que más me irrita es verme sumido de nuevo en un período de gigantomanía después de haber vivido una gigantomanía de cuño soviético. Esta nueva gigantomanía se llama globalización. La globalización es posible gracias a un sistema de tratados de libre comercio. Uno de los tratados de libre comercio más amplios es la Unión Europea. Pero, aunque con el tiempo ha llegado a adquirir un marco político, su objetivo principal sigue siendo el libre comercio; eliminar lo más posible las tasas aduaneras, las barreras a los intercambios y las medidas de protección; y eso es lo que encontramos, desde el Tratado de Roma (1957), en todos los tratados europeos posteriores. Como es natural, la transferencia sin trabas de mercancías y capitales desemboca en el fortalecimiento de los grandes consorcios internacionales y, finalmente, en el desarrollo del capital financiero. Esto no es ninguna teoría, sino una realidad palpable. El poder político del capital crece. Los bancos y los monopolios asesoran, financian o extorsionan a la política y, lo que es más efectivo aún, se funden con ella, tanto en el plano personal como en el organizativo. Esto ocurre a escala nacional, pero también está cada vez más presente en Bruselas, que constituye un lugar perfecto para este tipo de imbricación, debido a que allí la concentración de poder es muy alta y los 20.000 cabilderos que trabajan diariamente en Bruselas lo tienen todo mucho más cerca. Además, es un lugar bastante resguardado de la influencia y la participación de la población europea. Por un lado por la lejanía geográfica, pero también por las complicadas, burocráticas y nada democráticas estructuras que imperan en Bruselas. Puede que a nivel personal muchos parlamentarios tengan el sincero convencimiento de que están haciendo cosas para mitigar las consecuencias sociales y medioambientales de la globalización. No obstante, olvidan que precisamente lo que ellos intentan paliar es una consecuencia de la Unión Europea. No es una casualidad que las negociaciones sobre la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) se desarrollen en secreto de cara a la población, y no es una torpeza política el hecho de que la Comisión Europea esté impulsando por todos los medios el plan de traspasar una parte de los poderes jurídicos nacionales a tribunales de arbitraje privados. En realidad, esto no es más que la continuación consecuente de lo que la UE —o en todo caso esta UE— representa en esencia. Esta institución es en realidad un instrumento de la globalización impulsada bajo augurios neoliberales y ese es también, creo yo, el motivo más profundo de su déficit democrático. Además de los déficits democráticos, los déficits sociales se están haciendo también cada vez más patentes. No se trata solo de que la libre transferencia de mercancías y capitales haya desembocado en una competencia terrible entre los Estados (y sus poblaciones) por lograr las mejores condiciones para las empresas (impuestos más bajos, salarios más bajos y sindicatos débiles son ventajas a la hora de ofrecerse como localización); a esto hay que añadir que la brecha entre ricos y pobres no ha dejado de ensancharse en los últimos 25 años. Hasta las estadísticas de la OCDE, o incluso recientemente los informes de la agencia de calificación de riesgo Standard&Poor’s, advierten de la existencia de peligrosos desequilibrios tanto entre naciones pobres y ricas como dentro de las naciones industrializadas desarrolladas. En los países occidentales, el 1% de la población posee alrededor del 30% de la riqueza. Al mismo tiempo, los Estados —es decir, sus ciudadanos— están endeudados hasta las cejas. En el sur de Europa, más de la mitad de los jóvenes de menos de 25 años está en paro; una tragedia que traerá consecuencias sociales y políticas. Es cierto que en Alemania la situación todavía parece aceptable, pero el país consigue en parte su prosperidad a costa de otras naciones que no están preparadas económicamente para asumir el caro euro. Además, en Alemania también existe desde hace mucho tiempo el feo (y cínico) neologismo “Niedriglohnsektor” [sector de salarios bajos] que significa que la gente trabaja, pero no puede mantenerse con lo que gana. En Alemania también son los pequeños y medianos ahorradores los que pagan con sus depósitos, que prácticamente no producen intereses, los costes de una crisis de la que han salido ganando otros. Y en Alemania también es el contribuyente medio el que rescata a los inversores que han perdido dinero especulando. Esta es una situación que menoscaba el equilibrio social y no tiene nada que ver con la economía de mercado. Probablemente la peor consecuencia de la globalización sea su repercusión sobre el medio ambiente, es decir, sobre el planeta. El objetivo declarado de la UE (pero también de la Organización Mundial de Comercio o de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión) es el crecimiento, pero eso solo es verdad a medias. En realidad se trata del crecimiento del crecimiento, es decir, de crecer cada vez más rápido, o expresado matemáticamente, de crecer exponencialmente. Aunque el crecimiento se aplicase a ámbitos “razonables”, este concepto no sería sostenible a largo plazo. El concepto de crecimiento de la civilización occidental ha consumido en 250 años tantos recursos como la humanidad en toda su historia anterior. Agotamos el planeta para consumir y lo más desquiciado de toda esta historia es que el consumo ni siquiera nos hace felices sino que congestiona, saquea y llena de basura el mundo. No, la producción descabellada de bienes de consumo no sirve para combatir la pobreza o el hambre como les gusta afirmar a los profetas del crecimiento. Todo lo contrario, la producción masiva de productos baratos de los países industrializados crea inmensos problemas medioambientales en el tercer mundo. Cientos de conflictos bélicos son provocados o favorecidos por problemas climáticos como la erosión del suelo o la escasez de agua, cuando no se trata directamente de hacerse con riquezas naturales y reservas energéticas para aplacar el hambre insaciable de esa industria que funciona a toda máquina. Finalmente, me temo que la unificación cada vez mayor del tipo de economía, producción y consumo, tendrá a largo plazo —y de hecho ya tiene— un efecto nivelador en el ámbito cultural. No soy nacionalista, soy medio ruso, así que ni siquiera soy un auténtico alemán. Soy europeo, estoy realmente enamorado de Europa, siempre que eso no suponga un nuevo grado de chovinismo. Amo a Europa precisamente por la variedad de sus culturas, y si queremos que viajar signifique algo más que, sencillamente, cambiar de lugar, y el intercambio algo más que mero comercio, entonces hay que mantener vivas las culturas, las regiones y las tradiciones, lo cual no quiere decir conservarlas como atracciones turísticas. Como ciudadano de la RDA siempre me ha hecho sufrir la forma en que el socialismo tendía a nivelar todo lo tradicional y regional. Por supuesto, la nivelación que tiene lugar hoy día es de otro tipo, y todavía sigue siendo socavada por subculturas que se resisten a un tipo de economía y un modo de vida generalizadores. No obstante, cuando viajo a las ciudades y países de Europa, cada vez percibo más cosas idénticas y similares. En las zonas peatonales se asientan las mismas cadenas comerciales y los mismos operadores de telefonía móvil. Las jóvenes parecen calcadas unas de otras. Los carteles de los cines anuncian los mismos éxitos de taquilla. Y —extraña coincidencia— cada vez es más raro encontrar gente que lee en el metro. En un mundo cada vez más acelerado, el libro se convierte en un anacronismo. Pero eso significa que el idioma —el componente más importante de la identidad cultural— también empieza a desmoronarse. Probablemente todo esto no pueda seguir así por mucho tiempo. Puede ser que mi visión esté alterada por la decepción o velada por el desconocimiento. Pero cuando, hoy día, me preguntan por el cambio, en lo primero que pienso es en la esperanza y en las expectativas que acompañaban a esa época de nuevos horizontes. Negar que, en muchos aspectos, la nueva vida es más interesante, hermosa y autónoma, sería falso y mezquino. Pero también sería una irresponsabilidad no mencionar aquí las inquietudes y las decepciones. http://internacional.elpais.com/internacional/2014/11/07/actualidad/1415371882_280015.html Eugen Ruge (1954) es hijo del historiador marxista Wolfgang Ruge, que fue deportado por los dirigentes soviéticos al Gulag siberiano. Eugen Ruge llegó con sus padres a Berlín Oriental a la edad de dos años. Licenciado en Matemáticas en la Universidad Humboldt de Berlín, fue colaborador científico en el Instituto Central de Física de la Tierra de la Academia de Ciencias de la RDA. En 1986, comenzó su trabajo como escritor, director de documentales y guionista en la DEFA. En 1988 se trasladó a la República Federal. Desde 1989 trabaja principalmente como guionista de teatro, la radio y el cine. Además de sus traducciones de obras de Chéjov ha sido profesor visitante en la Universidad de Artes de Berlín. En 2011 público la novela "En tiempos de luz menguante", por la que recibió el Premio Alemán del Libro y el Premio Alfred Döblin . Ruge vive en Berlín y en Rügen.
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